Personajes

Amor sano in corpore sano

Ivette Vergara & Fernando Solabarrieta

Por: Roberto Schiattino

Fotos Rodrigo Barrionuevo Producción Anahí Miralles Maquillaje Rosario Valenzuela para Ives Saint Laurent Locación hotel grand hyatt Pelo Ivette Peluquería Pinzas.
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No basta una dieta balanceada y ejercicio para estar bien. Dicen que el amor es vital. Esta pareja, con diez años de matrimonio y tres hijos, cuentan cómo lo hacen.

Encontrar momentos de intimidad, sin niños colgando, es un desafío diario para Ivette Vergara (37) y Fernando Solabarrieta (39). Una salida a comer a mitad de semana o unas vacaciones en Italia pueden hacer la diferencia…

‘Rostros’ conocidos, guapos, bronceados… les llueven seguidores y también críticos en los anónimos foros de internet. Siempre los ronda alguna polémica laboral o personal, aunque ellos se mantienen alejados de la farándula. Se muestran juguetones y preocupados por el look. Podrán ser relajados y usar jeans o ropa deportiva, pero impecables, siempre metrosexuales —“no somos traperos, pero nos gusta vestirnos bien y comprar cosas de calidad”—. Después de diez años de matrimonio, se conocen a la perfección, poseen una gran complicidad y también se dan con los almohadones si es necesario, pero no llegan a enojarse. Son un equipo.

Tomamos café de grano y fumamos cigarrillos light. En su casa de La Reina se escucha el canto de los pájaros, con un fantástico paisaje, pero hay un problema… van y vienen varias veces al día porque ninguno de los dos está dispuesto a transar el tiempo que dedica a sus tres hijos: Nicolás (13), Maite (8) e Iñaki (7). Están pensando mudarse a La Dehesa, que les queda un poco más cerca.

Fernando es el que corre más porque está en la radio Bío-bío y el noticiario central de TVN. Ex alumno de la Universidad Gabriela Mistral, acaba de reestrenarse en el periodismo escrito —hasta ahora hacía columnas de opinión— con una íntima entrevista a su amigo Pedro Carcuro en La Tercera. Es hijo ilustre de Puerto Natales, de donde viene el ‘diente largo’ que no perdona un buen cordero al palo. Todos los años parte con su mujer e hijos a pasar el año nuevo en familia, emprenden por tierra un eterno viaje de tres días. “¿Estás loco?, le contesté la primera vez que lo propuso —cuenta Ivette—. De chica iba de vacaciones a La Serena, a 400 kilómetros de Santiago, y me aburría. ¡Imagínate manejar 3 mil kilómetros con los niños!”.

solabarrieta300Ivette estudió periodismo (Universidad del Desarrollo) después de años de modelaje e incursiones en videos de música y hasta en la actuación (Marrón Glacé, Canal 13). Acaba de salir de Gente como tú, el matinal de Chilevisión donde fue notera desde sus inicios en 2006. Se especuló con que su sueldo era demasiado alto para los ajustes económicos del programa, pese a que sus notas habían ganado rating e incluso llevó el Mundial a zonas afectadas por el terremoto —por lo que apareció junto al Presidente Piñera y a Cecilia Morel celebrando los goles de Chile, aunque aclara que no trabaja para el gobierno—. Sobre su salida de CHV, Ivette no quiere polemizar y precisa: “Yo no cabía en el esquema de la reestructuración y está bien, no lo cuestiono”. Actualmente negocia nuevos proyectos en TV y lo único que descarta definitivamente es la pasarela. “Ya no”.

—¿Cómo mantienen el entusiasmo?
—Ivette: Igual es difícil, te agotai, sobre todo cuando tienes niños…

—Fernando: ¡Yo paso más tiempo arriba del auto que en la casa o en el trabajo!

—Alguna fórmula habrá.
—I: Salimos harto a comer, ¡pero después de las 10, cuando los niños están acostados!

—F: Somos hiperactivos y encontramos el minuto también para hacer deporte; yo, para correr, y ella para el volley.

