La nueva Parsons
Lorenza Izzo irrumpe en las pasarelas
Fotos Claudio Doenitz Producción María José Prado Maquillaje y Pelo Vero Mónaco

Se robó la película en el Fashion Week de Sao Paulo y se paró de igual a igual ante la prensa con Gisele Bündchen, ex de DiCaprio. Desde entonces, a esta multifacética modelo, actriz y también estudiante de periodismo, le llueven las ofertas en la moda, en el cine, en la publicidad. Tiene claro que quiere una carrera distinta a la de su madre, Rosita, y a la de su tía top model, Carolina. Ahora es su turno.
Pertenece a la dinastía de las modelos más prestigiosas del país: hija de la ex top model y ahora empresaria Rosita Parsons, y sobrina de Carolina, la única chilena que triunfa en las pasarelas de Europa y Nueva York.
Lorenza Izzo (19): ojos verdes, pelo oscuro, mide 1.73 y su sonrisa es perfecta. Debutó como el nuevo rostro de Colcci para Chile, la misma firma que tiene en sus filas a Jesús Luz, el toy boy de Madonna.
En el Fashion Week de Sao Paulo Lorenza fue el centro de atracción junto a la diva y ex de DiCaprio, Gisele Bündchen. Desde entonces tiene numerosas propuestas, incluso le ofrecieron filmar su segunda película (en septiembre se estrena la primera, Instrucciones para mi funeral, de Sebastián Radic).
Se reconoce impulsiva, pero sabe parar, analizar las oportunidades y tomar lo que le conviene. Es su momento y lo tiene claro. Cuenta con todo para seguir el camino de las exitosas hermanas Parsons, pero ella prefiere escribir su propia historia: “Las admiro mucho, son mujeres muy power, guerreras, triunfadoras… Y aunque tengo mucho de ellas, soy diferente. He llevado otra vida, quiero hacer cosas distintas”.
Estudió en el Santiago College y a los 12 partió con su familia a Atlanta. Creció entre luces, flashes, castings y backstages en Chile, Nueva York, Milán… Desde niña participó en spots publicitarios y a los 15, como parte de la agencia Parsons Fashion Management (PFM), dio sus primeros pasos en la alta costura junto a Rubén Campos y en el 2009 destacó como modelo en el Buenos días a todos. Al salir del colegio, cuando se pensaba que lo suyo serían las pasarelas, optó por teatro en la escuela de Lee Strasberg, en Nueva York; la misma de Marlon Brando, Angelina Jolie y Scarlett Johansson.
EL 2008 SE INSTALÓ SEIS MESES CON SU TÍA CAROLINA EN NY, quien entonces vivía con el multimillonario Giuseppe Cipriani. “Fue increíble. Pocos tienen la oportunidad de vivir allá en una mansión, ir a los restoranes más exclusivos, estar con los top. Estuve con gente muy diversa, con vidas impresionantes. En el Cipriani Upstairs conocí a Matt Dillon, Mickey Rourke, Sting, Meryl Streep… En los viajes lo pasé increíble, mi tía me presentó a Naomi Campbell (hoy cuestionada por recibir diamantes de sangre de parte del ex presidente liberiano). También estuve con la actriz Tara Reid, es loca pero muy buena onda”.
Aunque pudo quedarse más tiempo, optó por regresar a Chile y estudiar periodismo en la Universidad de los Andes. “Siempre supe que tenía que sacar una carrera. Claro, era mucho más atractivo NY, pero hoy todo es tan rápido: los estudios, ganar plata, comprarse el auto, la casa en la playa, en la nieve, que te pierdes oportunidades. En mi caso, tomarme las cosas tranquilamente permitió que me ofrecieran rodar mi primera película”.
Se trata de Instrucciones para mi funeral, donde Lorenza es la protagonista con Olimpia: una estudiante pelolais, rebelde y perturbada que plantea el equilibrio entre el bien y el mal, y que influye en la vida de cada uno de sus compañeros.
—¿Por qué no siguió perfeccionándose en teatro y optó por periodismo?
—Porque me gusta la comunicación en todas sus formas. Mi pasión es ser actriz, pero el periodismo es otra manera de llegar a la gente. El modelaje también es parte de mí. Quiero transmitir algo por el medio que sea, que forme opinión, respuestas.
“Mi parada rockstar, pero a la vez imponente, con algo que decir, fue lo que conquistó a Colcci”, cuenta la modelo sobre las razones que llevó a la prestigiosa compañía brasileña a contratarla como su rostro en Chile. “Desfilé para el lanzamiento de la tienda y había gente de la firma reclutando nuevas caras. Me pidieron un video, una especie de making off donde apareciera natural, con mi ropa y lo que quería proyectar. Dos meses después firmé contrato por un año y medio como embajadora de Colcci en Chile”.
—¿Qué significa ser embajadora Colcci?
—Es representar un estilo de vida, lo que me llena de orgullo. Además de vestir los diseños, mostrar la marca, hacer producciones, desfiles…
—Y debutó nada menos que en el Fashion Week de Sao Paulo.
—Fue impresionante. Nos invitaron con mi mamá y nos sentaron en primera fila, al lado de los actores más top de Brasil. De repente me dicen ¡Lorenza párate!, y eran millones de flashes en mi cara. Recién ahí me autorizaron a contar que era rostro de Colcci, ¡y fue una locura!, allá es un boom. Al día siguiente salió en la prensa: Lorenza amplía el mundo Colcci…, ¡otro nivel!
—¿Y el encuentro con Gisele Bündchen?
