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Personajes

‘El hombre puede ser realmente estúpido’

Exclusivo Cecilia Ciganer, ex de Sarkozy y su nueva vida en Nueva York con magnate marroquí

Por: CARAS

Derechos Alain Morel/ACP Adaptación Roberto Schiattino

Parece ironía: Ciganer significa ‘gitano’, el mismo pueblo que hoy, expulsado de Francia, está en guerra contra Sarkozy. Abandonó al Presidente y partió a Manhattan junto al magnate con quien ya había tenido un escandaloso affaire. Estas son las nuevas luchas y cuestionamientos de la ex Primera Dama.

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“Ya no soy la mujer de… ahora soy yo nomás”, contó en su primera gran fiesta benéfica que ofreció en marzo pasado en la Gran Manzana. Cecilia Ciganer (52) dejó al mandatario Nicolás Sarkozy para correr a los brazos del magnate Richard Attias (61), organizador de cumbres y foros económicos. Con temple de acero comenzó en Nueva York una nueva vida junto al hombre que realmente quería, sin desplomarse ante la tormenta de críticas que generó en Francia: por primera vez en la historia de ese país un Presidente se divorciaba estando en ejercicio.

Ninguno de los dos perdió el tiempo: en febrero de 2008 Sarkozy se casó con la modelo y cantante de turbio pasado Carla Bruni. Al mes siguiente, en Manhattan, Cecilia hizo lo propio con su amante. Liberales como pocos, los franceses no se escandalizaron, pero quedó flotando en el aire la idea de que el Presidente y su ex jugaron a la familia perfecta sólo para conservar su capital electoral. Y es que Ciganer fue un pilar en la carrera de Sarkozy. Entre 2002 y 2007 ella tuvo un rol muy activo cuando éste era ministro de Jacques Chirac. Logró involucrarse profundamente en la lucha por los derechos de las mujeres, violencia doméstica, inmigración, femicidios y crímenes de niños.

LA MUJER TRAS EL PODER DE… Aunque lo niega, siempre fue así. Luego de estudiar leyes, en 1985 se casó con el conductor de TV Jacques Martin, con quien tuvo a Judith y Jeanne-Marie. Se divorció en 1989 y siete años más tarde se unió a Sarkozy, quien aportó dos hijos de su anterior relación, Pierre y Jean. Y juntos tuvieron a Louis, hoy de 13.

La publicación de unas fotos paparazzi con el marroquí en NY, el 2005, demostró que su matrimonio con el entonces candidato no iba para ninguna parte. Ella, en ese momento, reconoció que se enamoró de Attias, pero dijo públicamente que volvía a Francia para reconquistar a su familia… en época electoral. Su escasa figuración al final de la campaña —ni siquiera votó en segunda vuelta— reactivó las críticas de quienes la consideraban una antipatriota. Su frase ‘no corre ni una gota de sangre francesa por mis venas’ fue reproducida mil veces. Entonces vetó para siempre a la prensa de su país.

francia200“ANTES VIVÍA EN UN TEATRO”, confesó a Vanity Fair en su única entrevista post divorcio, hasta ésta que CARAS da a conocer. “La vida pública no me corresponde, me encanta estar a la sombra, prefiero la tranquilidad”. Pero aunque no lo quiera, vuelve a ser la mujer detrás del poderoso. Con su actual marido creó la Fundación Cecilia Attias para la Mujer (asumió el apellido de él, que es el financista de su aventura filántropa), donde se ocupa de mujeres víctimas de abusos, a través de acciones concretas, como la asesoría laboral a ex presidiarias y aportes en dinero a ONG’s, entre ellas Nelson Mandela’s children found.

El camino ya estaba pavimentado: en los primeros meses de mandato de Sarkozy, ella viajó a Libia para negociar con Gaddafi la liberación de cinco enfermeras búlgaras y un doctor palestino sentenciados a muerte por, supuestamente, haber inyectado el virus VIH a un grupo de niños. Ellos negaron los cargos y Cecilia consiguió su libertad, una extraña coincidencia con las campañas que encabeza Carla Bruni, amenazada hasta con lapidación por defender a una condenada a muerte en Irán.

Cecilia aterrizó en NY con Louis (13), el hijo que tuvo con Sarkozy. Hoy, cómodamente instalada en un departamento del sector más tradicional y caro de la ciudad, el Upper East Side, habla de su nueva vida y del aprendizaje que todo su proceso significó también para sus hijos.

—¿Cuánto le afectó cambiar Francia por Estados Unidos?
—Fue difícil para mí porque crecí en París, estudié allá y mis amigos cercanos siguen ahí. Así que adaptarme a la vida diaria aquí no fue simple, empezar todo de nuevo a los cincuenta no es fácil. Sin embargo, pude conocer gente, hacer nuevos amigos, descubrir otra cultura y pensar en una lengua extranjera; eso me hizo sentir más joven. En cuanto a Louis, era todo un reto: no hablaba nada de inglés y dejó a sus amigos y a su padre atrás. Pero se adaptó maravillosamente y se metió en lo que estaba ocurriendo en el mundo. Ahora le interesa el Medio Oriente, sobre todo Israel; me pregunta por qué las personas se matan y qué está haciendo Dios para frenar eso.

—¿Y qué le responde usted?
—Que el hombre puede ser realmente estúpido.

—¿Cómo cría a su hijo una madre defensora de los ‘derechos femeninos’?
—Le enseño todo lo que puedo para que sea un caballero. El respeto a los demás viene de los buenos modales. Quiero que sea galante y cortés. Y lo crío de la misma manera que a sus hermanas (hijas de Martin).