Los dos son deportistas de toda la vida y se cuidan de manera muy distinta. Fernando se levanta temprano y trota todos los días. Ivette, ex voleibolista de alto rendimiento, espigada con su 1.76 metro, no perdona el Pilates, que le ayudó a superar los achaques del deporte profesional, y acaba de retomar el volleyball después de 15 años; entrena dos veces a la semana y juega en los wikén.

—Ivette, mientras estuvo en las pasarelas cultivó el look anoréxico.
—I: Imposible, en mi casa somos todos de contextura más bien grande y yo hacía mucho deporte.

—F: Por eso quedó traumada, ¡ahora no trota ni una cuadra!

—I: ¡Eso no es deporte! Además, tú trotas en una cinta, ni siquiera sales a la calle.

—Fernando parece que pasó un período más panzón…
—Sí, hace dos o tres años estaba pegado en los 80 kilos… Es que ¡soy muy bueno para comer! Empecé a correr y me transformé en Forrest Gump.

—¿Bueno para las comidas o para las golosinas?
—F: Comida, contundente y abundante (al contrario de Ivette, ultrasana). Soy ‘patachero’, me gusta hasta la grasa del bife. Si no trotara una hora diaria, pesaría cien kilos.

—I: Yo soy buena para los dulces y los chocolates.

—F: Con eso compensa porque es muy aburrida para comer.

—I: Cuando conocí a Fernando, él no sabía lo que era la lechuga.

VIVEN ENFRENTADOS A LA EXPOSICIÓN. Son hijos de la TV e inevitablemente tienen que esquivar a calcetineras y galanes.

solabarrieta200—F: No soy celoso y ella no me da motivos, no es muy dada a compartir con gente de la tele. Ivette es la celosa.

—I: ¡Pero si la última vez que hice un comentario de Brad Pitt casi me mataste, y eso que con él, ninguna posibilidad!

—F: Es que Brad Pitt me gusta a mí (se matan de la risa).

—¿Quiénes son más puntudos, hombres o mujeres?
—I: Las mujeres, lejos; los hombres son más respetuosos, te tiran un piropo…

—F: Ya, pero si yo llego a mirar para el lado, al tiro el codazo, mientras que en Italia yo te mostraba a los gallos buenos mozos.

—I: No tengo problema en que mires mientras yo no me dé cuenta. Si te veo, un codazo es lo más suave que te puede llegar.

—¿Hay confianza?
—F: Después de diez años, si no la hay, imagínate.

—Ambos son periodistas, ¿cómo se definen políticamente?

—F: Desde mi punto de vista, eso es algo que no tiene que ser público.

—I: Me pasa lo mismo. Me toca cubrir contingencia y sería complicado comprometerme en ese sentido.

La avalancha de críticas a Solabarrieta en twitter fue un desafío para los dos. El estaba en Sudáfrica transmitiendo el Mundial de Fútbol cuando empezaron a aparecer comentarios e insultos en su contra; el tema ocupó la portada de un diario y un impostor del periodista creó una cuenta en twitter a su nombre ofreciendo arreglar las cosas cara a cara.

—I: Soy súper práctica y fría para analizar este tipo de cosas porque ¿cuál es el alcance de twitter? Es un grupo súper chico. Parece que en Chile no hay más noticias que ponen esto en portada, qué pena.

—¿A usted Fernando, le duelen las críticas?
—Soy más sensible, pero he aprendido a diferenciar. Cuando son importantes, las considero, pero lo que puedan decir tres personas que no representan a nadie, honestamente no me interesa. Yo no tengo twitter pero sé que hay un tipo ahí y dos en Facebook que me suplantan. Con suerte tengo email y lo veo muy de vez en cuando.

—¿Por qué suma tantos detractores?
—Es que no sé si soy un periodista criticado; es una tesis de LUN, con muy mala intención. Si fuera tan resistido, no gozaría siempre de la mejor audiencia en las transmisiones y sintonía en el canal. Es que la envidia es un deporte nacional. Y nos tocó recoger un poco el sentimiento de algo muy legítimo: que la gente quería ver el Mundial completo y no lo pudo hacer. El canal donde trabajo tuvo razones para realizar esta operación financiera —necesaria para costear la transmisión— pero al mismo tiempo generó críticas hacia nosotros que somos la cara de TVN.

—¿El secreto para una relación sana?
—I: Amor, confianza y paciencia.

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