El millonario mayordomo de Lady Di
Paul Burrell, su lujosa y excéntrica vida en EE.UU.
En Norteamérica vende cojines, porcelana china, muebles y vino. Todo marca Mayordomo Real. Insólitos souvenirs inspirados en la princesa Diana que generaron una fortuna de 24 millones de dólares. A Inglaterra no piensa volver, lo acecha la cárcel.

Paul Burrell está vendiendo su casa en Farndon, Reino Unido: estilo georgiano, tres plantas refaccionadas y una floristería en el piso inferior que dirige su mujer, María. Pero la crisis inmobiliaria no distingue entre plebeyos y aquellos que en su día se codearon con la realeza… Según la prensa local a los Burrell les está costando encontrar un comprador.
En la casa sólo vive su mujer. Paul y los dos hijos del matrimonio se mudaron a Estados Unidos hace un par de años. Los planes estipulan que una vez finiquitada la venta, se trasladarán todos juntos a un exclusivo sector de Florida, donde planean fijar su domicilio definitivo.
El famoso ex mayordomo vio hace tiempo en Norteamérica el lugar perfecto para hacer dinero estrujando su pasado. Su principal negocio consiste en vender toda clase de productos con su sello, la marca Mayordomo Real. Los 24 millones de dólares que alcanza su fortuna (algo así como doce mil millones de pesos), lejos están de los 40 mil dólares anuales que ganaba como asistente real (veinte millones de pesos).
Lo curioso es que el llamado guardián de los secretos de Diana, que ha contado las intimidades de la princesa a los cuatro vientos en EE.UU., también dicta conferencias a mayordomos. Burrell, que ya ha escrito dos libros con los tormentos de Lady Di (Un deber real y Tal como éramos), explica a los asistentes cómo ser leal a su señora. Claro que niega que esté usufructuando: “En Gran Bretaña piensan que me aprovecho de la muerte de la princesa y de su nombre, pero yo no voy vendiendo una muñeca de Diana por toda América”, expresó al Daily Mail.
“FUI UNO DE SUS MÁS ÍNTIMOS AMIGOS FUERA DE LA CAMA. Yo era su dama de compañía, su mensajero, todo”, declaró a The Sunday Times. No mentía. La propia Diana se refería a él en público como “mi roca”. Y él, que estuvo durante diez años con ella, todavía se considera el custodio de las intimidades de la princesa. Por eso, tras el accidente que le costó la vida a Diana en 1997, el todavía mayordomo se apresuró a meter en cajas muchas pertenencias íntimas de su señora: cartas, joyas, vestidos… Algunas cosas se las regaló ella, otras decidió guardarlas para tenerlas a buen recaudo: “Las fuertes cartas no se las podía entregar a los príncipes; estaban llorando la pérdida de su madre. Los Spencer las habrían roto. Frances Shand Kydd (madre de Diana) se pasó una semana en el palacio de Kensington quemando notas. Y la Familia Real las habría incorporado a sus archivos secretos”, explicó en dicha entrevista.
ACUSADO DE ROBAR 130 OBJETOS DE LA PRINCESA, el 2001 lo salvó de la cárcel la propia reina, quien a última hora —tras varios meses de proceso y después de que Burrell insinuara algunas actuaciones escandalosas en la corte— reveló estar al tanto de las pertenencias que el ex mayordomo guardaba en las cajas.
El propio guardaespaldas de Burrell, Michael Faux, lo señaló con el dedo. En 2008, durante la investigación de las autoridades británicas para esclarecer las causas del accidente, Faux lo acusó de haber robado un anillo ensangrentado del cuerpo sin vida de Diana horas después de su muerte.
El guardaespaldas, que califica a Paul Burrell de paranoico, también lo acusó de quemar documentos con el membrete del Palacio de Buckingham en el jardín de su casa a finales del 2002, aunque hasta hoy no hay pruebas que demuestren ninguna de las dos cosas.
De lo que sí hay evidencia, sin embargo, es de su pasión desmedida por Diana. “Perdí el norte. Mi mujer me repetía: Está muerta, Paul. Tienes que hacer tu vida”.
Algunas de sus declaraciones van más allá: “Diana necesitaba de mis consejos y yo necesitaba que me necesitara”. Su participación en la causa —que pretendía averiguar si el accidente fue premeditado o no— resultó muy polémica, ya que Burrell admitió posteriormente en un video grabado con cámara oculta no haber dicho toda la verdad en el interrogatorio. Según él, el espíritu de la princesa lo guió durante la declaración: “Sentí su indignación en aquella sala. Ella sabía lo que yo estaba haciendo y por qué… Se hizo lo que ella quería”, confiesa en el video.
PODRÍA ENFRENTAR UNA CONDENA POR PERJURIO al no haber sido sincero, un delito penado en Gran Bretaña hasta con diez años de cárcel. De hecho, tras emitirse la cinta, lo llamaron para que volviera a testificar, pero se negó con la excusa de que temía que su imagen quedase mancillada tras un nuevo interrogatorio. En aquellos momentos estaba en Estados Unidos y lejos de la jurisprudencia británica. No pudieron obligarlo a que regresara a declarar.
El caso llegó hasta Scotland Yard, que esperó el veredicto de la investigación antes de actuar contra Burrell. Finalmente el dictamen señaló como causa del accidente el estado de embriaguez del conductor del auto. En ese momento, no se abrió ningún proceso en contra del ex mayordomo. Aunque eso no anula la posibilidad de una reapertura de los expedientes en el futuro, tal como lo insinuó el oficial que llevó a cabo la investigación.
Desde entonces, pocas veces ha vuelto a poner los pies en el Reino Unido, aunque él niega que sea por temor: “Que pase mucho tiempo y trabaje en América, no significa que me esté escondiendo en América”. Lo cierto es que Burrell dice tener otros motivos para no regresar al Reino Unido…
“No quiero ser un súbdito de la otra”, es decir, Camilla Parker-Bowles, la gran enemiga de Diana. “Cuando la reina muera y ella (Camilla) se convierta en soberana, renunciaré a mi pasaporte británico… ¡Francamente, Gran Bretaña puede irse a la mierda!”.