—Usted parece haberse adaptado bien…
—Más allá de mi relación con Richard (Attias), conocí gente en Nueva York que se convirtió en ‘una necesidad’ de inmediato. Estoy pensando en Simha Stern (de la comunidad judía, que también trabaja con organizaciones de ayuda a la mujer); desde nuestro primer almuerzo me presentó a una docena de amigas tan excepcionales como ella. Tengo capacidad de adaptarme con facilidad.

Hija de un peletero cíngaro-judío que huyó de su natal Moldavia tras la invasión rusa, y de una española hija de embajadores, Cecilia, aunque se crió a la francesa, aprendió a respetar sus raíces y a entender que el mundo está hecho de pueblos que van y vienen. Sus estudios de derecho terminaron de forjar a la filántropa que nunca calzó bien con su ex marido derechista, aunque supo acompañarlo (y aparentar) cuando correspondía.

—Usted usa a menudo la expresión “los otros”. ¿Cuando salió de Francia dejó a “otros” atrás? ¿Incluye a la prensa gala?
—Siempre me gustó cuidar de aquellos que lo necesitaban. Tal vez sea un poco egoísta, pero eso me ayudó a crecer. Sin embargo, dejar a “otros” detrás, no era mi objetivo. No huí. Todavía tengo un montón de amigos en París y a través de TV5 sé lo que está pasando en Francia. Respecto de la prensa, voy a tratar de ser clara: he leído mucho y creo que ser periodista es uno de los mejores trabajos del mundo. Desafortunadamente varios diarios publicaron historias falsas sobre mi vida privada con el único propósito de vender. Ni siquiera verificaban la información antes de darla. Y, obviamente, eso me hizo daño. Pero no me entiendas mal, yo sé donde está mi familia.

francia201—¿Sus hijas se acostumbran a estar lejos?
—Judith fue la más afectada. Ya había perdido a su padre, y vio desintegrarse nuestra pareja con Nicolas. Ella se fue a Londres a terminar sus estudios, ahora trabaja para Richard (Attias) en París y viene a menudo a vernos a Nueva York. Su hermana menor, Jeanne-Marie, estudia en Dubai, donde acaba de tener un hermoso hijo. Me encanta mi nieto y ese emirato es terriblemente lejos… no puedo abrazarlo tanto como me gustaría. Ser abuela es pura magia.

AYUDA A UCRANIA, SUDÁFRICA E ISRAEL a través de distintas ONG’s, además de una serie de organizaciones en EE.UU. La fundación que ella dirige en sus oficinas de Manhattan (e incluso desde la otra casa que comparte con su marido en Connecticut) tuvo en marzo su primera gala, donde se premió el trabajo de mujeres en favor de otras. Es la única vez en que ella se ha visto rodeada de celebridades y siendo centro de atracción pública desde que abandonó Francia.

—Usted dice que esta fundación le permite devolver una fracción de lo que se le ha dado…
—Sería de pésimo gusto que yo me quejara. Nací en el lado derecho de las pistas y he sido feliz. Por supuesto, distintas situaciones y actitudes me han causado problemas, pero todo eso quedó atrás y ahora entiendo que lo que me hace bien es ayudar a quienes lo necesitan.

—¿Los que luchan por otros son mejores que los poderosos?
—Las personas excepcionales se encuentran en todos los caminos de la vida: entre los que deciden y en la gente de la calle. Sin embargo, es fácil vilipendiar a los de la política y, últimamente, a los líderes empresariales. Aunque tengo que admitir que hay políticos sospechosos y responsables de empresas que no deberían estar allí (se refiere a los involucrados en escándalos de corrupción en Francia, donde han caído desde ministros hasta empresarios).

—¿Por qué su fundación sólo se preocupa de mujeres?
—Hay más mujeres que hombres en malas situaciones, más lugares donde ellas se ven privadas de libertad. ¡La circuncisión femenina ni la violencia doméstica afectan a muchos hombres! Y la frase del poeta francés Aragón ‘la femme est l’avenir de l’homme’ (Las mujeres son el futuro del hombre) no es sólo una frase poética preciosa. Hoy, según las Naciones Unidas, cada tres días muere una mujer bajo la mano de un hombre, y en EE.UU. la violencia doméstica bate todos los récords (muere una cada dos días).

—Usted critica cierta publicidad, esa que utiliza el cuerpo femenino para vender cualquier cosa…
—Lo que me choca es la edad de ciertas modelos, chicas de 16 años. Las mujeres siempre han tenido poder de atracción sobre los hombres y a veces eso termina en prostitución. Usted no puede aprobar leyes en todo, pero hay cosas inaceptables y deben existir límites claros.

—¿Qué opina sobre la prohibición de la burka en Francia?
—No quiero ser parte de ese debate, pero el respeto y la libertad del otro son lo que realmente me importa. Creo que si leemos cualquier libro sagrado, la Biblia, el Corán o la Torá, nos damos cuenta de la importancia del papel de la mujer y no de una mala manera. En ninguno de esos textos aparece como un ser inferior.

—¿Una mujer presidenta de Estados Unidos?
—Si es lo suficientemente competente, no veo por qué no.

—¿Y de Francia?
—No estoy segura de que Ségolène Royale (la socialista que compitió con Sarkozy) tuviera lo que se necesita, pero su candidatura fue buena, tal como el creciente número de mujeres elegidas en todo el mundo.

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