De Marichalar expulsado de palacio…
Divorcio en la Casa Real española
La negociación está que arde: finalmente Elena y el duque de Lugo se divorcian. El consorte, que hace rato pasea por NY con la última moda, perderá su título y condición de miembro de la Familia Real. Y como la mayoría de las parejas que se separan, han discutido hasta por quién se queda con los regalos de matrimonio…

Hace dos años, un 13 de noviembre, la Casa Real confirmaba lo que se rumoraba hacía mucho tiempo: los duques de Lugo “cesaban temporalmente su convivencia”. Ahora, 14 años después de su casamiento, legalizan la ruptura, teniendo la opción de rehacer su vida sentimental.
La decisión disgusta a muchos.
“El rey hubiera preferido que no se divorciasen”, afirma Jaime Peñafiel, reconocido experto en la Casa Real española. Y según El Mundo, la reina considera que la monarquía requiere ciertos sacrificios para mantener la esencia de la institución. “Ella es muy integrista para estas cosas”, dice Peñafiel y agrega: “Pero al rey no le ha quedado más remedio que aceptar el divorcio porque la situación de la pareja estaba en el limbo. No aparecían juntos pero tampoco podían rearmar sus vidas”.
A Jaime de Marichalar no le agrada la decisión y la ha calificado como tragedia. “El pensaba que la separación sería temporal, incluso tras anunciarse el cese”, asegura la periodista María Eugenia Yagüe.
LA VIDA SE DERRUMBA PARA de MARICHALAR. Lo primero: perderá su título. El rey concedió a su hija el ducado de Lugo, con lo cual Jaime se convirtió automáticamente en el duque consorte. El título no es hereditario, de manera que, al separarse, pierde el privilegio.
Los rumores apuntan a que Jaime estaría luchando para que el monarca le conceda otro título y, de ese modo, no perder el estatus. Hay quienes lo desmienten. “Aunque a veces sea un prepotente, él no quiere ningún título”, asegura la periodista Paloma Barrientos. “Está muy orgulloso del apellido de su familia y dice que no necesita nada más”, añade Yagüe. (Los De Marichalar son una familia aristocrática castellano-vasca y el padre fue conde de Ripalda).
Distinto sería que el rey quiera concederle uno, como ha pasado en otras monarquías europeas. La revista Tiempo apunta a que don Juan Carlos tomará esta opción para que Jaime continúe recibiendo el tratamiento de excelentísimo señor, tal como ocurre con sus dos hijos por derecho propio.
Tiempo también insinúa que De Marichalar quiere garantizar sus ingresos —de cara a la manutención de sus hijos— asegurándose la permanencia en los consejos de administración de los que forma parte. Peñafiel discrepa. “El tiene más dinero que la infanta. Heredó de su tía más de seis millones de euros y está muy bien retribuido en todos los sitios donde trabaja”, explica. El Mundo calcula sus ingresos en torno a los 700 mil euros anuales (560 millones de pesos). La infanta Elena, por su parte, percibe 200 mil euros (160 millones de pesos) al año como directora de proyectos sociales de la Fundación MAPFRE.
El tema de los hijos (Felipe Juan Froilán de 11 y Victoria Federica de 9), ni se discute. “En el caso de las monarquías, la custodia la conserva el miembro real”, explica Peñafiel. Jaime, por su parte, se acoge actualmente a un régimen de visitas parecido al de muchas parejas separadas con hijos (dos fines de semana al mes, más un mes entero en vacaciones). “Es un excelente padre, quisiera ver más a los niños. Le apena que se queden solos con el servicio cuando Elena está de viaje”, comenta Yagüe, que también hace referencia al malestar de Jaime cuando ella se ha saltado en alguna ocasión el acuerdo de visitas.
De Marichalar le pasa a su ex mujer alrededor de 7 mil euros mensuales (más de 5.6 millones de pesos) en concepto de manutención, según Paloma Barrientos.
¿Por qué separarse ahora? “Algún día tenía que hacerse…”, responde Yagüe. En septiembre de 2008, la revista Epoca dijo que la infanta había puesto en marcha el divorcio y que en los papeles aludía a la supuesta adicción a la cocaína del duque de Lugo. La noticia fue un escándalo y la pareja puso el tema en manos de sus abogados. De Marichalar aún mantiene el pleito con la publicación.
Hoy la relación entre la infanta y Jaime es inexistente, según los analistas. Aunque tampoco existe enemistad entre ellos. “El círculo de Elena dice que Jaime fue el culpable de que todo terminara, mientras que los amigos de él reprochan que nadie haya tenido en cuenta que ha sufrido una enfermedad complicada (isquemia cerebral con importantes secuelas físicas) que requiere el apoyo de la familia”, explica Barrientos.
Jaime no ha estado bien en estos dos años de separación. Incluso enfrentó rumores sobre su supuesta homosexualidad y críticas por sus viajes relacionados con la moda. “Lo ha pasado mal, lo está pasando mal y lo seguirá pasando mal”, afirma María Eugenia Yagüe.
El próximo paso para la pareja podría ser conseguir la nulidad eclesiástica. Si la infanta quisiera volver a casarse por la Iglesia, necesitaría que el primer matrimonio se anule.
Con nulidad o sin ella, Elena será la primera hija del actual monarca en obtener un divorcio, aunque entre sus antepasados hay varios. No olvidemos que Letizia entró a Palacio con un matrimonio anulado. Ella es, de hecho, la primera separada de la familia del rey Juan Carlos.

