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Personajes

‘Aprendí a manejar mis problemas… a no ser tan pendeja’

Catalina Pulido

Por: Alfredo López

Fotógrafo Cristián Soto Producción María José Prado Pelo y maquillaje Marcelo Bhanu

En noviembre y en la playa de Pichidangui dará el sí. Esta vez quiere casarse con todas las de la ley y no descarta hasta vestirse de blanco. “El matrimonio necesita una bendición”, dice la pelirroja que divide su tiempo entre las grabaciones de La Quintrala en CHV y como jurado del concurso de talentos en Mega. Su gran dolor: la exposición a la que se ha visto enfrentada luego de la demanda a su ex pareja Enzo Reyes por pensión alimenticia. “Sólo estoy protegiendo los derechos de mi hijo”, advierte.

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Unica mujer entre puros hermanos, se convirtió en la artista de la familia, la que tenía talento para el canto, la actuación, los idiomas y el baile. Encontró en el teatro una forma de congeniar todas sus facetas, incluido su apasionado carácter.

Hoy quiere cambiar, asegura que a sus 35 años está aprendiendo a ser menos tajante: “Sucede que me aburrí de ser la defensora, la que levantaba la voz de protesta siempre. Ya no quiero ser tan vehemente”, confiesa mientras toma un té verde frío y sin azúcar en un café cerca de su casa, en Vitacura.

Sus días son agitados. Parte temprano con las grabaciones de La Quintrala, serie nocturna del segundo semestre de CHV —está feliz de volver a trabajar con Vicente Sabatini y Claudia di Girolamo, los conoce hace años y siente en ellos un gran apoyo—. Luego, corre al programa de talentos ‘Yo soy’ de Mega. Pocas veces una figura televisiva chilena ha estado en pantalla simultáneamente en dos canales. “Yo no hice nada. Fueron los ejecutivos quienes llegaron a los acuerdos”, comenta un poco agotada después de filmar unas escenas interpretando a ‘Perpetua Jiménez de Mendoza’, la aristócrata enemiga de ‘Catalina de los Ríos y Lisperguer’.

Mientras conversamos, en la calle están las portadas de diarios que muestran a Enzo Reyes, ex pareja y padre de su segundo hijo, entrando a dormir a un centro penitenciario para cumplir reclusión nocturna por no pago de pensión alimenticia.

Este caso es uno de los 97.360 que se cursan anualmente en los tribunales chilenos, según estudios del Sernam. “Es un tema que no deseo profundizar… Ahora quiero dedicarme al trabajo, pasar más tiempo con mis hijos y disfrutar un poco la vida”.

—¿Le cuesta decir ‘no’?
—Ahora menos. Aprendí a no ser tan pendeja, a manejar mis problemas y no transgredir mis valores ni los de las personas que me rodean. Tengo dos hijos, una pareja y debo velar por ellos.

—En la TV también se le ha visto muy distinta, asumiendo diversos roles…
—Quedé marcada con el personaje de El rival más débil, era una mujer dulcemente perversa, aunque muy densa. Ahora necesito mostrarme tal como soy: buena para criticar, pero también muy acogedora. Lo que quiero decir es que no soy un témpano frío, perverso ni manipulador.

—Siempre ha dicho lo que piensa.
—Absolutamente, pero con respeto. Hay cosas que si son muy malas, no te las digo. A veces ser tan sincera no es bueno, fácilmente caes en la mala educación. Tampoco quiero creerme el cuento de que soy la Robin Hood.

—Cuando cancelaron su contrato en TVN y estaba embarazada, usted se convirtió en un emblema de lucha.
—Y sigo pensando igual. Pero esa batalla me costó caro y se me cerraron muchas puertas. Gracias a Dios gané otros horizontes. Claro que si no me pasa lo de TVN, tal vez nunca hubiera sucedido lo que vino después, con tantos aprendizajes…

—¿Y qué le pasó?
—Te das cuenta de que la necesidad tiene cara de hereje y que la capacidad de sobrevivencia aparece en los momentos más difíciles.

