‘Tengo casos de violencia muy cercanos’
Jorge Zabaleta, el maltratador de la TV
Fotos Claudio Doenitz Producción Roberto Torres Pelo y maquillaje Taly Waisberg
Es el villano del momento. Tal ha sido el revuelo que causa su rol de Javier Ruiz-Tagle, el perverso celópata de la teleserie de TVN, que fue convocado por el Sernam para la campaña de violencia intrafamiliar. Frontal, intenso, directo, el actor confiesa sus rebeldías.

Jorge Zabaleta (40, casado, tres hijos) se impone de entrada. Mira con desconfianza y no esboza ni la menor sonrisa. Marca el territorio.
Nunca fue de carácter fácil. Aunque declara: “Ahora estoy mansito”.
Es el hombre del momento. El malo de la TV. Un sicópata. “Es mi primer villano”, dice sobre su controvertido rol en La familia de al lado, la teleserie vespertina de TVN. Para algunos es el mejor papel de su carrera, pero posee otros igualmente celebrados: Alex en Machos; o Dante, el novio de Carolina Arregui en Brujas.
Tan impactante ha sido su interpretación, que el Sernam lo convocó para la campaña contra la violencia intrafamiliar. Y mientras la grúa televisiva remece a la cadena estatal, él recibió ofertas desde el 13 y CHV. “Pero renové y ha sido una tranquilidad tremenda; aquí saben para qué quieren a los actores, el área dramática es muy importante en la imagen del canal. Eso no pasaba en el 13, los ejecutivos no sabían para qué estabas; los actores éramos un mal necesario y no te cuidaban”.
Se especuló que el nuevo contrato de Zabaleta incluía un rol como animador. El aclara: “No, lo mío es sólo una teleserie al año”.
—También trascendió que reemplazaría a Felipe Camiroaga durante el verano.
—No. Estoy esperando que él venga a ocupar mi espacio… (ríe irónico). Más allá de bromas, me gustaría estar en el matinal, pero no como reemplazo…
Así es Zabaleta, frontal, directo, intenso. “Soy igual para todo. Creo que no me podría drogar; estaría ‘hecho pebre’, por eso las adicciones las elimino de raíz porque no las puedo controlar. Si me gusta el casino, voy y me quedo pegado. Hubo un tiempo en que íbamos harto con Vasco Moulián, que es otro pasado pa’ la punta. Tengo que ser cuidadoso con todo lo que me da placer, me puedo volver dependiente”.
—La marihuana por ejemplo…
—¡Obvio que fumé! Pero no me agarró. No estoy en contra de ella. Deberían despenalizarla, cada uno debe ser dueño de su propia planta. No es algo que me impresione. Si mañana mi hijo me dice que se fumó un pito, no le desearía las penas del infierno; son procesos. La marihuana, de hecho, es menos dañina que el alcohol. A las drogas duras les tengo respeto. La pasta base, el LSD, la coca, me aterran. Es el infierno. A mi edad la constante del fracaso es el alcohol y las drogas.
PARTIÓ SIENDO UN REBELDE. Y SE UFANA DE HABER HECHO LO QUE HA QUERIDO. Por eso le hace el quite al compromiso. Con su mujer, la diseñadora Francisca Allende, convivió y se convirtió en padre, pero no estaba dispuesto a tener ataduras y la relación no funcionó. Pasaron cuatro años y cada uno hizo su vida. Cuando se reconciliaron sumaron otros dos hijos. “La mejor inversión está en tu mujer y tu familia. Siempre le digo a ella que cuando nos conocimos yo era como un potro árabe, un tipo brioso, salvaje… Ahora soy un pony del Mampato…”.
—Sin embargo, todavía no se casa.
—Es parte de mi rebeldía. El rito es una lata: los regalos, la iglesia, la fiesta. No quiero eso. Pero ojo, que soy de compromisos. Estoy hace 17 años con mi mujer… Aunque tuvimos un pequeño bache.
—Que duró cuatro años.
—Sí… La verdad no me acuerdo por qué nos separamos. Estupideces, un día me puse a pensar qué había pasado y no hubo caso. Lo borré.
—A lo mejor porque era un tiro al aire…
—Nunca lo he sido.
—Muy enamoradizo entonces.
—Creo que me faltaba madurar…
—¿Miedo a que lo amarraran?
—Me ahogaba. De pronto me vi en una empresa demasiado grande. Pero eso me sucedía con todo. En ese momento aún no era actor, le hacía producciones a Cachureos. Trabajaba diez meses al año con mis propios horarios. Fue duro estar separado. Me acerqué harto a mi hijo mayor, pero era agotador, me exigía ser dos veces más papá. Fue triste vivir lejos, los echaba de menos, me dolía no estár ahí para tomar las decisiones. Separarse es rudo.
Lea la entrevista completa en CARAS EGO del 3 de diciembre.
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