‘Estoy segura de que no me equivoqué de hombre’
María Elena Swett a un año del quiebre con Felipe Braun
Fotos Diego Bernales Asistente y backstage Camilo Melús
Producción Anahí Miralles Maquillaje y pelo Vero Mónaco
“El tiempo cura todo… es muy cierto”, reflexiona María Elena Swett (32) mientras toma champagne. Es primera vez que habla de su separación con el actor Felipe Braun, luego de cuatro años casados. No le resulta fácil traducir en palabras estos meses de dolor, de cuestionamientos y de soledad. Jamás tuvo un indicio, por eso su separación la tomó por sorpresa. “Nunca pensé que me pasaría, ¡juraba que estaba vacunada contra el divorcio! Nuestro amor era imbatible”.

Se conocieron en el Trece mientras actuaban en la teleserie Machos. El 2006 se casaron en una ceremonia privada en su casa de Tunquén. Se veían felices, hablaban de hijos. Ella estaba tan segura de la relación que el 2009 no dudó en partir por cuatro meses a ‘La Ruta de Asia’ con Ricardo Astorga.
HASTA QUE VINO UNA SUPUESTA INFIDELIDAD DE BRAUN CON LA ACTRIZ BEGOÑA BASAURI y que, dicen, la propia María Elena habría descubierto. No dijeron una palabra hasta ahora, aunque la actriz es enfática en no querer detallar los motivos puntuales que la llevaron a separarse. Tras la ruptura, María Elena se quedó en la casa que compartían en Providencia y la transformó por completo: pintó muros, cambió muebles… Buscó refugio en sus mejores amigos, pidió ayuda de especialistas y partió un “proceso de rearme” del que recién está saliendo. Se fue varias veces de viaje, quería desconectarse y pensar. Y si al principio todo era rabia y dolor, de a poco —reconoce— empezó a reencontrarse con la palabra perdón. Hoy sostiene: “Estoy segura de que no me equivoqué de hombre”, dice abriendo una puerta a una futura reconciliación con Braun.
En abril terminó de presentar la obra ‘Canario’, dirigida por su gran amigo Héctor Morales, y en mayo partió un mes de vacaciones a Nueva York, sola. De regreso, debió meterse de cabeza en ‘Aquí mando yo’, la próxima teleserie de TVN, que tendrá un giro de comedia y está asesorada por la compañía Teatro Aparte. En ella será Sofía Kuncar, una ejecutiva top, muy acelerada, exitosa e histérica, que intercambia roles con su marido Diego (Jorge Zabaleta): ella es la proveedora y él se queda en la casa cuidando a “las niñitas”. “Lo pasamos demasiado bien, ¡nos matamos de la risa!, vieras nuestro camarín, ¡es un chiste! Trabajar con humor te da otra disposición. La comedia me sale natural. Pasar del drama a esto ¡era la mejor noticia que podía recibir!”.
—Suena entusiasmada, al parecer lo más difícil está quedando atrás…
—El tiempo cura todo, pero hay que tener ganas y voluntad. Nadie se levanta de ningún dolor de un día para otro. Estoy en proceso de rearmarme y conocerme. Me casé súper chica y, de pronto, tuve que partir de nuevo. Pasé por momentos de mucha ansiedad de querer estar bien, recuperarme rápido, tener ganas de estar con alguien, seguir con mi vida de antes, y no pues, no se puede…
—¿Por qué no?
—Porque el cierre de cualquier relación, no sólo de un matrimonio, requiere tiempo. Hay un primer instante en que no quieres caer en cuenta, entremedio intentas asumirlo, pero después te niegas… Luego dices voy a levantarme, no seré la primera separada del universo, ¡soy joven! Y te vas al otro extremo. Mira, todo ha sido cíclico.
—Ya ha pasado un año, ¿cómo está hoy?
—Tranquila. Claro que no ando en llamas por la vida… Lo único bueno es que me conocí más. Descubrí mi capacidad de estar sola. No me gusta, pero me las arreglo bastante bien.
—¿Le tenía miedo a la soledad?
—Mucho, toda la vida. Siempre fui de pocos pololeos y largos. Entonces estoy como atrasada en mis etapas. Este año experimenté lo que otras viven a los veintitantos. Es la edad en que empiezas a conocer tus gustos, qué tan tímida o divertida eres. Yo no había tenido ese espacio. En pareja hay otras entretenciones, pero en mi caso pasó a ser mi mundo y mi prioridad.
—¿Era de aferrarse mucho al otro y olvidarse de usted?
—Soy pro familia, pro matrimonio. Y si me preguntas cómo soy más feliz, ¡en pareja!
—¿Lo más ingrato de estar sola?
—Lo más doloroso es llegar a mi casa y, aparte de mis dos gatas, nadie más me espera…
—¿Quiénes fueron sus puntales?
—Amigos de colegio, compañeros de trabajo. A Jorge Zabaleta lo puse a prueba al máximo. También a Héctor Morales y a Marian, mi mejor amiga. Por fortuna he creado una red sólida, no me equivoqué con ellos. Me separé, pasó el tiempo y siguen ahí. Quizás antes no les dediqué el tiempo que merecían, pero hoy me estoy preocupando.
—Hay quienes toman partido.
—Conservo el 99 por ciento de mis amistades. Los lazos que he creado, con o sin pareja, han sido solventes. Me quieren sola o casada.
—¿Recurrió a alguna terapia?
—Al principio pedí ayuda profesional, pero me salí. ¡No soy buena para el siquiatra! Pueden discutirme y tener la razón, pero no me ayudan. Me hacen tomar demasiada conciencia y eso me entristece más. Que indaguen en la herida y te manden a la casa con todo abierto, por mi personalidad, ¡no!
—¿Qué fue lo más difícil?
