‘¿Sexo? ¡Lo mejor, junto con la comida!’
Francisca Merino
Fotos Diego Bernales. Producción Marcelo Madariaga. Maquillaje y pelo Taly Waisberg.
Sin pudores, segura de sí misma, no evita tema y enfrenta a las víboras de la TV: ‘Que se muerdan la cola y se envenenen’. Por su parte, jura que evitará provocar nuevas multas a CHV por sus dardos a la farándula.

Mucho antes de convertirse en la famosa Cathy Winter de Adrenalina en 1996, Francisca Merino Garrido (35) tuvo que ponerse un escudo. Supo de prejuicios el día que entró a estudiar teatro en la academia de Gustavo Meza, donde le recomendaron que se presentara de ‘bajo perfil’. La encontraban muy cuica. Y ella, obsesiva confesa, se sacó puros siete “para taparle la boca a todos”.
Ya en televisión atrajo celos y envidias cuando protagonizó exitosas producciones —Playa Salvaje y Cerro Alegre, entre otras—. Con Te vas a morir de pena cuando yo no esté (2002), la primera obra teatral de Pablo Illanes, Francisca conquistó a la crítica, y reafirmó su nuevo estatus con apariciones en cine (La última luna, 2007). Está por estrenar Baby Shower, la nueva película de Illanes.
Supo reinventarse cuando el boom de las teleseries pasó y Canal 13 empezó a hundirse. Se mudó a Chilevisión en 2006, donde comenzó tímidamente como panelista de SQP. Encontraba chulo trabajar ahí, pero aprendió rápido. El Consejo Nacional de Televisión (CNTV) acaba de sancionar a su programa con una multa de más de 6 millones de pesos porque ella trató de pelagato a la modelo argentina Nataly Masinari.
Casada con el ingeniero Claudio Labbé, con quien tiene dos hijos, Dominic (7) y Amanda (1), también incursionó en los negocios. Pero en 2008 cerró la zapatería Majas y perdió tanta plata que no quiere saber más de empresas ni socias. “¡Pastelero a tus pasteles!”.
Más madura y resuelta, acepta explorar su lado sexy para las fotos de esta entrevista… “Estoy súper segura de mi sensualidad”.
—¿Y qué importancia da al sexo?
—¿Sexo? ¡Lo mejor, junto con la comida!
Sensual, sibarita y viajera, la Merino se deja seducir por los placeres…
—Tiene fama de loca y carretera…
—Me encanta salir, ir a fiestas, pero menos que antes. La cosa cambia cuando tienes marido e hijos.
Acostumbrada a las críticas, hoy parece inmune. Enfrenta ataques desde dos frentes: a SQP se sumó su participación en el programa más exitoso del año, Fiebre de baile (FDB).
—¿Sacó cuero duro?
—Mucho, y soy súper autoexigente. Esas críticas me dan energía.
—Es peladora…
—Copuchenta, ¡y se me olvida la información! Me enrabio con cierta gente, pero tengo que sentirme agredida para hablar mal de alguien.
—¿Cómo esquiva los disparos?
—Me sobra el humor, me río de mis defectos y de los demás. Tomé este personaje desubicado, deslenguado, despistado que hace el backstage de Fiebre de baile, pero detrás de todo eso está la actriz. Soy buena actuando, lo he comprobado a lo largo de mi carrera.
—Pero el CNTV acaba de sancionar al programa por una frase suya que “afectó la dignidad” de una modelo.
—Al trabajar en un espacio misceláneo en vivo corres ese riesgo. Pero evitaré que vuelva a pasar.
—El peligro es que de ácida se transforme en dulzona, ¡una lata!
—Ese es el miedo… pero lo debo trabajar porque cuando uno tiene pantalla, está un escalón más arriba del entrevistado y hay que tener un poco de compasión. Soy ácida, pero con no me gusta la maldad, el veneno, ni el poder. Entré súper chica a la televisión y aprendí que la rueda de la fortuna da vueltas muy rápido: a veces tienes mucha pega, otros días poca y al otro estás cesante. Los más talentosos son los más humildes.
—Vive hablando de la gente de farándula que tanto desprecia, ¿gran contradicción?
—Nunca me he farandulizado, no vendí mi matrimonio ni ventilo mi vida privada, otra cosa es que me tomen como material. No armo tongos para hacer noticia; los de la farándula lo hacen frecuentemente y es lo que se usa, pero esos personajes no son actores sino modelos de discotheques, nada que ver con mi trayectoria. Me dan pena.
—¿Quiénes por ejemplo?
—La gente que educa a sus hijos a través de la farándula, que saca provecho del conflicto. Adoro a la Raquel (Argandoña), me encanta la gente directa, sin pelos en la lengua ni temor al que dirán, es súper valiente y se acaba de reinventar. Patricia Maldonado es lo contrario, por la forma en que se expresa, la soberbia que expele, es patética; se nota que detrás de eso hay una carencia tremenda.
—Usted tuvo un romance con Pablo Illanes. ¿Fue una pantalla?
—Yo me enamoré de Pablo. Como eso no pudo funcionar, estuvimos peleados por lo menos un año, después se transformó en una gran amistad.
—¿Perdonó?
—Sí, él no tiene la culpa porque hay cosas que no se pueden medir simplemente, sé que también me quiso mucho.
—Parece que del que no tiene buenos recuerdos es de Luciano Cruz-Coke.
