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Personajes

‘Roberto se convirtió en un tipo agresivo, arribista, payaso, me veían igual que él y perdí credibilidad’

Marlene Olivari

Por: Paula Palacios

Fotos Ari Producción Soledad Morales Maquillaje y pelo Rosario Valenzuela

La show woman rompe definitivamente el silencio y en esta entrevista exclusiva revela por qué terminó sumida en la droga y el alcohol, cómo fueron los años junto a su ex marido y el desfalco del que fue objeto por parte de Roberto Dueñas y equipo de trabajo. Ya recuperada, al lado de Luciano Marocchino y con ganas de tener un hijo, está de vuelta. Advierte: “Prepárense chilenos, ¡se viene el huracán Marlen!”.

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Está preparando su espectáculo; una especie de monólogo con el que Marlen Olivari (35) repasará su vida con los aciertos, triunfos y errores que la llevaron a la cima y también a lo más bajo. Será su historia al desnudo, con tintes de humor y dramatismo. “Hay mucho que no he contado, y sobre lo cual todos han especulado. Llegó el momento de decir las cosas como son”, asegura sobre el proyecto que ya está en manos de dramaturgos y sociólogos.

Dejó atrás una etapa oscura, dolorosa, cargada de excesos, con abuso de alcohol y drogas, y que para la Olivari tiene una sola causa: su ex marido y manager Roberto Dueñas. “El se transformó en otra persona, agresivo, peleador, muy distinto al hombre con el que me casé. Terminó manejando mi carrera, mi vida, mi plata, ¡todo! Perdí mi identidad, quedé sin nada, sólo con una deuda millonaria… Caí en un bajón gigante”, revela en CARAS por primera vez.

Estuvo dos años en un hoyo profundo, con mucha soledad, intentos de rehabilitación y bochornos mediáticos, hasta que en mayo de 2010 propuso sanarse. Empujada por Luciano Marocchino, su pareja desde hace un año y medio —conocido por las comprometedoras fotos con Cecilia Bolocco en Miami—, y acompañada de su madre, Marlen se internó en un centro de curación en Suiza. Allá comenzó por hacerse cargo de sus problemas y fantasmas, que evadía a punta de adicciones. Dice que volvió recuperada, dispuesta incluso a ser madre, y a levantar su carrera que partió hace 18 años. Su época de oro fue en Morandé con compañía. Se convirtió en la musa del Kike, la estrella de la revista de Ernesto Belloni y en el sueño erótico de los hombres. Su nombre era grito y plata, la empresa y productora en sociedad con Dueñas no daba abasto y, cual diva, lanzó la línea de ropa interior MO.
EN FEBRERO DE 2007 EMPEZÓ LA DEBACLE. Como jurado del Festival de Viña se comportó errática y dispersa, al punto de anunciar en plena conferencia de prensa que su matrimonio con Dueñas estaba en crisis. Días después la pareja —que se había casado el 2005 en una pomposa ceremonia transmitida por TV—, lloraba el quiebre definitivo en el matinal Gente como tú de CHV.

marlen-200—Muchos dudaron de su matrimonio, decían que era de papel, producto del marketing.
—No, me casé enamorada, de lo contrario no lo hago. La verdad es que Roberto cambió.

—¿Cuándo comenzaron los problemas?

—Como al año y medio de estar casados. Me separé de un hombre que no conocía. Siempre me dijo: aquí la artista eres tú, yo voy a ser tu representante, estaré dos pasos detrás de ti cuidando tus espaldas; me carga la tele… Pero salimos de la iglesia y daba más entrevistas que yo, se convirtió en opinólogo, quería pegar combos a los que hablaban mal de él, hacía show en los programas, quería ganar más que yo y dejar de ser mi manager. Decía que él como rostro podía tener más ingresos…

—Pero se convirtieron en un negocio rentable.
—Fue súper desilusionante. Me daba lo mismo que quisiera ser estrella, pero perdió la esencia de la que me enamoré, y yo la admiración hacia él. Se le subieron los humos a la cabeza, dejó de ser el hombre simple, cariñoso, simpático; pasó a ser prepotente, soberbio, arribista, y no lo pude aceptar. Jamás me hubiera casado con un tipo así.

—Pero él se veía enamorado de usted.
—Eso no lo sabré nunca, hasta hoy tengo grandes dudas. Es posible que jamás me haya amado. Prefiero pensar que no me quiso, de lo contrario, no entiendo. Si él no hubiera cambiado, seguiríamos casados. Le tenía tanta fe a mi matrimonio, hasta que él se fue transformando en esta especie de payaso. La gente pensaba: si Marlen se casó con un payaso, ¡algo de payasa tiene! Cuando se convirtió en un tipo agresivo, soberbio, ridículo, me vieron igual y perdí credibilidad.

—¿Hubo episodios de violencia?
—Con mi familia pasaron cosas, conmigo no.

—¿Conversó con él, intentó que cambiara?
—Es que después era puro trabajo, casi no hablábamos. Es difícil comunicarse con un hombre que cree que se las sabe todas, que se siente dueño de la verdad. Pero me hago cargo, no culpo a otros de mis errores.

