¿William infiel?
Kate se niega a ser una segunda Diana
No hay versión oficial. Mientras algunos dicen que el matrimonio entre William y Kate Middleton se realizará en agosto del 2011, otros aseguran que la pareja terminó definitivamente su relación. Lo único claro es que el príncipe parece seguir los pasos de su padre, no como futuro rey, sino como un infiel empedernido. A eso se suma que Camilla se habría transformado en una suegra intrigante y manipuladora. Mucho para la ingenua Kate.
Hace tiempo se rumorea que la reina Isabel II no piensa dejarle su corona a Carlos. A punto de cumplir sesenta años en el trono, la soberana planeaba heredarle el lugar a su nieto William, saltarse olímpicamente la línea de sucesión y no sólo dejar al mayor de sus hijos sin pan ni pedazo, sino que de paso privar a Camilla del honor de transformarse en reina.
Según la revista americana Globe, que preparó una investigación y publicó la exclusiva mundial con la noticia del fin del pololeo, la ambiciosa duquesa de Cornualles ideó un maquiavélico plan para separar a su hijastro y la novia. Si William seguía soltero, sus posibilidades de llegar al trono se hacían mucho menores.
La campaña había empezado hace años, cuando comenzó a comentarle a distintas amistades que prefería que los príncipes se casaran con mujeres de alguna casa real europea o, por lo menos, con jóvenes inglesas que tuvieran algún título nobiliario. Además, siempre insistió en que no era necesario que William ni Harry pensaran en matrimonio antes de cumplir los 35. Pero nadie parecía escucharla.
La oportunidad se habría dado el pasado 10 de julio durante la Chakravaty Polo Cup, donde ambos hermanos estaban jugando. En el público Kate los observaba en compañía de Charlie van Straubenzee, un amigo de William. La joven se vio alegre y coqueta, y las fotos los mostraron riendo y susurrándose cosas al oído. Fueron esas instantáneas las que entregaron a Camilla la oportunidad perfecta para poner en la cabeza de su hijastro la posibilidad de que su novia estuviera engañándolo.
Pero la cosa no quedó ahí. Desde su rol de madrastra se enteró de que William llevaba un tiempo hablando por teléfono y enviándose mensajes de texto con su ex polola, la cantante británica Jecca Craig, quien hace poco había roto su compromiso con otro hombre.
“Pretendiendo que eran amigas, Camilla corrió a contarle todo a Kate, agregando que el hijo mayor de Diana nunca había superado la ruptura con su primer gran amor y había retomado el contacto con ella”, explica una fuente citada por Globe.
Kate y William habrían tenido una fuerte discusión, acusándose mutuamente de infidelidad. Fue ella quien planteó que si ya no existía confianza, no había razón para seguir juntos.
¿Cuáles fueron las razones de Camilla para elaborar un plan tan macabro? Según las fuentes consultadas por la revista americana, “la reina ahora está forzada a echar pie atrás a su promesa de hacer rey a William por encima del padre, porque siempre pensó que su nieto mayor estaría casado y habría formado una familia estable antes de acceder al trono”. Sin ese problema, Parker Bowles estaría más cerca de ser reina y de garantizarle a su marido el sueño de su vida.
Muchos creen que el noviazgo ya estaba en crisis por las dudas de William. El regreso de Jecca Craig a su vida lo habría hecho reevaluar la relación. “Cuando se enteró de que ella era nuevamente una mujer libre empezaron a comunicarse casi a diario. También se han juntado varias veces en Londres y en secretos viajes a la casa que la familia de la cantante tiene en el este de Africa”, dijo una fuente del Palacio a la revista Globe.
William y Jecca fueron novios cuando tenían 19 y 18 años respectivamente, y cuando él cumplió 21, ella fue nada menos que la invitada de honor a la fiesta. Pero la joven terminó el romance justificando que no le interesaba ser parte de la familia real y rehízo su vida lejos de los Windsor.
Amigos del heredero —hoy de 28— señalan que él se niega a repetir los errores cometidos por su padre, quien se casó con Diana enamorado de Camilla. No concibe comprometerse con Kate cuando Jecca está todavía dando vueltas en su cabeza.
Pero según la publicación estadounidense National Enquirer, William ha tenido más de algún romance prohibido, muchos de ellos amparados en los largos períodos que pasa fuera de Londres como parte de su instrucción militar. La más bullada de sus ‘escapadas’ ocurrió hace cuatro años y fue con Natasha Hamilton, una sexy estrella pop británica. Y lo peor es que Kate se enteró recién llegada de unas románticas vacaciones con su novio en el Caribe, cuando se encontró con las sensuales fotos del affaire en todos los tabloides ingleses.
También se sabe que el 2005 tuvo un fugaz romance con la artista australiana Shery Scriver, a quien conoció durante la despedida de soltero de su hermanastro Tom Parker Bowles. Según ella, William le habría dicho al oído: “Tienes todas las cualidades que me gustan en una mujer”. Esa noche bailaron varias canciones románticas, tan acaramelados que su hermano Harry tuvo que llamarlo a la cordura. Acto seguido, desaparecieron del festejo.
LA INFIDELIDAD PARECE SER UNA PRÁCTICA COMÚN EN BUCKINGHAM, tanto como los matrimonios de corta duración. Mal que mal, la reina Isabel y el príncipe Felipe de Edimburgo son los únicos miembros de la familia real con más de veinte años juntos (gracias a un evidente pacto de no agresión acerca de las muchas aventuras que le cuelgan al consorte). Más de lo que pueden decir sus divorciados hijos Ana, Carlos y Andrés…

Si le espera lo mismo a William es la pregunta que todos se hacen. Y para adelantarse a los hechos, sus asesores habrían decidido advertirle esa posibilidad a la propia Kate Middleton, quien lleva meses recibiendo clases de protocolo (supuestamente, comenzó a tomarlas cuando Tina Brown, columnista de The Daily Best y amiga de Diana, publicó que el anuncio de matrimonio ocurriría en junio, fecha que erró). Todo estaba bien hasta que llegó una lección que no estaba dispuesta a escuchar. Según el National Enquirer, uno de los asesores de Palacio le informó que entre sus deberes de princesa también estaba soportar el gen mujeriego de su flamante novio: “Tendrás que hacer la vista gorda”, le habrían dicho.
Kate montó en cólera al darse cuenta de que muchos de los rumores que había escuchado parecían ser ciertos. El miedo de no poder revertir una práctica aceptada por siglos entre reyes y príncipes, hizo que el fantasma de la trágica vida de Diana de Gales se instalara definitivamente entre ella y su novio. ¿Aceptará el riesgo?
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