El adiós de los Piñera-Hidalgo
Nueva vida en Argentina
Fotos Diego Bernales. Producción María Paz Zedán. Maquillaje y pelo Edgardo Navarro.
La decisión está tomada, ya los despidió la familia en una comida íntima a la que no pudo ir el Presidente y tienen listo un departamento en Palermo. Belén –ahora convertida en la ‘Ena’ del Negro– aclara que se aburrieron de las presiones.

Hace un tiempo llegó a una entrevista con CARAS encaramada en el oscuro y poderoso Hummer de Miguel Piñera. Entonces, venía como pasajera. Ahora —con el Negro sentenciado a peatón después del publicitado choque de octubre—, Belén aparece sola, manejando una camioneta color plata.
Miguel Piñera —que esa vez la acomodó en su silla, le trajo algo para tomar, le hacía cariño y la dejaba ‘encargada’—, ahora sólo aparece a través de un breve llamado telefónico a su mujer.
María Belén Hidalgo Prado anda de maleta. No sólo porque hay cierto hastío, enojo y decepción por las complicaciones que ha debido enfrentar con su marido en los últimos meses, sino porque literalmente está armando las valijas que la llevarán hasta Buenos Aires, la nueva ciudad-hogar de los Piñera-Hidalgo desde los próximos días.
La mujer que llegó de vacaciones a Chile con 21 años, que conoció al Negro en la discotheque del Casino de Viña del Mar, que logró acomodarse al nocturno estilo de vida del carretero más insigne del país, que se hizo invitada habitual en televisión y que terminó como cuñada del Presidente, cruza la cordillera y se instala otra vez en Argentina. Y con marido.
NO HAN SIDO DÍAS FÁCILES PARA LA TRASANDINA. A las complicaciones en Chile se sumó un violento asalto a mano armada que, hace unos días, sufrieron sus padres. “Fue en el campo de Córdoba. Entraron cinco personas a la casa. A mi papá lo encañonaron con una pistola y a mi mamá la amarraron. En un forcejeo con uno de los empleados del fundo se salió un tiro. Ahí se asustaron y se fueron. Pero estuvieron como una hora en la casa. Se llevaron joyas, plata y la camioneta de mi papá. Fue súper feo”, dice ya más calmada.
—No ha sido un buen año para usted y Miguel…
—Ehhh… Empezó bien, pero después cambió. Se han juntado muchas cosas. Todo el mundo está más pendiente de situaciones como la del choque, que no fue algo trágico ni grave, pero que igual lo transformaron en un asunto gigante. La verdad es que el tema mediático y de presión externa ha sido difícil.
—En televisión no les fue bien: usted abandonó Fiebre de baile en la segunda competencia y Miguel salió muy rápido del programa de Tinelli…
—Lo del Negro era como obvio…
—Pero su salida no…
—No me trataron muy bien en realidad. Parece que no les gustaba.
—Precisamente le iba a preguntar si se siente querida en Chile…
—Mucho. Como diría Sebastián, por la inmensa mayoría. Por supuesto hay algunos que empañan eso y que no han sido muy buenos conmigo.
—¿Quiénes? ¿Gente de la televisión u otras personas?
—Ay, no voy a decir nombres. Son de televisión y fuera de ella. Soy perceptiva y noto de inmediato cuando no me aprecian o le tienen mala al Negro.
—¿Caerá mal por ser rubia y argentina o por ser la cuñada del Presidente?
—Por ser envidiosos y amargados. No sé, habría que preguntarles a ellos. Puede ser porque soy la cuñada del Presidente. Bueno, y si es de derecha, peor… (dice con cierta picardía y una risa breve).
No sabe si la querrían más si fuera la nuera de Bachelet y no la cuñada de Sebastián Piñera.“Al Presidente, cualquiera que sea, la mitad de la gente lo quiere y la otra no. Y, por lo menos en el medio televisivo, hay muchos que no estiman al Presidente. El problema es que es ahí donde yo y el Negro nos movemos”, explica con algo de decepción.
Y agrega como para que se entienda mejor: “Los que antes no me apreciaban ahora me lo demuestran de manera más evidente”.
—Lo que sí tendrá claro es que muchos piensan que lo suyo con el Negro es por interés…
—¡Todo el tiempo! Lo escucho desde que lo conocí, cuando pololeábamos y después cuando me casé. Y ahora más por ser cuñada del Presidente. Lo dicen como si siempre hubiese estado en el cargo.
—Su vida con el Negro parece que era más sencilla cuando Piñera no estaba en La Moneda…
—Sí, es verdad. Ahora estamos bajo la mirada de todo el mundo. No sólo en la vida personal, sino también en el trabajo. Antes era más tranquilo, pero ahora se fijan en qué ropa me pongo, con quién hablo, qué digo… ¡Todo!
—Otra de las complicaciones 2010 ha sido la demanda de paternidad contra su marido. ¿En qué está eso?
