,

Personajes

EL REY DEL TRASNOCHE ¡Ahora quiere un matinal!

Kike Morandé

Por: Paula Palacios

Fotos Rodrigo López Porcile

Hace un par de años inició una especie de ‘retiro involuntario’ cuando sintió que la TV dejó de identificarlo. Algo impensado para el Rey del trasnoche que en los ’90 reventó el rating con Viva el Lunes, y una década después abrió el horario nocturno y el nicho picaresco con Morandé con Compañía. “Que querís poh, si lo único que importa hoy es la farándula, los realities, quién se acuesta con quién… Y uno que está viejo para romances y andar a codazos, ¡pierde brillo!; pasai a segundo plano y desapareces”.

kike-destacado

Lejos de dar la pelea, Kike Morandé Peñafiel (56, casado, tres hijos, una nieta) reconoce que se fue por lo fácil. Se refugió en el rating estable de MCC, buscó reemplazante dos veces a la semana (hoy, Giancarlo Petaccia está lunes y martes) y se transformó en un simple presentador de sketches. Se volcó a su campo en Río Bueno y lo transformó en un refugio tras la operación al corazón que tuvo el 2007. Ahí tiene una planta de quesos (Santa Sara), una lechería y un criadero de caballos fina sangre. Eso, hasta que se aburrió de ser un espectador de su propio espacio y comenzó a picarle el bichito de nuevo. “Empecé a sentirme ajeno a MCC, que ya no me pertenecía. Al punto que me cuestioné: ¿se me habrá olvidado esta cuestión?, ¿estaré convertido en un guatón fome?”.

Buscó recuperar protagonismo y creó en su programa una sección de entrevistas, pese a las resistencias de su propio equipo. “Yo cacho que el canal tampoco quería que me saliera del humor; me restringen los invitados, los temas… Quiero hablar de HidroAysén, del posnatal, ¡y no puedo! Me siento medio acorralado…”, confiesa con cierta decepción.

DESCORCHA UNA BOTELLA DE CHAMPAGNE, SACA UNA VARIEDAD DE SUS QUESOS y habla de la vida en el campo donde por primera vez recibe a un medio de comunicación. Junto a su mujer, Josefina Fantini (cumplieron 30 años casados), viaja a Río Bueno cada tres semanas. Su nana Eugenia los recibe con pan amasado y mermeladas caseras de frambuesa y rosa mosqueta. Kike apenas llega se planta sus jeans, las botas y su boina, toma la camioneta y sale a recorrer ese extenso paño de varias hectáreas. Parte por las vacas, sigue con el vivero que está construyendo y se pasea por la lechería. Da instrucciones en el criadero de caballos, saluda a cada animal por su nombre, pasa por el aserradero, el gallinero y supervisa las plantaciones de porotos, papas y granos que tiene en sociedad con algunos lugareños. “¡Esto es lo mío!”, dice inflando el pecho. Saluda a quien se le cruza, si hasta habla más acampao que nunca. “En Santiago soy forastero. Aquí no paro, con decirte que ¡ni siesta duermo!”, confiesa mientras camina seguido de los cinco golden retriever que no le pierden pisada.

kike-texto-1Josefina decoró la casa en un cálido y colorido estilo albayalde. Ella capacita a las mujeres de la zona para que emprendan en distintas áreas. “Con la Jose tratamos de que nuestra llegada a este pueblo tan recóndito y rural, con alto nivel de analfabetismo, sea beneficiosa para todos”, cuenta mientras hinca el diente a un gran trozo de roquefort.

—¿Y usted no debería cuidarse después de su operación al corazón?
—Lo hago: cero cigarrillo, a veces una copita de champagne, nada de frituras y harto deporte. Hace dos años estoy en el gimnasio.

—Pero se ve que recuperó los kilos.
—¡Si como igual que sabañón! Tengo un problema de hambre salvaje.

—¿Cómo está su relación con Josefina, después de 30 años juntos?
—Más entretenida que nunca. Mira, el matrimonio al principio es bueno, cuando estás dele que suene. Después llegan los hijos y andas con todas las tarjetas de crédito copadas. Pero la vida te empieza a dar más oportunidades, los niños crecen, de repente se casan ¡y pum!, te conviertes en abuelo. Ahora todo gira en torno a la María, ¡esa nieta nos tiene locos!

—Ya, ¿y la pareja?
—La Jose aprendió que tiene que estar un poquito más cerca, si se necesitan dos para bailar el tango. Hay cosas que tenemos requetecontra superadas. Con respecto a mí y lo que fue mi pega en un comienzo, ella debe pensar: ¡Uff, menos mal!, ya está viejo este huevón, pasó de moda, ¡qué rico!

—El que nace chicharra muere cantando.
—Sí, pero a esta edad cantai ópera, no conciertos de rock…

—¿Me va a decir que dejó de ser picaflor?
—Nooo, igual miro, sigo piropero… Pero en la tele no hay nadie que me sorprenda por sexy. He visto tantas niñas en mi programa a poto pelao, que no me llaman la atención.

—¿Por qué si buscó esta vida más tranquila tras su operación, hoy tiene ganas de mayor protagonismo en la TV?
—De repente sentí que MCC era de cualquiera menos mío, dejó de tener mi sello. Si a veces con suerte decía tome esto o compre esto otro. Por eso quise meterle más conversación al programa. Invité a los ministros Felipe Kast, Hernán de Solminihac, entre otros. Pero el canal no quiere que me vaya por ese lado, ¡plop! A MCC lo manejo yo, pero a Mega no… No me gusta que estemos tan encasillados en el humor, ¡también soy un buen conversador! Además, muchos invitados tenían miedo de ir por las piluchas, porque Salomón o Che Copete les podían decir cualquier cosa. Se entusiasmaron y me chantaron… ¡foooome! Me quedé medio pillado, arrinconado.

—Terminó pisándose la cola…
—Sí, y no es lo que yo quería, las circunstancias nos llevaron para ese lado. Miro el Morandé… de antes y era distinto. Mi tema es cómo encauzarlo. Aunque muchos opinan que volver atrás está pasado de moda, me da nostalgia.

—Suena frustrado, ¿no se ha replanteado terminar con MCC y hacer un late show, por ejemplo? Su contrato con Mega termina este año…
—A mi edad te replanteas y te replanteas… Un late en Chile es fome porque no hay gente, modelos que se meten con futbolistas son cuatro y después que se han mechoneado no quieres verlas de nuevo.

—Muchos pensaron que estaba en retirada.
—Nooo, ¡estai loca! ¡¿Por qué me voy a retirar?! Quiero estar de vuelta, acercarme al público. Y estoy dispuesto a dar la pelea. Soy súper joven, tengo las condiciones para hacer el programa que hago, no jubilarme.

Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

Comparte esta noticia