Aún escucho a mi madre gritar: Joe para, los vas a matar
EXCLUSIVO, Confesiones de Michael Jackson al rabino Boteach
Desconfiado y extraño, el rey del pop se abrió a pocas personas. Una de ellas fue el rabino Shmuley Boteach, a quien Jacko le pidió ayuda para contarle al mundo quién era él realmente. Entre 2000 y 2001 grabaron una serie de entrevistas que hoy forman el libro The Michael Jackson tapes. “El no era un freak”, asegura el religioso.

“Todo mi éxito y fama, todo lo que siempre he buscado, lo he hecho pensando en el amor verdadero. Eso es todo, nunca he recibido verdadero amor”. De todo hablaron Michael y su confesor. Nadie como él logró la total confianza del cantante. Al poco tiempo de conocerlo le pidió ayuda en un proyecto muy especial: quería mostrarle al mundo quién era él realmente. Fue así como comenzaron una serie de entrevistas, conversaciones que ocurrieron entre agosto de 2000 y abril del 2001, cuyas grabaciones dieron origen al libro The Michael Jackson Tapes, recientemente publicado.
Shmuley Boteach es un personaje bastante mediático en Estados Unidos. De hecho, es conductor del programa de TV Shalom in the home, de la cadena TLC. Es autor de 22 libros, incluyendo el best seller internacional Kosher Sex, que se ha traducido a veinte idiomas. También tiene una página web donde entrega consejos sobre familia, matrimonio y religión, además de un blog que actualiza constantemente. Amable, accedió hablar con CARAS desde su casa en New Jersey, para analizar su más reciente publicación, que incluye temas que por muchos años fueron tabú para Jacko.
“Mucha gente cree que Michael era gay. Personalmente nunca vi evidencia de eso. Por el contrario, siempre habló de la belleza de las mujeres, pero creo que se tenía muy poca confianza en sí mismo. Recuerdo que una vez Oprah Winfrey le preguntó acerca de su vida sexual y él respondió Soy un caballero y no hablo de eso. Era muy tímido respecto a ese tema”. Pese a eso, el cantante habló largo y tendido con su confidente sobre las mujeres que lo marcaron, según Boteach transcribe en su libro: “Tatum O’Neal fue mi primera novia. Yo tenía 16 años y ella trece… todo era muy naïve. A mí no me interesaba el sexo porque en esa época era un devoto cristiano y tomarle la mano era lo más mágico del mundo. Algo parecido me ocurrió con Brooke Shields. Ella fue uno de los amores de mi vida, pero tuvimos un encuentro en que las cosas se pusieron más íntimas y yo me acobardé. En realidad, nunca debí haberlo hecho”.
También tocaron el tema del matrimonio: “He visto sufrir mucho a mis hermanos con sus esposas, creo que la mayoría de las mujeres se acercaron a ellos por dinero. Por eso mismo dije que nunca me iba a casar”, recordó el artista, quien reconoció que la llegada de Lisa Marie Presley a su vida cambió sus planes, principalmente porque ella tenía suficiente dinero y no buscaba estabilidad económica. “De hecho, no se llevó ni un solo centavo tras el divorcio”, reveló Michael. “Era una muy buena mujer, una persona dulce. Pero mi vida está en constante movimiento, no me gusta estar siempre en un mismo lugar y eso no es bueno para ningún matrimonio. Además, yo quería tener hijos y ella no. Me prometió antes de casarnos que tendríamos niños y me sentí muy decepcionado cuando no cumplió con su palabra. Es cierto, ella tenía sus propios hijos, pero yo quería una gran familia… mi sueño era tener nueve o diez hijos”.
Su obsesión por los niños y la familia feliz tenía que ver con sus propias carencias cuando era niño y, sobre todo, por la relación con su padre que lo marcó de por vida. Sobre este tema, The Michael Jackson tapes tiene impresionantes confesiones: “El hizo un gran trabajo para convertirme en artista, pero como padre fue demasiado estricto. Nunca sentí realmente amor por él, era muy amargo. Todavía recuerdo cuando perdía la paciencia, nos gritaba y nos golpeaba… aún puedo escuchar a mi madre gritando ¡Joe, para, los vas a matar! Nunca me dejó llamarlo papá, teníamos que decirle Joseph. Muchas veces defendí a mi hermana Janet de sus golpes, nos escondíamos juntos, cerrábamos los ojos y nos imaginábamos a mi padre dentro de un ataúd. Pensábamos en él muerto y eso nos aliviaba”.