—Es una diva, da pocas entrevistas y sólo a cierta prensa. Antes de que ella salga a la pasarela el público empieza a ronronear, por su apodo de gata. Después del desfile nos juntamos en el backstage. La conocí en Punta del Este, cuando fui con mi tía Carolina. Ahora me preguntó cómo estaba y cuando le conté lo de Colcci ¡no lo creía!, nos emocionamos y posamos para las cámaras… Estas experiencias son oportunidades y es cuando debes decidir qué camino tomar, cuál te conviene y te hace más feliz.
—¿Por cuál se decidirá usted?
—Cuando estaba en Brasil pensé dedicarme de lleno a la moda, pero después apareció mi otro lado, el que me dice cálmate, piensa bien las cosas. Se me juntó todo: el contrato, la película, los exámenes… Me fui dos semanas a la nieve para volver a mi centro y resolver qué es lo que quiero. Por ahora, lo mejor es terminar lo que me propuse: estudiar periodismo, hacer teatro y mantener lo de Colcci, que es mi trabajo. Y si más adelante quiero ir a Nueva York, ahí veré.
—Su mamá, ¿qué le dice?
—Soy como caballo de carrera y muchas veces, por rebelde, hago como que no la escucho. Pero es ella quien me abre los ojos, me advierte. Me dice que escoja con pinzas y esté consciente de las consecuencias de mis decisiones.
“ES MUY FÁCIL PERDERSE EN ESTE AMBIENTE, lo importante es tener la mente clara… Debes ser capaz de aceptar todo tipo de comentarios. No puedes llorar porque en un casting te encontraron un par de kilos de más o tus cejas no sirvieron. Hay que aperrar, levantarte de cualquier combo, seguir insistiendo y superarte. Lo negativo: es fácil perderse con las bajas de peso, el ritmo de vida nocturno, el mundo de las drogas… Se ve todo tan bonito que no te das cuenta cuando ya estás en un hoyo negro. De ahí la importancia de no olvidarse de quién eres”.
—¿Y cómo no caer en la anorexia?
—Todas sufrimos el problema del peso. La única receta es ser fuerte en lo emocional, entender que hay algo que siempre te va a diferenciar del resto. Puedo tener las caderas algo más anchas, pero los ojos súper bonitos y caminar bien… Aférrate a lo bueno que tienes y poténciate desde ahí… Si te quieres, te vas a cuidar. Yo como de todo, pero medido; y tomo mucha agua. La idea es no desbandarte, aunque tampoco no comer nada, porque al final se te afea el pelo, la piel, te ves cansada. Hago esquí acuático y en la nieve, y troto diariamente 45 minutos”.
—¿Ha ganado plata?
—Sí, estoy lucrando… (se ríe).
—¿Qué ha hecho con su dinero?
—Lo ahorro para mi departamento.
—¿Cómo se lleva con Rosita?
—Como montaña rusa. Tenemos un vínculo súper fuerte: me tuvo a los 18 y fui hija única hasta los 11, cuando nació Clarita (del segundo matrimonio). Con mi mamá somos muy parecidas, llevadas de nuestras ideas, por lo que las peleas son luchas de titanes, ¡todo vuela! Ella es una mujer que ha vivido mucho, fuerte en lo emocional e intelectual. Siempre está ahí, apoyando, y por más que no quiera, ¡soy lo más mamona que hay!
—Debe pesarle el apellido si quiere marcar pauta en las pasarelas…
—Me ha pesado siempre, pero para bien. Mis tías y mamá han hecho cosas muy importantes en la vida, las admiro. Pero también busco algo distinto, tengo otras aptitudes e intereses: la universidad, actuar, tener un programa de TV… Ir más allá, pero no de ellas, sino de mí.
—¿Algún otro referente?
—Audrey Hepburn, un ícono. Y Gisele Bünd-chen, ha logrado todo lo que ha querido. Es muy aterrizada, se da tiempo para sus hijos.
—¿Optará por una vida más familiar como su mamá, o independiente como la de Carolina?
—Me veo trabajólica como mi tía, pero también me gustan las familias grandes (tengo tres hermanos más por parte de mi papá). Soy muy enamoradiza, emocional y apasionada; en eso me diferencio de las Parsons, que son planificadas, de metas. Si el día de mañana me enamoro, quiero cinco guaguas, irme al campo y no sé qué, ¡le doy nomás!
—¿Está pololeando?
—No.
—¿Se ha enamorado?
—Una vez y mucho. Tenía 16, duré un año y medio, fue una caída fuerte. Sufrí bastante, pasé un mes entero llorando, no quería ni comer. Después conocí a otra persona y seguí adelante. Cuando me enamoro, ¡me embalo con todo!
—¿Matrimonio o convivencia?
—Me encantaría casarme y tener una pareja para toda la vida, pero más vale vivir lo que te toca y no aferrarse a utopías. Es lo que me pasó con mis padres. Y aunque estoy convencida de que el matrimonio es la base de una sociedad, si no resulta, ¡no resulta nomás! Por algo existe la ley de divorcio.
—Matrimonio entre homosexuales…
—Tengo muchos amigos gays, crecí rodeada de ese mundo y soy partidaria de que se casen y sean felices, aunque no sé si Chile esté preparado para aceptarlo. En EE.UU. tenía compañeras con dos mamás, y claro, al principio me costó, pero después lo entiendes y aceptas. Hay que mirar el resto del mundo, estas cosas sí están ocurriendo.
—Su futuro como periodista…
—Conducir un programa. Me gusta la TV, los espacios de actualidad de MTV que repasan las noticias con humor, imitaciones al estilo Kramer. Me alegra el día cuando la gente se ríe.
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