Personajes

La fiesta de Jacko

Michael Jackson

Por: Roberto Schiattino

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Era la noche favorita de Michael Jackson. La última Navidad llevó de sorpresa a la Princesa Leia de regalo para sus hijos. Videos caseros, que hoy son todo un hit en internet, muestran a un excéntrico hombre intentando, a cualquier precio, ser un niño más…

Bizarra. Como toda su vida. Así fue la Navidad que Michael Jackson y sus hijos pasaron en 2008 en la casona que él arrendaba en Holmby Hills, California, por cien mil dólares mensuales (51 millones de pesos). Sin la ostentación de las fiestas en Neverland —donde había castillos, animales y cerros de regalos—, con la billetera ajustada y una gira en vista, Jacko se las arregló para hacer una celebración de antología. El 24 de diciembre decidió darle a sus hijos un regalo inolvidable, que pocos padres del planeta pueden hacer: la visita de Carrie Fisher, nada menos que la Princesa Leia de Star Wars. Prince, Paris y Blanket eran fanáticos de la saga y no podían creerlo cuando, a eso de las nueve de la noche, la actriz apareció en la mansión. Aunque Fisher ya no tenía la figura de antes —sino varios kilos de más y un cuerpo gastado por sus adicciones a las drogas y el alcohol—, interpretó el monólogo que la hizo famosa (Ayúdame, Obi-Wan…) y se tomó fotos con los niños. Sería la última Navidad que pasarían con Michael Jackson.

“El fue muy dulce, pero me pareció un alma frágil —comentó Fisher en TV tras su muerte—. Creo que se rodeaba tanto de niños porque su nivel de fama era casi radiactivo, contaminaba todo alrededor. La gente actuaba de manera extraña cerca suyo, era inevitable”. Y probablemente dio en el clavo: el showman adoraba la Navidad porque era su oportunidad para comportarse como alguien común y corriente, que abre regalos y come Pan de Pascua.

Una de sus costumbres era dedicar mensajes televisados a los niños del mundo. Varios circulan en internet; entre otros, el de 2002. “En esta fecha, los pequeños ven lo que no tienen. Algunos no lo están pasando bien”, dijo en cámara junto con anunciar su ayuda a menores en riesgo social de Alemania, y pedir apoyo para extender internacionalmente esa red. “Algunos echan de menos un regalo, una comida caliente, una familia o simplemente un poco de amor. Digámosle a todos ellos que no están solos. Los adultos debemos ayudarlos a soñar y a cumplir sus metas. Si me apoyan, les prometo que lo pasaremos muy bien”, pidió con esa voz tenue que se transformó en un sello, y que también lo hizo objeto de burlas. Muchos veían en sus altruistas mensajes otra oportunidad de aprovecharse, luego del juicio por el supuesto abuso sexual de un menor (el mismo que se retractó de su denuncia cuando Jackson había muerto).

Navidad también era inspiración para Michael. Desde su época en The Jackson Five tuvo por costumbre usar esa fecha para lanzar nuevas placas o cualquier otro producto: libros, dvd’s. En 1973, el disco Little Christmas Tree (Pequeño árbol de Pascua) fue éxito rotundo, con colaboraciones de grandes músicos de esos días como Stevie Wonder, The Supremes y su gran amiga Diana Ross. La canción homónima, compuesta por él, tiene un contenido de mucha tristeza, tal vez la que el artista sufría en fechas como ésta: Sólo un pequeño árbol de Navidad / se ve triste y solo igual que yo / a nadie parece importarle / se fueron y lo dejaron solo parado aquí / completamente solo en Nochebuena.

SU ÚLTIMA NAVIDAD la pasó con el padre biológico de prince y paris, el dermatólogo Arnold Klein, y su amigo Stephen Price. En las fotos publicadas por la revista Us están todos felices, aunque a Klein se le ve definitivamente desaseado. ¿Qué tipo de relación habrían mantenido esos niños con su progenitor? Sólo se sabe que nacieron de la unión entre el médico y Debbie Rowe, su asistente de toda la vida, con quien Michael también se fotografió en la portada de esa misma revista para su edición de… Navidad.

Si la Pascua lo pillaba de gira, se las ingeniaba para montar sus fiestas en la ciudad de destino. Eso es lo que había agendado para Tokio, en diciembre de 2006, aprovechando que las casas disqueras más importantes de Asia lo iban a homenajear al cumplirse 25 años desde la publicación del álbum Thriller, el más vendido de todos los tiempos (se calculan unas 110 millones de copias al día de hoy). A última hora, canceló el que sería el mayor evento musical navideño del planeta. El bono para los asistentes vip, dispuestos a pagar más de tres mil dólares (1.5 millón de pesos) era conocer a Jacko y tomarse una foto con él. Después los compensó con un concierto.

Pero su última celebración, en 2008, tenía un sabor especial: estaba preparando la gira mundial que lo pondía de vuelta en la primera línea musical y que, de paso, sería una ayuda para resolver algunos problemas financieros. Iba a ser la primera vez que sus hijos lo verían en el escenario con This is it, cuyos ensayos se muestran ahora en el cine. Pero tras la extraña muerte del cantante, el pasado 25 de junio, esta Navidad sólo habrá un reality con los hermanos de Michael, que siguen explotando su imagen.

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