—Es que la niña que le pidió el ADN no quiere convencerse. El Negro se hizo dos exámenes que salieron negativos. Y luego un tercero, en una clínica elegida por ella, que también resultó negativo. Pero no quiere creer que él no es su papá. Es como una obsesión por ser su hija o la sobrina del Presidente. O la madre le mintió, le dijo que el Negro era el papá y no se acuerda que estuvo con alguien más, o no quiere decirlo. Es muy raro: hay tres muestras negativas y no se quieren convencer. Creo que la mamá se debe sincerar con la niña que, por supuesto, quiere saber quién es su padre.
—¿Esta es la única demanda presentada contra el Negro o hay otras desconocidas?
—Hay otras desconocidas, pero de antes y también fueron negativas. Nadie las supo.
—Es decir, el Negro, hasta ahora, no tiene hijos…
—No, no tiene.
EL CHOQUE QUE MIGUEL PIÑERA PROTAGONIZÓ en octubre de 2009 fue un dolor de cabeza que se prolongó durante meses. Incluso, tuvo repercusiones políticas por la polémica alcoholemia que se le hizo al Negro cuando el actual ministro de Salud, Jaime Mañalich, comandaba la Clínica Las Condes.
Hace pocos días el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago terminó el asunto con una condena de 50 horas de trabajo comunitario, la suspensión de la licencia de manejar por un año, las disculpas del cantante y el pago de seis millones de pesos a la afectada.
—Terminó el asunto del choque y la polémica alcoholemia…
—Pienso que fue injusto, ya que de algo pequeño se hizo una cuestión enorme.
—¿Siente, como ha dicho su marido, que lo que vino después tuvo que ver con un aprovechamiento político y económico?
—Sí, hubo presión social y mediática para que el Negro dijera no quiero seguir con el tema y te doy la plata que quieras. Pero ni él ni Sebastián querían eso. La niña pensó que se había sacado el Kino con el Negro. En todo caso, ya lo habían extorsionado antes. Previo a que empezara el juicio le dijeron que no harían nada si es que les daba tanta plata.
—En tribunales usted se convirtió en vocera, en la ‘Ena von Baer’ del Negro…
—Es verdad. Lo que pasa es que él junto a sus abogados redactó una carta y me pidió leerla. Me dijo que yo vocalizaba mejor. Le quedó gustando. Y a mí también. Me dijeron que me había visto bien y con credibilidad. Yo feliz de defender a mi marido.
—¿Miguel no hace una autocrítica respecto de cómo procedió después del accidente?
—Dice que debió haberse quedado, pero me asegura que se sintió mal y que la gente comenzó a acumularse en el lugar. Yo le pregunté ¿Y por qué no fuiste a la ambulancia? Me dijo que como ya estaba Seguridad Ciudadana, y como dejó sus datos, se sintió más tranquilo. Pero reconoce que debería haber tenido más paciencia y haberse quedado.
—Como sea, decidió vender el Hummer, el ‘cuerpo del delito’…
—No, no lo vendió. Lo tenía listo, pero se arrepintió.
—¿Es verdad que las 50 horas de trabajo comunitario las ocupará en dar ‘charlas motivacionales’ a jóvenes de las zonas afectadas por el terremoto?
—Hablará de lo que él ha hecho en su vida. En realidad, quiere cantar y enseñar música.
—Sí, porque lo de las charlas no suena mucho a castigo…
—Sí, es verdad. Pero él dice que en vez de 50 hará 500 o más horas.
—Con todo lo que han pasado en el último tiempo, ¿no han pensado irse del país?
—De hecho, con el Negro nos vamos de Chile en los próximos días. Después de que terminó lo del choque nos sentimos más libres para partir. Habíamos pensado en Ciudad de México, España o Argentina. Al final nos decidimos por Buenos Aires, que es lo más cercano y donde ya somos conocidos. Quizá después nos vayamos a otra parte.
—¿Tienen propuestas concretas de trabajo allá?
—Nada detallado aún. Yo animaré y modelaré. Creo que tendré más cosas que en Chile. Acá, por ser la cuñada del Presidente prefieren no llamarme. Piensan que puede haber mucho lío. En Argentina lo ven de otra manera. Y el Negro quiere poner un local nocturno. En TV también hay proyectos.
—¿Ya tienen listo el lugar donde vivirán?
—Sí. Nos quedaremos en un departamento amoblado de dos ambientes en Palermo. Estaremos cerca del Soho, Palermo Hollywood y Las Cañitas. Será como estar entre Las Urracas y Sala Murano (dice mientras ríe con ganas).
—¿Por cuánto tiempo se van?
—No sé. Seis meses o un año para empezar. Queremos probar. Si nos va bien, tendremos dos hogares: en Argentina y Chile. Ahora me toca a mí ser local. Ya estuve de visita en Chile.
—¿Y qué les dijo el Presidente?
—Sólo que nos cuidemos y hagamos las cosas bien. Además, ya nos tiene encargados a la Presidenta Cristina Fernández.
Vea el video de esta producción.
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

