Personajes

‘Detesto que me llamen símbolo sexual’

Exclusivo. Leonardo DiCaprio y su desprecio por la fama

Por: Yanina Sepúlveda

Una nueva cinta de Scorsese podría darle la estatuilla que aparenta odiar. Crecen los rumores de romance con Kate Winslet.

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Aunque juegue al constante misterio y al hombre consciente sobre los males del mundo, intente sobreponer el fondo a la forma y acallar las especulaciones sobre su ámbito privado con la evidencia del talento, Leonardo DiCaprio no puede escapar a su destino de celebridad apóstata, cuyos líos de faldas y suspicacias emocionales parecen importar tanto o más que el tiempo que invierte en buscar el respeto profesional.

Junto con presentar el nuevo fruto de su larga amistad con Martin Scorsese, el esperado thriller La isla siniestra (Shuter Island), el actor de 35 años copa otra vez centímetros de papel con su vida personal y el supuesto romance con Kate Winslet, de quien ha dicho ser casi un hermano desde que filmaron Titanic en 1997. Todo habría comenzado hace un par de meses, con la separación de la actriz y el director Sam Mendes, tras siete años de matrimonio.

Incluso aparecieron fuentes asegurando que el asunto partió antes, durante la filmación de Sólo un sueño (Revolutionary Road), cinta dirigida en 2008 por Mendes y donde la Winslet y DiCaprio volvieron a compartir cartel. Un encuentro estrictamente cinematográfico, donde no importó oficialmente el tórrido encuentro sexual que ambos protagonistas filmaron ante la atenta mirada del director, quien, según el mismo DiCaprio, no tuvo problema en ver a su mujer en tan comprometida circunstancia con su entrañable compañero.

“KATE WINSLET ES UNA DE MIS AMIGAS MÁS QUERIDAS”, adujo Leo. “La conocía perfectamente antes de que Sam ni siquiera la hubiera visto. Mirado de afuera, puede parecer extraño filmar una escena de sexo con una mujer mientras su marido está dirigiendo. Pero yo no lo sentí de esa manera. Cuando estábamos a punto de empezar, Kate dijo: esto es absolutamente extraño. Se dio vuelta y nos preguntó a Sam y a mí: ¿ustedes están bien con esto? Con él nos miramos y contestamos sí, estamos totalmente bien. Entonces ella concluyó: Es todavía más extraño que los dos consideren esto normal’’.

leoLas plumas más delirantes afirman que ambas estrellas habrían mantenido un romance esporádico desde Titanic. Al comprobarlo, Mendes habría decidido poner fin al matrimonio.

La que sin duda podría tener algo que decir sobre todo esto es Bar Rafaeli, la super modelo israelí con quien DiCaprio ha llevado un difícil pololeo durante casi cinco años. Luego de separarse durante el segundo semestre de 2009, todo indicaba que el idilio había recomenzado para inicios de marzo. “Fue medio año que agradecí mucho —explicó la maniquí—. Ahora sé que una relación sólo puede funcionar si no tienes miedo a estar sola y yo no lo tengo”. Rafaeli descartó la posibilidad de matrimonio con el actor.

El desinterés de ella por el altar es muy conveniente al gusto de DiCaprio por los pololeos eternos y sin concreción: lo vivió en los noventa, con el largo amorío que mantuvo con la modelo Kristen Zang; lo reeditó con Giselle Bundchen entre 2001 y 2005, y parece estar repitiendo la fórmula con la joven y en apariencia indiferente israelí.

“No sé si algún día me voy a casar. Probablemente no lo haré hasta que viva con alguien por diez o veinte años. No tengo nada que ver con Romeo en la vida real”, dijo durante la promoción del filme basado en la obra de Shakespeare, que protagonizó en 1996. En repetidas oportunidades se encargó, además, de echar por tierra las publicaciones que lo ponían listo para pisar el palito.

Al bueno y ambientalista Leo, que intenta mantener una imagen seria y sencilla (sin importar sus siete mansiones y departamentos de lujo en Manhattan, Las Vegas y Malibú), no le gusta que especulen sobre su vida. La sobreexposición demencial que sufrió tras el éxito de Titanic constituyó la inoculación perfecta contra ello. “Fue un período descorazonador para mí, ser deshumanizado de esa manera. Incluso evalué dejar la actuación. Detesto que me llamen símbolo sexual, me hace sentir parte de una factoría de carne. Eso cambió mi vida, pero no puedo decir que no me dio oportunidades… por primera vez tuve el control total de mi carrera”.

El reconocimiento actoral llegó con su salvador, Martin Scorsese. Tres colaboraciones entre ambos, incluyendo la apabullante Los infiltrados, dieron a Leonardo DiCaprio la verdadera chance de reinventarse como el actor de peso que prometió ser. No es de extrañar que su devoción por el autor de Taxi Driver sea total.

En La isla siniestra, el último experimento de Scorsese, explora el thriller. Un detective se adentra en un manicomio para criminales sicópatas, enfrentándose al terror de sus propios fantasmas.

—Esta es una película de género, ¿representó una dificultad mayor que las anteriores colaboraciones con Scorsese?
—Todas las películas de Martin son difíciles. En ésta, la audiencia joven podría esperar una historia de esas donde te asustas cada diez minutos. Pero aunque es extremadamente terrorífica en ciertos puntos, no es un thriller común. Es más que eso. Trabaja en múltiples niveles.

—Esta es la cuarta cinta entre ambos… ¿Cuál fue la mejor experiencia?
—Cada una es individual. Con Pandillas de Nueva York tuve muchas expectativas porque siempre quise trabajar con Scorsese. Luego vino El aviador, donde fui yo quien lo trajo al proyecto. Más tarde, Los infiltrados llegó a su laptop y afortunadamente hubo un papel para mí. Pero nunca ha sido algo totalmente planeado. La isla siniestra vino de ninguna parte también y es un género totalmente único dentro de lo que hemos probado.

—¿Le gustaría ganar el Oscar que tanto le ha rehuido hasta ahora?
—Nadie puede saber qué va a pasar con la película. Obviamente no soy un juez justo. Habitualmente me involucro demasiado emocionalmente, ¡así que para mí es importante no guardar expectativas! No sé nada de premios ni de crítica… sólo que estoy muy orgulloso de ella.

Vea a Kate Winslet y Leo DiCaprio en Sólo un sueño

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