En 1999 terminó el juicio contra el cantante. Necesitaba ayuda urgente. Jacko y el rabino Shmuley fueron presentados ese verano por el doctor Uri Geller, amigo de ambos. El litigio contra el cantante por supuesto abuso contra Jordan Chandler había finalizado y Jackson requería encontrarle sentido a su vida.
La relación se hizo más profunda el día del cumpleaños del artista. Ese día el rabino le dijo que lo único que podía regalarle a un hombre que lo tenía todo era el don de la inspiración: “Esa frase fue el rompehielos entre nosotros. Entonces me dijo que lo único que él buscaba en la vida era hacer algo por los niños del mundo, que la fama y el dinero no significaban nada para él”.
—¿Por qué Michael buscó guía espiritual en un rabino si él no era judío?
—Ser o no judío no hacía ninguna diferencia. Nosotros teníamos una unión muy profunda, a ambos nos interesaba la idea de fortalecer a la familia y coincidíamos en la idea de que el mundo de las celebridades era vacío y, por lo mismo, era importante darle relevancia a una buena causa más allá de la fama.
“Le expliqué que su vida no terminaba en 1993 después del juicio, ya que no había sido arrestado ni condenado por nada. Juntos empezamos a escribir un plan de acción que pudiera devolverle las ganas de vivir.
“AL PUBLICAR ESTE LIBRO NO QUIEBRO LA CONFIANZA QUE MICHAEL DEPOSITÓ EN MÍ. Por el contrario, estoy cumpliendo los deseos de un hombre que siempre quiso que su verdadero corazón fuera conocido por todo el mundo. Fuimos amigos muy cercanos y yo tenía experiencia como autor de varios títulos”.
—¿Cómo era realmente Michael Jackson?
—Era una persona muy sensible y bien intencionada. Cuando lo conocí descubrí en él a un hombre muy espiritual y religioso, capaz de ver la envidia que provocaba entre las celebridades.
—¿Vivía en un aislamiento voluntario?
—Estaba solo todo el tiempo, pero mi sensación es que eso no le gustaba. El quería estar con más gente y por eso sufría. Lo que yo traté de hacer fue sacarlo de ese mundo, que estuviera con más personas y aprendiera a confiar en los demás.
—Siempre se ha justificado que el abuso de Michael con las drogas tenía que ver con sus constantes dolores físicos. ¿Fue testigo de eso?
—El sufría mucho dolor. Pero no creo que haya sido físico, sino espiritual. Lo que él tenía en realidad era una enfermedad del corazón y, por lo tanto, su abuso de drogas no estaba conectado con lo físico, sino que con el alma.
—¿Ustedes hablaron acerca de sus adicciones?
—Sí, y de cómo abusaba de los analgésicos. Michael confundía las aflicciones del alma con las del cuerpo.
“Nuestra relación se fue deteriorando. Volvió a encerrarse en sí mismo y en el camino de la superestrella que se autodestruye, lo que el mundo parece haber determinado para él… Volvió a ser una caricatura”.
“Le encargó a otro que hiciera el trabajo sucio… él sólo me miró en silencio. fue la última vez que lo vi. Uno de sus asistentes se acercó a mí y frente a Michael me explicó que él era la estrella más grande del planeta y que no estaba para hacer este tipo de cosas: estás tratando de hacerlo parecer una persona normal y no entiendes que él es famoso, precisamente, porque no es normal. Michael me llamó un par de semanas después para que nos juntáramos, pero yo estaba muy decepcionado, él me había hecho creer que su prioridad era ayudar a los niños de una manera altruista. Yo era su amigo, pero como rabino, no como fan”.
En 2004 Shmuley adelantó el desenlace del artista en un artículo: “Si la gente alrededor de Michael Jackson no lo ayuda, se va a transformar en otra superestrella que morirá joven. Poner un muro de silencio alrededor de su problema sólo protege su imagen, pero no lo cuida a él realmente”.
—¿Cuál fue su primera reacción al enterarse de su muerte?
—Estaba en shock, fue un día realmente triste. Uno siempre cree que una persona que vive con ese tipo de excesos puede morir, pero nunca estás preparado para que ocurra.
—¿Cuál cree usted que es el legado de Jackson?
—Fue una persona que entregó alegría a través de la música. He podido comprobar que la gente realmente lo extraña. Hay un sentimiento de pérdida muy fuerte.
—¿Michael era un buen padre?
—Excelente. De hecho, estoy seguro de que yo mismo me convertí en un mejor padre después de conocerlo. Por el resto de mi vida no olvidaré la promesa que le hice de mirar a mis hijos siempre a los ojos, porque es la mejor manera de decirles cuánto los amas.
—¿Cree que él deseaba morir?
—No, Michael no quería morir. Estoy seguro de que, por sus hijos, quería seguir viviendo.

