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Personajes

FRANCOTIRADOR de pensamientos

Julio Jung, rey del Twitter

Por: CARAS

Por Franco Fasola Fotos Rodrigo López Porcile

El actor y ex político se hizo un espacio en las redes sociales, donde tiene miles de seguidores que gozan con sus sketch o viendo cómo logra domar una web cam. Lleno de proyectos como las películas Y de pronto el amanecer y Qué pena tu boda, asegura que somos un país ‘ombliguista’ y que la cultura “está dirigida por el Estado”.

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Julio Jung del Favero (69 años, casado, un hijo), parece un hombre tranquilo. Sobrino nieto del célebre siquiatra Carl Gustav Jung y alguna vez autodefinido como “burgués, reaccionario y de izquierda”. Entramos a su penthouse en Providencia y nos encontramos con una colección de cuadros que ya se querría cualquier museo de arte contemporáneo, con pinturas de Roser Bru —su suegra, está casado con la diseñadora Tessa Aguadé—, Balmes, Antúnez y Santos Guerra.

El actor está viviendo una especie de segunda juventud bastante briosa. Si tuviera la edad, seguro saldría a la calle a protestar, pero a cambio ha encontrado un arma poderosa: las redes sociales. Su hijo y el diseñador Max Feito lo convencieron de que tenía que entrar en el mundo de Twitter y subir a la web sus sarcásticos videos donde entra a un sex shop a preguntar por todos los productos o uno donde conversa con el Presidente Piñera y le dice que lo echa de menos en Caburgua. La consigna es clara: teclear a los cuatro vientos lo que siente. El resultado fue arrollador: en menos de un mes tiene más de cuatro mil seguidores en Twitter, todo un hit. Aparte de eso, acaba de terminar una exitosa temporada interpretando por tercera vez en su carrera a Pablo Neruda (Ardiente paciencia). “El Neruda de Skarmeta es con pantuflas, mucho más humano que el medallón mitológico del PC”. Además, reaparecerá en cine con ‘Qué pena tu boda’ (estreno 6 de octubre), de Nicolas López, donde es un hombre con Alzheimer. “También estoy en ‘El engendro’, con Daniel Muñoz; otra película de Jorge López, ‘La Patagonia’ de mis sueños y en el gran proyecto de Silvio Caiozzi, ‘Y de pronto el amanecer’, que es para el próximo año”.

Julio lleva encima dos celulares, tiene un espacio exclusivo para el computador portátil. Un lugar sagrado donde juega como niño. Mientras conversamos, farfulla, resopla, lo llaman para unos trámites: tiene a su hermano grave en el hospital. Garabatea con estilo, le pega a la mesa y come papel, que saca como si fuera maní desde un bolsillo de su chaqueta. Habla de la publicidad y de las mentiras de los creativos, a propósito de su propia participación en un spot de las AFP… “Está dirigido a un público que no existe en la televisión chilena: el adulto mayor. Nos mataron. En las teleseries los viejos están para servir un cafecito o ser cualquier cosa poco importante, por eso se asombraron con el éxito de El regalo, una película con seis actores en la ‘edad de oro’.

jung-texto-1SU PERFIL DE TWITTER dice ACTOR SENIOR. “Suena bonito… No hay nada más pelotudo que ocultar que se es adulto mayor. Yo nunca me he teñido las canas, lo encuentro una ridiculez sin nombre. Lo pintoresco es que en el mundo el asunto es bastante diferente… Los grandes protagonistas del cine siguen siendo Harrison Ford, Robert de Niro, Dustin Hoffman, Al Pacino… Clint Eastwood y nadie les dice que son unos dinosaurios que tienen que retirarse… Nuestro país se ha acostumbrado a ser insular y nunca hemos marcado para ser diferentes… A Raúl Ruiz la prensa le dedicó con justa razón, por su muerte, el lugar que se merece…”.

