Jorge Claro: El dueño de la pelota
Jorge Claro, capitán de CDF
Fotos Diego Bernales.
Fin de la era Mayne-Nicholls y Bielsa. Una derrota en la que mucho tuvo que ver el Canal del Fútbol y la repartición de sus millonarias ganancias. La historia de la señal y el empresario que apostó su patrimonio personal en el negocio.

De manera sorprendente, Harold Mayne-Nicholls fue derrotado y ahora la ANFP pasará a manos de Jorge Segovia, el hombre fuerte de Unión Española, que al cierre de esta edición corría peligro de ser inhabilitado. El sismo es mayor, ya que al terremoto se sumará como tsunami el adiós de Marcelo Bielsa a uno de los procesos más exitosos vividos por el fútbol chileno.
¿Por qué 28 equipos —especialmente los grandes— estuvieron con Segovia?
Simple: por el CDF y las ganas de obtener mejor tajada de las jugosas ganancias que sólo este año distribuirán 35 millones de dólares entre los clubes chilenos. Mientras Mayne-Nicholls estaba más cerca de reparticiones igualitarias, Segovia y los ‘poderosos’ (Colo Colo; U; UC) creen más en la proporcionalidad.
El hombre que ideó el próspero negocio que definió en buena parte los resultados en la ANFP es el multifacético sanfelipeño Jorge Claro Mimica. Un ingeniero civil y comercial de la UC que prefiere mantener distancia de las elecciones del fútbol profesional chileno y la salida de Bielsa. Escuetamente comenta: “me sorprendió el tono áspero y la repercusión política”.
—Usted fue presidente de la UC. ¿Comparte que la Católica haya decidido apoyar a Segovia y no a Mayne-Nicholls?
—Desde que terminó mi periodo de presidente jamás he intervenido en lo más mínimo en las decisiones de ese club. Por otra parte, el CDF, como socio de la ANFP, no opina ni interviene en forma alguna en ésta o cualquier otra elección o decisión. Tanto hemos cuidado los eventuales conflictos de interés e independencia que ni siquiera he comprado acciones de la UC ni de ningún otro club.
Claro se ha movido entre la docencia, las asesorías, las políticas públicas, la dirigencia deportiva, la mediación en conflictos empresariales de peso y los negocios. Fue vicerrector económico de la Universidad Católica y presidente del club deportivo de la UC. Hoy es el mandamás de Claro y Asociados, una compañía que desde mediados de los ’80 se dedica a las asesorías financieras y estratégicas, con atención preferente en educación, salud y sistema de pensiones, temas en los que ha asesorado a diversos gobiernos.
Pero poco de este exitoso y nutrido historial profesional lo enorgullece y apasiona tanto como su hijo más querido: el Canal del Fútbol (CDF). Extraño en un hombre que estuvo ligado más al básquetbol que al balompié, al que sólo se vinculó como hincha apacible y dirigente, pero nunca como jugador ni siquiera de fin de semana.
“En realidad, lo que me interesa es la globalidad del fútbol, verlo desde arriba, su institucionalidad”, explica.
La era dorada de los cruzados fue bajo su presidencia (1994-1996), con jugadores como el Beto Acosta, Néstor Raúl Gorosito en sus filas y Manuel Pellegrini en la banca. El club jugaba como nunca, pero se topó en la misma época con la Universidad de Chile de Marcelo Salas y perdió dos campeonatos seguidos por apenas un punto.
Después de dejar el mando en la uc se dedicó a asesorar a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) en la venta de derechos televisivos. Fue cuando se le ocurrió la idea de crear un canal dedicado de manera exclusiva a emitir los partidos.
‘La televisión codificada llevó el estadio a la casa. Entonces, hubo miles de hogares dispuestos a pagar una suma mensual para tener esta entretención a la mano. Esto, que hoy parece muy obvio, en su momento no lo era tanto’, dice al recordar el paso de los encuentros desde la señal abierta al mundo del TV cable.