—Mi proyecto de familia no se realizó. Nunca pense que me pasaría, creía que estaba fuera de la lista, como si existiera alguna con los nombres de los predestinados a separarse. Aprendí tanto de mi experiencia como hija de padres separados, que juraba estaba vacunada contra el divorcio. Por eso fue tan fuerte, me pilló muy de sorpresa, volando bajo.
—¿POR QUÉ TERMINÓ SU MATRIMONIO?
—No voy a entrar en el detalle, es muy personal y delicado. Ni a mis padres y amigos cercanos les conté, sino después de mucho tiempo. No quiero que se sepa lo que pasó, aunque yo sea la afectada. Ha sido mi postura desde el primer día: es un tema mío y de Felipe.
—¿No es más doloroso guardarse todo?
—Soy condescendiente en muchas cosas, pero muy tajante en otras. Y la intimidad de la pareja, ¡es la intimidad de la pareja!, al margen de si hay culpables o víctimas.
—Se habla de una infidelidad de Felipe con la actriz Begoña Basauri que usted no pudo perdonar.
—Hoy soy capaz de perdonar todo… Hubo un momento en que sin ninguna explicación, tu cuerpo, tu manera de ser, te dice ¡no!, ¡esto no!… Sin embargo, ahora creo en el perdón. Si hay amor, si realmente amas, puedes hacerlo.
—Se habla de una infidelidad de Felipe con la actriz Begoña Basauri que usted no pudo perdonar.
—Hoy soy capaz de perdonar todo… Hubo un momento en que sin ninguna explicación, tu cuerpo, tu manera de ser, te dice ¡no!, ¡esto no!… Sin embargo, ahora creo en el perdón. Si hay amor, si realmente amas, puedes hacerlo.
—¿Está abriendo entonces una puerta para la reconciliación con Felipe Braun?
—El tiempo me ha dado apertura y me hizo reencontrarme con la palabra perdón.
—¿Cómo?
—No sé. Es la primera vez que me siento a conversar esto, y no es fácil tener claros los tiempos ni convertir en palabras lo que he venido teorizando este año. El perdón es algo íntimo, personal. Todos tenemos límites distintos y éstos van cambiando. Cosas que en su minuto son súper rígidas, después de unos meses empiezas a sopesar otras. O sea, ¡yo desarmé la felicidad de mi vida por ese momento! Pero hoy me planteo, ¿qué es mejor para mí: un accidente en el camino o tu sueño de vida?
—¿Usted por cuál va?
—Por mi sueño de vida, ya sea con Felipe o no, que es tener una familia. Sigo pensando igual, no me desencanté. Sé que la equivocada no soy yo.
—¿Significa que hay amor todavía?
—Claro que hay amor. No te casas porque sí, ni te equivocas tanto cuando eliges a la gente. Insisto, estoy segura de que no me equivoqué de hombre.
—¿Tan convencida después de todo lo que pasó?
—Con Felipe tuvimos una relación de amor-amor 130 por ciento. Nunca hubo algo que no resolviéramos juntos, ni que importara tanto o más que nosotros. O algún problema que no pudiéramos superar, excepto uno, sólo uno… Nuestro amor era imbatible, antibalas, contra viento y marea.
—¿Hasta el minuto de flaqueza de Felipe?
—No, prefiero no… Trato de responder todas las preguntas, pero ese punto en particular, donde se divide mi vida en el antes y el después, no…
—¿LA ESTÁ RECONQUISTANDO FELIPE?
—No.
—¿Han tenido algún encuentro en estos meses?
—Nunca más…
—¿No sabe entonces si piensa como usted?
—No sé lo que pasa con él. Sólo he hablado por mí, es mí proceso. Un viaje personal que lo pretendo llevar a la pareja. No sé si valdrá la pena pelearla, yo creo que sí…
—¿Qué compañero necesita hoy?
—Me es difícil pensar en otro hombre. Insisto, no me equivoqué en la persona que elegí…
—¿Ha tenido pareja en este tiempo?
—No.
—¿Ni siquiera un…?
—Por supuesto que tan sola no puedes estar en un año, y no tengo nada en contra de una aventura. Para algo más formal, no estoy preparada ni tengo ganas… Fíjate, me está gustando cada día más ser soltera (suelta una carcajada).
—No se vaya a acostumbrar…
—¡Capaz… y sea una solterona! Le he tomado cariño a disponer de mi tiempo y no temo que se me pueda ir el tren. Ya dejé de sentirme la ‘recién separada’, ahora estoy entrando a la soltería. Además, me he dado cuenta de que las separadas están de moda… Me miran los jóvenes y los viejos, desde los veinteañeros hasta los sesentones.
“Siempre he sido muy confiada y en ocasiones han abusado de mí. Hay cosas que cambiarán definitivamente. Voy a ser más busquilla, más pilla la bala, más marcadora de terreno. Yo me entregaba, nunca pensé que algo malo me podía pasar. Y también cuidar mi espacio y tiempo personal, que mi mundo no sólo sea el del otro”.
—¿Dejaría de nuevo a su marido por 4 meses?
—Una de las razones por la que fui a La Ruta… era porque estaba casada, un matrimonio es para toda la vida. Si tuvo costos, nunca lo sabremos. Puedo defender hasta el final que no, pero en realidad todo influye y suma. Lo único que tengo claro es que Felipe va a estar para siempre en mi vida, si no es mi marido, será mi compañero, mi amigo.
—¿Y está preparada para que sean sólo amigos?
—El tiempo enseñará… Yo quiero ser feliz y eso es viviendo en pareja, teniendo mi casa, mi trabajo, mi familia, estabilidad. Quiero esa sensación de levantarte alegre en las mañanas.
Vea el video de esta producción.
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

