Personajes

‘Me entusiasman los vestidos que se pegan al cuerpo porque ¡quiero mostrarlo!’

Sole Onetto y sus vestidos del festival

Por: Silvia Peña

Aunque el año empezó con una crisis desatada en Canal 13, Soledad Onetto enfrenta estoica el huracán y se prepara para el Festival con un batallón de cábalas y sorpresas, si hasta hará magia y cantará.

Fotos Claudio Doenitz. Producción Germán Romero. Maquillaje Maca Matte. Pelo Jesús Muñoz.
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El día de esta entrevista Soledad Onetto (33) estaba muy triste. Horas antes había enterrado a su abuela materna. Esto, en medio de un tenso y agitado ambiente en su canal. Hace unas semanas se dio a conocer la renuncia de Mercedes Ducci (directora ejecutiva), luego la de Pilar Bernstein (directora de prensa) junto a otros ejecutivos; y después vinieron las polémicas declaraciones de Vivi Kreutzberger en CARAS: “Me dijeron que no era para el Festival porque querían una animadora bonita, flaca, rubia, de ojos azules y católica”. Soledad, en silencio por opción y disposición: “No tengo comentarios ni tampoco me siento aludida. No me sirve de nada esto y a ella tampoco. Cualquier cosa que se pueda decir aumenta el tema”.

Nos juntamos a almorzar. Estaba serena, impecable con una pollera negra, blusa blanca ajustada, tacones ultraaltos y una sonrisa siempre lista para saludar a los que se le acercan. Soledad es espontánea, popular, lejos del estereotipo que muestra en pantalla.

Sabe que tiene en sus manos la responsabilidad de transformar el 51º Festival de la Canción de Viña del Mar en la gran oportunidad del Trece para retomar la sintonía. (El lunes 22 de febrero estuvo por segunda vez cara a cara con el monstruo).

Tenía los vestidos listos, todo con mucho color (“y bien pegados al cuerpo porque ¡quiero mostrarlo!”), pero en su viaje a Miami no se resistió y sucumbió ante un diseño de Dolce & Gabbana… “Es espectacular, floreado, asirenado y con cola, adquirido nada menos que en Bal Harbour”, cuenta. Del resto del guardarropa, adelanta que será parecido a lo que vio en la entrega de los Globos de Oro. “Con Sarika (Rodrik) los escogimos por internet y pedimos una talla menos porque me he preparado con harto ejercicio. Los zapatos los voy a reciclar. Además, como soy un poco supersticiosa, creo en eso de caballo bueno repite”.

—Con Felipe pidieron más tiempo para ustedes.
—¡Menos mal! El año pasado fue agotador. Nos acostábamos a las cuatro de la mañana. Rodrigo estaba loco porque llegaba a hablarle como loro, muy eufórica, y tenía que estar en pie a las seis y media. Me parece bien que hayan sacado actividades porque necesitamos toda la energía para animar.

—Para muchos, el balance pasado arrojó que opacó a Camiroaga, demasiado matea.
—¡Nooo! Es algo que se hace en pareja. Los dos lo hicimos elegantemente bien. Lo más importante para mí fue que los periodistas se acercaron para felicitarme.

—¿Elegantemente…?
—Eramos una bonita pareja, las evaluaciones fueron positivas. Lo que dice la calle es lo que vale y han sido puros besos y abrazos. Ahora es lo mismo, me dicen: voy a estar con usted, qué linda se veía, parecía una Barbie en el escenario…

—Se ve entusiasmada, ¿iría por tercera vez?
—Si Dios decide que se acabe, bien. Y si quiere que vuelva, será. La tele no me genera la expectativa ni el nerviosismo del tablero de ajedrez. Esto llegó en un momento inesperado y lo pasé increíble. La Memé (estaba ella en ese momento) me pidió que hiciera el segundo Festival porque tenían una evaluación mía increíble. Para el canal fue una apuesta, porque quizá podían perder a una pieza muy creíble y sustancial del Trece.

—Con tanta seguridad ya no se aferrará al dedo de Felipe.
—De todas maneras. Nos necesitamos, nos queremos y nos respetamos muchísimo. Hasta me enamoré de su familia…

—Entonces ahora será más fácil darle el beso.
—Al contrario. Esta vez él también va acompañado y no será tan fácil, le van a cobrar cuentas. Estaremos en las mismas. En todo caso, eso ya está superado. Voy a necesitar su dedo y él mi abrazo.

La crisis del Trece la terremoteó fuerte. Confiesa que lo más difícil fue compartir ese sentimiento con la gente que ve a diario. “Los periodistas, sonidistas, escenógrafos… mis compañeros. Cuando empezó todo esto me preguntaban qué estaba pasando, querían saber mi opinión. Uno responde a cierto liderazgo para intentar calmar, porque hablo desde una posición privilegiada, el canal está en crisis, pero yo tengo otros activos personales. Sin embargo, mucha gente depende del éxito y el futuro del 13. Por eso, además de contenerlos, he sido honesta en decirles que tenemos que poner gran energía en lo que viene. Hemos perdido demasiado tiempo hablando, es hora de trabajar. Es difícil, pero ahora que estamos abajo, sólo queda subir”.

—Este discurso está muy repetido.
—Si nos sentamos a lamentarnos mejor le ponemos un candado al canal y nos vamos para la casa. Tampoco tengo todas las respuestas sobre lo que le pasa al 13. Estuvimos perdidos y debemos reencontrarnos con nuestro público, eso es lo único que quiero mentalizar. Hay que concentrarse en sacar la pega. Con Jorge (Herrera, nuevo director ejecutivo) hemos tenido muchas reuniones. Creo en su espíritu y liderazgo; además de sus cualidades técnicas como director del MBA de la Católica.