Tener un canal de propiedad de los clubes más el aporte de una empresa gestora privada fue una idea original chilena que no se había experimentado en ninguna otra parte. Por eso, los primeros años del CDF no fueron sencillos. De hecho, hasta se tuvo que crear una compañía cableoperadora propia —ZapTV, que años después fue vendida a Telmex— con la cual ofrecían 52 canales sólo con el objetivo real de entregar el CDF.
—Para desarrollar la idea del CDF usted arriesgó hasta su patrimonio personal…
—Fue una locura y no sé si hoy lo volvería a hacer. Yo tenía una situación económica consolidada y no necesitaba estar pensando en nuevas empresas. No era fácil arriesgarme a los 60 años. Pero tenía fe en el proyecto. En todo caso, no sólo puse cosas mías, sino también de mi señora, con la que tenemos todo a medias.
Fue el hijo de Jorge Claro, Juan Ignacio, el que lo convenció de plantear al entonces presidente de la ANFP, Reinaldo Sánchez, la idea de crear un canal propio.
Juvenal Olmos —seleccionador nacional de ese período— fue el que consiguió la reunión. Ahí Claro expuso el negocio. Sánchez —un tipo campechano y dueño de micros en la V Región— no demoró más de cinco minutos en entenderla y apoyarla.
LA PROPUESTA DE CLARO ERA SIMPLE: la ANFP tendría el 90 por ciento del nuevo canal —sólo por aportar los derechos, sin poner plata ni correr riesgos— y el empresario se quedaría con el diez.
“Los clubes no se daban cuenta del producto que tenían en sus manos, pero nosotros sí. De hecho, no me hubiese extrañado de que si en vez del diez por ciento les hubiésemos pedido el 50 habrían aceptado”, dice el ingeniero.
Claro buscó socios. Uno de ellos fue Canal 13, el que no se convenció y rechazó la idea. “La historia del Trece sería hoy muy distinta si hubiese tenido parte del CDF”, reflexiona. También conversaron con Mega y Ricardo Claro. Tampoco fructificó. En el camino, hubo que hacer algunos cambios en la sociedad debido a los aumentos de la inversión necesarios para crear la empresa y, de los 12 millones de dólares que Claro ofreció como aporte el 2003, al final debió poner con sus socios 47. Eso sí, en vez de quedarse con el diez por ciento del CDF, pasó a tener el 20 por ciento del canal.
—¿Se decidirá Segovia a comprar ese porcentaje del CDF que hoy tiene usted?
—Imposible adivinar. El consejo de presidentes, en conocimiento de uno o más estudios ya pedidos a consultoras, debe decidir qué hará y nosotros sólo cumpliremos con su decisión, ya que este procedimiento está normado en el contrato que firmamos con la ANFP el año 2003.
La estación comenzó sus transmisiones en abril de 2003 y el campeonato nacional dijo adiós a la TV abierta. Hoy, del 36 por ciento de las familias que tienen cable, cerca de un 30 por ciento —530 mil hogares— cancela por la señal CDF premium.
—¿Es un número alto o bajo si se toma en cuenta la calidad del fútbol chileno?
—Eso es tan discutible como decir que la señora de uno es bonita o fea. Ahora, si hay 530 mil suscriptores, entonces la calidad de nuestro campeonato no es tan mala como la gente piensa.
El fútbol ha resultado ser un éxito comercial cuando, en realidad, el ‘producto-pelota’ no pareciera tan atractivo con su mezcla de recintos deficientes, entorno poco amigable, mala comida y clima de inseguridad en los estadios.
El empresario reflexiona: “La seguridad es demasiado importante y por eso es un asunto que debería estar resuelto ya”.
Mientras Jorge Claro sigue adelante en su mirada futurista del fútbol —la señal ya está en celulares—, piensa en silencio su otro proyecto soñado: un canal educativo para sectores vulnerables.
El gol del CDF ya lo marcó. Ahora espera un buen pase para la rabona de su vida. Una ya no para futboleros, sino para los más pobres.
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