—No quiero que su nombre aparezca en esta entrevista. No tenemos nada que ver.
—Hoy él es ministro de Cultura. Es tema.
—Bueno, que lo haga bien, para mí dejó de ser importante hace casi una década.
—¿Cree que él se rió cuando lo trató de tacaño y fijado en los apellidos?
—Era una broma. Pregúntaselo a él.
EN FIEBRE DE BAILE RIVALIZARON CON FRANCISCA GARCÍA-HUIDOBRO, la despiadada jurado del programa, quien a propósito de los encontrones dijo a CARAS que ya no pelea con “cualquier quiltro”.
Se lo toma sin drama: “No me importa lo que hablen, yo no soy mala persona. Detesto a las víboras de la TV, ojalá se muerdan la cola y se envenenen. Algunos se emborrachan con un sólo éxito”.
—¿Cómo se lleva con ella?
—Hay personas con verdadero talento y sin soberbia… Trabajamos en las únicas dos teleseries que hizo, en las cuales yo era protagonista. No tuvimos relación ni nada en común.
—¿Le dolió que ella reemplazara a Julián en un capítulo de FDB?
—Me da lo mismo, para mí eso es trabajo y no me comparo. No compito con nadie, menos con ella… ¡Menos con ella!
—Usted ha sido bien evaluada como actriz pero resistida como personaje, ¿por qué?
—Nunca fui como todas. Cuando tienes una personalidad que se sale del molde, eres más criticada, sobre todo en un medio que juega al actor serio que rechaza la tele pero está ahí por plata. Yo hago teatro por amor al arte, literalmente. Estudié dos años en España y ese juego allá no existe.
—Tiene fama de caprichosa y mimada.
—La verdad es que soy obsesiva, mi hijo igual, ¡agotador! Siempre quiero las cosas como las imaginé. Me acuerdo que una vestuarista me preguntó una vez ¿vas a actuar mejor con esta cartera que con la otra? Y le contesté que sí, iba a trabajar mejor porque estaría más tranquila.
—¿Muy ABC1 para el medio actoral?
—No podría decir. Pero cuando di la prueba de admisión a la escuela, me aconsejaron ir vestida lo más bajo perfil posible, y siempre traté de ir así…
—O sea, la discriminaban.
—Sí, pero hay otro lado que tiene que ver con lo compasivo porque no todos teníamos las mismas posibilidades y había compañeras sin calefacción central ¿cachai? No puedes exhibir lo que tienes.
—¿Cuál es su ‘clan’?
—Pablo (Illanes), Andrés Gómez (actor); también tengo actrices… La Rebeca Gigliotto y Lucy Salgado, por ejemplo, fueron grandes amigas en otras épocas.
—¿Por qué tanta mala onda entonces? Hasta de tonta la han tratado.
—¿Y de qué otra cosa me pueden catalogar para aplastarme? Ayer un respetado actor me dijo: Me contaron que estás muy bien en la película (Baby shower). Qué rico —le contesté— para que me tengan fe como actriz alguna vez.
“HE ESTADO EXPUESTA A LAS ENVIDIOSILLAS DESDE EL COLEGIO. Después, cuando empecé en SQP me dijeron que me iba a desperfilar. ¡Perdón! El medio televisivo es exitista, con muchos egos y también inseguridades. Nadie es irreemplazable, si no pregúntale a Antonio Vodanovic y Margot Kahl. Lo importante es llegar a tu casa y tener contención”.
—¿Por qué no actuó en Mujeres de lujo?
—No me llamaron. Protagonista no podría haber sido, tengo dos hijos y otros compromisos laborales. Aunque también es rico sentirse valorada.
—La venta de CHV a Time Warner y del 67 por ciento de Canal 13 a los Luksic, ¿es un buen augurio para el mercado?
—La plana ejecutiva de Chilevisión lo ha hecho súper bien. Partió siendo un canal chico y hoy estamos primeros; creo que el cambio va a ser un éxito. En el 13 trabajé siete años y tengo ilusión en que los nuevos dueños hagan una buena gestión porque al final es una fuente de trabajo para muchas familias.
—¿Volvería al 13?
—No sé. Tengo amigos y afectos en SQP.
—¿Y ser parte del área dramática de TVN?
—Me encantaría pero nunca me han querido llamar, esa es la verdad. ¿Sabes qué? Soy de la teoría que lo fácil es lo correcto y si no ha fluido, por algo es. Pega no me ha faltado.
—¿Qué le parecen las teleseries que están ahora en pantalla, como 40 y tantos?
—No las veo. Me da pena que no me inviten y un poco de envidia por algunos papeles; digo pucha, yo lo habría hecho mejor que ella.
—¿Le gustaría trabajar con Vicente Sabatini?
—¡Se lo he pedido hasta en pantalla! El se ríe, un amor. Que se sepa mi nombre y me salude, me deja contenta.
—¿Y está dispuesta a hacerse otros retoques para seguir en TV?
—En su momento lo pensaré, por ahora no lo necesito.
—Una vez se puso colágeno en los labios pero le quedó mal.
—Sí, eso me dejó con miedo, con un pequeño trauma. Es un tema súper fuerte en mi vida pero ya lo superé. Ahora me siento cómoda.
—¿Y el bótox?
—Creo que una actriz no lo debe usar porque pierde mucho la mirada. Voy a tratar de no caer en eso, aunque no lo puedo asegurar…
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl
Vea el video de esta producción.