—Usted es una especie de ‘niña símbolo’, pero cómo lo toma el resto de los trabajadores.
—Como un golpe, con incertidumbre y muchos rumores; es normal cuando llega otro jefe. Pareciera que nuestra ropa sucia se lava en público. Hemos pasado por una situación de shock, un temblor fuerte. Hoy hay más tranquilidad y confianza en nuestro nuevo líder. Tenemos que sintonizarnos con las audiencias y el Festival es un buen momento, el público nos ve y vuelve a subir el rating.

—¿Y las declaraciones de Vivi Kreutzberger?
—No haré comentarios. De verdad esto no me sirve a mí ni a ella, no voy a seguir ese juego.

—Por otro lado, las críticas al Festival han sido fuertes. El concejal Andrés Celis dijo que los artistas no están a la altura de la versión Bicentenario y anunció un recurso en la Contraloría Regional. Según él, Canal 13 ha traspasado su crisis interna.
—Insisto, todas las opiniones y acciones son respetables y el concejal Celis está en su derecho. Aquí nadie ha escatimado en esfuerzos y recursos. Lo que pasa es que si miras la historia del Festival, durante muchos años buscó internacionalizarse, y hoy eso se convirtió en un obstáculo: al ser televisado a todo el mundo, los artistas no cobran sólo por presentarse en el escenario.

—¿Cómo explica que Teletrece sea cuarto entre cuatro noticieros?
—Estamos muy conformes de lo que ofrecemos al público. Revisamos todo con unos niveles de autocrítica atroces. Lo requete vemos, sabemos perfectamente dónde nos equivocamos, pero… El mejor ejemplo fue en la segunda vuelta de las elecciones: una cobertura impecable, dijimos a Chile quién era el Presidente y con qué porcentaje a las cinco y media de la tarde. ¡Y salimos cuartos!

—¿Y por qué el público no los ve?
—No sé. En general, los productos son competitivos cuando están protegidos en una malla programática potente. El fenómeno de Dónde está Elisa? favoreció no sólo a su informativo, que venía muy bien, también a los programas anexos. Cuando eso pasa se genera una especie de aura sobre el canal y todo parece más radiante. Influye, afecta, pero hay que trabajar, escuchar al público. Tampoco creo que tengamos que dejarnos llevar por las encuestas…

—¿Qué cambios piensan hacer en Teletrece?
—Hay que ponerle todas las ganas y empeño. Afinar la conexión con el público, el lenguaje, aunque estamos convencidos de la estructura del proyecto… Pero navegamos en este barco que alcanza un cuarto lugar de rating y eso es evidente… Estamos dentro de una parrilla programática… ¡Perdón, a todos nos está yendo mal y todos tenemos algo que mejorar! La tarea es global, no es sólo de prensa.

—¿Le echa la culpa a la programación del Trece?

—No es de buen equipo culparse. Que la teleserie, tal programa o las noticias… Espero lo mejor para Teletrece, éste será un mejor año.

—¿Le preocupó la llegada de Tonka Tomicic al canal?
—¡Nada, me encantó! Fue una inyección de ánimo, porque ya estábamos comenzando a cuestionarnos en cómo nos irá, los proyectos… y aparece ella. Fue el mensaje de que no estábamos tan mal: el 13 tenía la capacidad de traer una estupenda figura, del canal líder, ganadora en su franja…

—Se dice que el 13 es yeta, las grandes figuras terminan fracasando.
—Tal vez las coincidencias no han sido favorables. Como dijo Margot Kahl, la historia de cada profesional tiene que ser medida en su escenario, en su tiempo. No son igualables. No podría decir que mi querido canal del angelito es yeta.

“En mi casa puede faltar confort, pero jamás chocolates, tengo de todos los tipos. Soy muy tentada. Me gusta bailar, tomar una copa de vino, comer rico. Y los masajes… Mmm, sentirlos, cerrar los ojos… Al igual que nadar en el mar… un momento de placer enorme. Y últimamente he redescubierto la bicicleta, pese a la férrea oposición de mi marido. A veces voy al canal y me vuelvo a media tarde pedaleando. Otra cosa que hago casi compulsivamente es ver la película Ratatouille, como los cabros chicos, ya me sé los diálogos. Rodrigo se tapa la cabeza con la almohada”.

—¿Es viajera?
—¡Amo Brasil! También Nueva York y Playa Blanca en Tongoy, donde veraneé toda mi vida. Mi sueño creo que lo cumpliré a mediados de año cuando vaya con todo el familión a recorrer Italia, queremos repasar la historia…

—¿En qué invierte?
—La plata del Festival la guardé para la casa que queremos construir. Y pienso comprar un terrenito en Puerto Varas. Lo otro en que gasto harto es en todas las cremas anti. No sé si funcionan, pero ya tenerlas cerca me calma los nervios. Además, voy metódicamente al gimnasio.

—Usted es bien mandona, ¿a Rodrigo lo deben molestar mucho por eso?
—Dice que recibe puros elogios. Lo ha llevado súper bien. Somos una pareja normal, con problemas como todo el mundo, pero muy partners. Lo único que le pido es que me diga durante el Festival si me pongo gritona.

—¿Qué pasó con su proyecto de ser mamá?
—No me gusta hablar del tema porque mi familia me pasa la cuenta. Mi suegro el otro día me preguntó: cuándo el nieto, si ya lo dijiste en el diario. Por ahora puedo decir que más adelante, cuando Dios quiera y todo fluya.

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Vea el video de la sesión de fotos de Soledad Onetto.

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