—¿Esa fortaleza la impulsó a demandar a Enzo Reyes por no pago de pensión alimenticia?
—La verdad es que no quiero referirme a eso, involucra a mis hijos directamente. Ellos son lo más sagrado que tengo. Sólo puedo decir que todo padre tiene derechos y deberes que cumplir. Yo no exijo nada (de repente estalla en estornudos…). ¿Ves?, el tema hasta me da alergia (dice entre risas y relaja un poco el ambiente).

—¿Cómo supo Primer Plano que Enzo Reyes estaba con reclusión nocturna?
—Sé que es delicado. Imagino que me siguieron a mí, o a él. Hay que pensar que la prensa ha estado pendiente de esto por casi seis años. Ya deberíamos venir de vuelta…

Al principio era una pareja feliz. Ella, estupenda, ondera. El, banquetero y exitoso hombre de negocios. Pero con el paso de los años la relación se deterioró al punto de que hubo amenazas y escándalos públicos. Algunos medios de comunicación hicieron un festín de titulares que advertían sobre malos tratos y peleas por custodia. Incluso se filtró una grabación telefónica donde la actriz furiosa le gritaba al padre de Reyes: “¡Nadie me separará de mis hijos!”. Una supuesta demanda en contra de Catalina Pulido por tuición no hizo más que acentuar el conflicto.

—¿Existe la posibilidad de que con Enzo Reyes puedan tener una relación menos conflictiva?
—Estoy entregada al diálogo… Mira, cuando alguien deja de hacer algo (en relación al no pago de pensión alimenticia), es una lástima, la ley es pareja para todos. Si yo cometo un desacato también corro el riesgo de privar mi libertad. No tengo injerencia y tampoco soy la que impone las leyes. Pero lo que me produce más curiosidad es que esto sea un tema. No debiera porque se trata de algo familiar… Yo pedí que no se hablara, pero no fui escuchada… La verdad es que mis jefes directos son Cecilia Stolze y Vicente Sabatini, con ellos tengo un gran respaldo. Pero si un programa consideró cubrir esto, obviamente escapa de mí.

—¿Qué le molesta?
—Si cometo un error puedo entender que se hable abiertamente de mí. Pero acá no se está hablando de un error mío, ¡sino de mis hijos! Y ante eso exijo respeto… Pido que paren con la tontera… Estoy triste. Hace mucho tiempo vengo diciendo que es muy delicado. Además, también pido respeto por la imagen del padre de mi hijo.

—¿Y por qué no han logrado con Enzo mantener este problema en un marco de discreción?
—Yo soy discreta. Todo el tiempo.

—Insisto, cómo se filtró entonces la noticia, ¿fue Enzo?
—No tengo idea. Habría que preguntárselo a él… Que hayan comentado algo tan sensible desconociendo los trasfondos, me parece una falta de respeto. Yo tampoco puedo hablar, porque entorpecería un proceso judicial. Lo único que quiero es protección. Nada más… Aquí no se trata de un derecho mío, sino de mi hijo. Punto. El necesita alimentación, educación y, sobre todo, protección de la sociedad. Y eso implica que nadie violente su intimidad. Me duele que se hable de él por el simple hecho de que yo esté involucrada.

—¿Sus hijos ven a sus padres?
—Pero lógico que sí. Para mí lo más importante es que tengan relación con sus papás. Jamás me podrán decir nada al respecto. De hecho, el papá del mayor, que vive fuera de Chile, cada vez que viene pasa todo el tiempo con él. Lamentablemente por su trabajo no puede ser más.

—¿Enzo también puede ver a su hijo?
—Por supuesto.

—Y su nueva pareja, ¿cómo ha tomado esto?
—El es un pilar fundamental en mi vida. Felipe ha sido un bálsamo. Cada uno tiene sus problemas y también le ha tocado duro este último tiempo. Junto a él todo se hace más fácil, dulce y liviano. Lo pasamos demasiado bien.

