‘Nunca me he atrevido a convivir…por miedo a sufrir si la pierdo’
Felipe Camiroaga
Por SONIA LIRA Fotografías ÁLVARO DE LA FUENTE Producción CAROLINA MAIRA Maquillaje y peinado CARLA GASIC Posproducción digital IVÁN GRBAC

Suena tragicómico que una ex pareja anime un programa sobre el amor. Especialmente si esa relación pasó por momentos tan duros, hasta ahora desconocidos públicamente. Ante el próximo debut del espacio diario de TVN, Pasiones, la periodista y el animador decidieron contar a CARAS qué sucedió.
Arriba!, grita Felipe mientras suelta —literalmente en la punta del cerro— a su halcón Brava.
Es de raza Peregrino, el ser vivo más rápido del planeta, que puede alcanzar una velocidad de 400kilómetros por hora.
El animador está casi en trance. No la deja de contemplar desde el momento en que le quitó la caperuza que él mismo fabricó para proteger sus privilegiados ojos de ave rapaz.
“Este animal me embruja”, dice mientras Brava despliega sus alas en el cielo de Chicureo, donde el conductor tiene su refugio para dejar atrás al “Felipe glamoroso” —dice con cierta ironía— y convertirse en un personaje semisilvestre.
Brava captura una presa y el conductor corre a su encuentro para volver a posarla sobre el guante que protege su brazo.
“Mi cuento con las aves parte camino a Farellones cuando era muy chico. Un águila voló tan cerca de mí y, tan fuerte, que sentí como si hubiera pasado un jet”.
El ritual con su Peregrino se repite una y otra vez. Hasta que un águila, igualita a la que vio cuando niño, comienza a perseguir por los aires a Brava. El animador intenta espantarla, pero insiste. Está marcando territorio.
Suspenso.
Gracias a Dios, son veloces y la pajarita se salva. Felipe corre hacia unos matorrales. La calma como si fuera una niña con plumas y garras.
Cuando regresa, dice con su típico humor negro: “Si pierdo a Brava no sólo no hay entrevista sino que me suicido”.
De los halcones admira tres valores. La nobleza, jamás atacan gratuitamente a sus ‘dueños’. Dueños entre comillas, porque justamente su segunda cualidad es la independencia. “Si lo sacas a volar con el buche totalmente lleno, lo más probable es que nunca regrese a ti. Son libres”. El tercer valor es el orgullo.
—¿Ni una palmadita?
—¡Nunca, jamás! (dice vehemente mientras baja por el cerro equilibrándose con Brava en el brazo). Si llegas a agredir a uno de estos pájaros y mañana lo sueltas, no vuelve a ti, aunque tenga hambre.
En la parcela también hay una jauría. El Max, el Carbón, la Piruja. Una laguna con patos, ciervos gamo, el gato Félix y hasta un tímido ñandú completan el paisaje. Cuento aparte son las pesebreras con caballos, donde destaca su yegua percherona ‘Marlén’.(…)
—FELIPE CAMIROAGA, EL SOLTERO MÁS BUSCADO E ‘IMPENITENTE’ anima dos programas sobre el amor… ¿Una paradoja?
—Quiero aprovechar esa condición de ‘solterón’ —de 37 años y un poco esquivo con el tema del matrimonio— para hacer un papel juguetón, simpático. Este asunto me inhabilita para dar algún consejo (ríe fuerte), pero sí puedo hacer el papel del amigote, por ejemplo, diciendo en Novios ‘¿por qué no te esperai un poco más?…’.
—¿Ha aprendido de los participantes que sí ‘se la juegan’ por amor?
—Es que cuando alguien me dice que se va a casar porque hay que correr riesgos en la vida… (permanece un rato en silencio)… Yo nunca me he atrevido a correr ese riesgo.
—¿Qué es para usted correr un riesgo?
—He tenido súper buenas pololas, lindas y buenas personas y nunca me he atrevido siquiera a convivir.
—¿Por qué?
—Por el miedo a sufrir si la pierdo. Pero de repente vale la pena sacar un poco de tu ropa del clóset y decir: ‘¿Sabís qué? pon tu ropa aquí, la mía acá, convivamos y aperramos’.
—Pero más de alguna habrá dejado su cepillo de dientes por una noche.
—Sí, porque he tenido pololeos súper largos.
—¿El miedo al abandono es porque su madre rehizo su vida en España y usted se quedó en Chile sólo con su padre?
—Es un tema que tengo bastante superado.
—¿Cómo lo logró?
—Aquí sí corrí un riesgo. Nunca quise hacerme una sicoterapia, hasta que me atreví con una sicóloga muy buena, durante un año. Me sirvió increíblemente.
—¿Cuál fue el riesgo?
—No quería enfrentar el tema. No tenía ganas de empezar a escarbar en el pasado. Al final, tomé impulso e hice un acto de ‘valentía’, porque es doloroso. Ahora lo tengo ciento por ciento asumido. Mi relación con mi mamá es súper linda.
—¿La perdonó?
—Ella es muy moderna, capaz de pedir perdón. Pasó algo increíble: me demostró con los años que es una excelente madre. No lo pudo ser conmigo por circunstancias de la vida, pero lo vi a través de mis tres hermanos chicos. Con ellos ha sido maravillosa, súper presente, sensible, amiga. Puede parecer un gesto generoso de mi parte; podría decirle ¿por qué no fuiste así conmigo? (pone la voz firme) No. Mi mamá es una buena mamá. ¡Porque ella también tenía su cuento! Estuvo internada en las Ursulinas, se casó joven y sin experiencia, a los 21 años ya tenía tres hijos. ¿Qué le vas a exigir?
—¿Ella le pidió perdón?
—No fue Felipe perdóname. Sí demostró una actitud de humildad frente a lo que hizo, a través de sus conversaciones, de sus sentimientos. Pude leer entre líneas perdóname, pero no estaba preparada en ese minuto. Claro, esto lo entendí con la madurez. Ahora tenemos una relación súper intensa, de hacernos mucho cariño cuando nos vemos.
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