—¿Cuáles fueron los suyos?

—Permitir tanto control sobre mí. Me casé pensando que era el hombre de mi vida, que cuidaría de mis intereses en un ciento por ciento.

—¿Qué quiere decir con que Roberto no cuidó sus intereses?
—Veló por los suyos y no por esta unión; empecé a perder la confianza. Hablábamos de estar juntos para siempre, de crear un imperio, ¡y me lo creí! A mitad de camino me di cuenta de que el imperio era para él y que yo no estaba incluida en su plan.

“ME ENCONTRÉ CON DESFALCOS MILLONARIOS en mi empresa que se hicieron a mis espaldas. Han pasado cinco años y sigo pagando deudas, encalillada con instituciones…”, revela.
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—¿Y Roberto Dueñas tuvo que ver con eso?
—Sí, y muchos otros que trabajaban conmigo.

—¿Cuándo y cómo se dio cuenta?
—De a poco, porque me dio por investigar.

—¿Pero qué hacían, giraban cheques a su nombre, de su empresa…?
—De todo, facturas… Hasta hoy sigo descubriendo cosas macabras. Cuando mi actual equipo llama a lugares para ofrecer un show, dicen: ya, pero que Marlen pague las facturas pendientes, ¡y yo plop! Ahora aprendí a guardarlas en una caja fuerte, nadie nace sabiendo…

—¿Con cuánta deuda quedó?
—Muchos millones. Pero me hago cargo: voy a pagar y no haré demandas. Es mi manera de enfrentar esta nueva etapa y ser feliz.

“EN LA DROGA VI UN ESCAPE. Fueron muchas las traiciones, estafas de personas en las que confiaba ciegamente, no merecía lo que me hicieron… Consumía sola en mi casa, me encerraba. Me alejé de los que quería. Caí en una paranoia, pensaba en quién cresta puedo confiar si no podía hacerlo en mi marido, en los amigos, en los que trabajaban conmigo. Muchos eran mi mano derecha. Quienes creía eran mis mayores aliados, terminaron siendo mis enemigos”.

—Su familia ha dado a entender que su ex marido la empujó a las drogas.
—Fue todo, no puedo decir lo que él hacía o no, no me interesa. Me chuparon toda la sangre de manera desvergonzada e inescrupulosa. Según una encuesta (Iccom) llegué a ser la mujer más creíble de la TV y estaba dentro de las más queridas, y de la noche a la mañana todo se desmoronó. Llevaba catorce años logrando las cosas con esfuerzo. Perder el cariño de la gente de un minuto a otro es como para pegarse un balazo y tirarse del balcón.

—¿Ahí cayó en excesos o venía de antes por el entorno en que se movía?
—Fue en ese período…

marlen-201—¿Cuándo?
—Antes de separarme, y también después, como un año y medio en total. Fue súper intenso. Hay golpes súper grandes. El mismo día que la jueza aceptó la sentencia del divorcio, Roberto celebró en una fiesta y yo me encerré dos días a llorar. No tenía nada que festejar, caí en un bajón. El pudo quedar millonario, pero al final quedó sin nada.

“Me sentía podrida, estaba con el alma hecha pedazos y el corazón destrozado. No podía entender por qué esa maldad. Me enteré de tantas cosas y cada día descubro otras, ya nada me sorprende”.

—¿Qué drogas consumía, cocaína?
—Sí, también alcohol. Tuve excesos, pero no fui alcohólica ni drogadicta.

—¿Con qué frecuencia consumía?
—Seguido, no sé cuánto ni lo que es mucho o poco, sí sé que me hacía daño.

—¿Quién estaba a su lado en ese tiempo?
—La familia, el pilar fundamental de mi vida.

—¿Intentó rehabilitarse?
—Sí. Tuve una tutora. Ella me quitó las llaves de la casa, del auto, el celular, la chequera, las tarjetas de crédito, no me permitía trabajar ni ir al gimnasio, ¡y cobraba una fortuna! Me dejaba comer lo que quería, subí diez kilos. Me estaba transformando en un guarisapo, fumaba mucho. A los diez días le dije: páseme todas mis cosas y váyase, no quiero esto para mí.

—¿Cuántas veces trabajó drogada?
—No puedo responder eso, no me acuerdo, no creo… Siempre he sido súper respetuosa con el trabajo. Más de alguna vez tomé más antidepresivos de la cuenta, como cuando fui al evento de Juvenal Olmos. Es una época que no me gusta recordar.

—Por esos días fue su affaire con Karen Amenábar.

—Sí, ella también fue parte de los excesos de esa época.

—¿Sólo eso?, por años ha existido el rumor de que usted es homosexual.
—Es parte de los misterios de Marlen Olivari y me encanta que así sea. Gracias a Karen Amenábar hoy muchas mujeres me dicen Marlen te amo. Una sensación súper extraña, no lo tenía considerado en mis planes…

—¿Por qué es ambigua en este tema?
—Mantengo el sentido del humor, para qué ser tan obvia.