Cambiamos Santiago por dunas y mar para hablar de su nueva etapa y de su romance con el productor e instructor de surf y snowboard Felipe Erlandsen (31). Estamos en Mantagua, entre Concón y Ritoque, donde se encuentra la casa de veraneo familiar. Vamos en su todoterreno y cuando coloca las manos al volante llama la atención un anillo de brillantes. “Me da plancha contarlo, nunca lo imaginé… Hace un par de meses estábamos de vacaciones en Cancún y una noche Felipe sacó un anillo de su bolsillo y me dijo: Te encontré. No necesito buscar a nadie más…”.

Lo conoció a través del deporte. Practicando surf en la playa, esquiando en La Parva, “la mejor forma de renovar energías. Esa es mi terapia invencible”. Fueron amigos por años, eran inseparables.

—¿Imaginó que le pediría matrimonio?
—Jamás y menos de esa manera. Hasta ahora habíamos sido pololos, puertas afuera. De ahí que todo me pareciera tan romántico. La verdad es que yo no soy muy de emocionarme, salvo situaciones especiales como el nacimiento de mis hijos. Pero fue demasiado tierno y muy valioso que me demostrara tanto interés y sensibilidad, porque a decir verdad los hombres generalmente no son nada sensibles… Menos en estos asuntos.

—Es menor que usted…
—Es un hombre resuelto que fue papá a los 17 y siempre tuvo claro lo que quería hacer de su vida.

—Catalina, alguna vez dijo en CARAS que prefería a los hombres menores…
—(Estalla en una carcajada) ¡Pero no podría estar con un lolo de 20! ¡Ah, no! Lo que quise decir es que hay mujeres que se vuelven locas por hombres mayores. Yo no. Porque ellos se podrían llegar a morir de un infarto conmigo. Soy intrínsecamente inquieta. Entonces, necesito estar con alguien de una energía similar.

—Con Felipe fueron amigos, han estado juntos y se han separado. ¿Por qué esto de ir y venir?
—Porque en la vida naturalmente pasan cosas. Fuimos una suerte de hermanos entrañables por mucho tiempo. Después nos enamoramos y nos dimos cuenta de que ninguno de los dos podía vivir lejos del otro. Cuando eso sucede, obviamente, aparecen las confusiones…

—¿Qué tipo de confusiones?
—Mi reflexión es que cuando en una relación intervienen tantas cosas y hay obstáculos, es porque se está construyendo algo importante que con el tiempo se fortalece.

—¿Cómo se lleva con sus dos hijos?
—Felipe nunca tiene una cara larga, está lejos de ser conflictivo. Es heavy conciliador y funciona como el mediador de las situaciones. A veces estamos en la mesa, con Sacha y León, y todos gritan… Pero él, en lugar de imponerse, es mucho más relajado. Tiene una energía muy rica y lo pasa bien con los niños, sobre todo con los deportes. Regio por mí, van a la montaña o a andar en bicicleta.

—¿Fecha de matrimonio?
—Fines de noviembre.

—¿Más hijos?
—Me encantaría, pero no es el momento. Tengo mucho que resolver todavía.

—¿Se ha sentido superada, abatida?
—Complicada a veces. Tal vez porque soy muy autoexigente, tengo que aprender y aceptar que me equivoco. Quisiera ser más permisiva, cultivar más mi rol femenino.

—Muchas mujeres crían solas a sus hijos…
—Es cierto. Diré algo que puede sonar muy fuerte: estoy convencida de que si tienes marido y un papá para tus hijos, es lo mismo. Siempre terminas siendo mamá y papá. Porque las mujeres son autoexigentes. Llegan a su casa después del trabajo y siguen haciendo cosas. Nunca te puedes desligar: que las tareas, que conversar con los niños, que el almuerzo para el día siguiente. En cambio los hombres, se sacan los zapatos y se ponen a ver tele.

—¿Y qué tipo de mujer quiere ser para Felipe?
—Chora, apañadora, partner… No quiero ser la señora de…, sino la compañera a secas.

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