—Pero fue más por rebote internacional que otra cosa.
—Porque el más célebre de los directores chilenos es absolutamente desconocido en su país. Lo mismo pasa con Patricio Guzmán o Miguel Littin… Y ahí es cuando me da rabia y mi hijo me dice que tengo que meterme en Twitter, Facebook…

—¿Para desquitarse?
—No, para decir ¡por favor! No podemos vivir en un país ombliguista… me da risa.

—Entonces ahora Julio Jung es su propio medio de comunicación.
—Nunca me imaginé la importancia de las redes sociales. La gente no recuerda los nombres de los famosos, pero creo que a mí me conocen varias generaciones. Pagan por verme en el teatro.

—Hizo un video para hablar de la educación en Chile en el que conversa con las estatuas del Museo de Bellas Artes…
—La reforma educacional viene desde hace mucho tiempo… Y no me he vuelto ni aliancista ni piñerista, pero hay que reconocer que es cuento antiguo. Y está bueno eso. Cosas que quedaron en el tintero por negligencia, omisión o por- que no era políticamente correcto. Lo que está pasando en Chile es muy simple, pero somos muy eufemistas: hablamos de HidroAysén, CUT, estudiantes, mapuches, género y en realidad estamos ocultando lo que está haciendo eclosión: Los chilenos, de izquierda y derecha ¡estamos indignados, por la cresta! Todo el planeta lo está reconociendo. ¿Hasta cuándo nos hacen creer que vivimos en una burbuja y no en un mundo globalizado? ¡Como si fuéramos seres aparte, alienígenas!

—¿Qué le parece lo que están haciendo los jóvenes, rompiendo esos acuerdos tácitos?
—Me importa una raja que se enojen los amigos y me malinterpreten, pero desde el regreso de la democracia hasta hoy, los protagonistas siguen siendo los mismos y los que no son, es porque se murieron. De todos lados. El recambio no surgió. Más aún, la generación de la democracia, todavía no accede al poder. Hoy, con las marchas, están volviendo a tener importancia. Fijémonos en ellos, no los anatemicemos, porque los cambios en este país siempre se han dado cuando la gente sale a las calles. En Chile no hay democracia… tenemos un Parlamento designado, somos un país de nominados per se. Es cosa de revisar la historia y ver si hay apellidos nuevos, aparte de los inmigrantes… Se repiten y forman familias.

—¿Qué opina de Piñera?
—No te voy a decir que me gusta su gobierno, pero no se le pueden achacar todas las culpas. El Presidente se ha sobrepasado en cierto lucimiento personal y no ha conformado un equipo. Hay ministro buenos, como Luciano Cruz Coke y Evelyn Matthei, que me encanta, me provoca una atracción mayor… Incluso con las cosas que dice.

—¿Qué le parecen nuestros políticos?
—¡La Concertación perdió por algo y es lo que no logran entender sus cuatro líderes! ¡No se han dado cuenta qué les pasó y siguen hablando como única esperanza del regreso de Bachelet! Que me perdonen mis amigos, pero lo encuentro vergonzoso, es pura ambición por el poder. Los jóvenes proponen replantearse las cosas, una solución a lo atrasado que está este país ¡no en el ingreso per capita por la cresta! ¡Me importa un carajo eso de los 16 mil dólares! ¡Yo no los tengo! ¿Tú? No vengan con esoterismos. Este país tiene que cambiar y no nos atrevemos. Seguimos estando en la Colonia, incluso con estas huevadas de las redes sociales… “La gente de la Alianza no puede decir que pedir un cambio constitucional es un asunto ideológico. ¡Si todo es ideología! ¡Merecen que los apedreen en la Plaza de Armas! La gran mayoría de los políticos, si pensaran en Chile, deberían renunciar, cambiar el binominal, tener la decencia de retirarse cuando se pierden las elecciones, no recibir premios de consuelo, embajadas o un cargo tipo director de atmósferas. ¡Pa’ la casa!”.

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