“EN MAYO DIJE NUNCA MÁS UN TRAGO Y PARTÍ A SANARME A EUROPA. Corté al grupo con el que me juntaba y subí al avión con la idea de no volver. Mi familia me sugirió salir de Chile, desconectarme, alejarme de mi equipo de trabajo que a todo me decía que sí, lo que no me servía. Fui con mi mamá a un centro de curación en la frontera de Suiza con Italia, maravilloso, con bosques, lagos, un paraíso. Con un hotel espectacular y súper bien atendida”.

—¿A qué terapias se sometió?
—Me hicieron millones de exámenes físicos, sicológicos, y me dijeron que no tenía ninguna adicción. De hecho, tomé remedios para que aflorara el síndrome de abstinencia, pero resulta que yo seguía igual de contenta. Pretendía quedarme un mes y al final fueron quince días. Estuve con terapia sicológica, pedí una oxigenación de la sangre, ¡quería limpiarme! Hice mucho deporte, nadé, corrí por los bosques, y con mi mamá la conexión fue total. De ahí recorrimos Europa tres meses.

—¿Por dónde empezó?
—Por limpiar mi círculo, mis ‘amistades’, e irme a Viña. Ahora arrendé un departamento en Santiago, paso cuatro días aquí y tres en la playa.

—¿Cuánto ha tenido que ver su actual pareja, Luciano Marocchino, en la recuperación? Al parecer él fue el gran impulsor de su viaje a Europa.
—Fue un apoyo importante, pero aclaremos que el mérito y esfuerzo es mío.

SE CONOCIERON EL 2009 EN PUNTA DEL ESTE y se han vuelto inseparables. La primera noticia de la existencia de esta relación surgió hace unos meses cuando la Olivari fue jurado del Miss Universo Italia organizado por Marocchino. Entre los negocios del llamado playboy está la representación de la marca Miss Universo para Latinoamérica y la importación de ropa femenina. “Nos vimos el verano en que fui escogida chica Conrad. Estaba en una fiesta del hotel y se acercó. Conversamos un rato, pero yo estaba trabajando, me fui y no lo volví a ver”.

marlen-202—Lo ubicaba como el ex de Cecilia Bolocco.
—Sí, él se hizo conocido en Chile por eso…

—¿Cuándo volvieron a hablar?
—A los quince días. Yo estaba aquí, me telefoneó… Lo encontraba encantador pero no era mi tipo. Me buscó muchísimo. Después de varios meses salimos a comer.

—¿Enamorada?
—Prefiero reservármelo. Antes expuse mucho mis sentimientos, tengo que aprender de eso.

—¿Qué tipo de pololeo mantienen con él viviendo en Europa y usted acá?
—El viaja mucho, viene a Chile, nos juntamos afuera, lo acompaño a sus reuniones de negocios…Y aunque lo paso muy bien, también tengo ganas de hacer mis cosas aquí.

—El le ha conseguido eventos en Europa, ¿volvió a caer en la ‘pareja-manager’?
—No, él ha sido muy amable y me hizo algunas negociaciones al principio, como cuando fui jurado del Miss Universo Italia y asesora de imagen de la ganadora, que preparé para el certamen internacional en Las Vegas. Pero hoy me hago cargo de mí, decido dónde voy, con quién trabajo, qué quiero hacer de mi vida y de mi carrera. Estoy bien plantada, nadie maneja mis decisiones. Además, Luciano es un hombre súper ocupado, y su tema no tiene que ver con lo mío, lo suyo es la moda.

—¿No le preocupa su fama de playboy?
—No, me cargan, no me vengan con que tiene fama de playboy. La única seductora aquí soy yo. Es él quien debe ponerse nervioso (lanza muerta de la risa).

—¿Cómo se ha integrado a su mundo de ‘ricos y famosos’?
—Bien, partiendo por su familia, que es maravillosa. He conocido gente súper interesante, ¡hasta a Berlusconi! Ya estamos de Silvio, ¿cómo estai?

—Acaba de ir al matrimonio del hijo de Carlos Slim en México, el hombre más millonario del planeta según Forbes, ¿a quiénes conoció ahí?
—Estaba Emmanuel, Mijares, Emilio Estefan, Felipe Calderón, Vicente Fox…

“Tengo ganas de ser mamá. Antes mi trabajo era lo más importante, pero después de vivir tantas cosas, al fin puedo hacerme cargo de mí y también de un hijo. Hoy me siento preparada. Y sin duda mi pareja también influye”, reconoce.

—Dicen que está embarazada.
—Que yo sepa no, en un mes más podría decirte… Será cuando Dios quiera.

Marlen está alistando su regreso con todo. Ya lanzó su página www.marlenolivari.cl. Y tiene ofertas en TV, pero quiere tomárselo con calma.

—¿La veremos de nuevo en Morandé… o apunta en otra dirección?
—Voy a explotar una veta totalmente desconocida que será mi espectáculo, donde por primera vez me desnudaré sobre un escenario sin sacarme la ropa. Prepárense chilenos, ¡estoy volviendo con todo, se viene el huracán Marlen!

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Vea el Backstage de la sesión de fotos de Marlen Olivari »

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