‘No tenía por qué aguantar malos tratos’
Vivi Kreutzberger
¡Traición! Ese fue el primer pensamiento que tuvieron algunos cuando supieron que se iba a Mega. Primero, hay que oírla…
Fotos Javiera Eyzaguirre Producción Jessica Bawlitza Maquillaje y pelo Vero Mónaco

Está irreconocible. Y no me refiero a lo físico porque esa transformación ocurrió a vista y paciencia del público y sin ahorro de detalles. La vimos pasar de castaña a rubia; de gorda a delgada; de crespa a lisa; de sanísima a enfermísima y sana otra vez; de casada a separada y vuelta a casar. Y, a partir de marzo, la ex mujer del 13 se convierte en MegaVivi. Esa sí que fue una bomba, ya que no había rumores de fricciones entre ella y el canal católico, su casa por diez años.
Acerca de los motivos para tan inesperado cambio, es la animadora quien se encargará de explicarlos. Ahora quiero hablar de la señora pausada, reflexiva, ecuánime y cero gesticulante que se sentó a conversar conmigo. Lady Vi, frugal hasta para las palabras. Lo que no quiere decir que haya perdido su proverbial franqueza, la capacidad de reírse de sí misma ni dejar pasar una impertinencia o una ofensa gratuita sin devolverla con la carga reforzada y su temible puntería…
—Uno no se va de la casa de buenas a primeras…
—La decisión de irme al Mega está relacionada con una historia. Por eso te voy a contar cómo y cuándo empezó a quebrarse la relación entre el canal y yo. El día que el 13 se adjudicó la licen-
cia del Festival de Viña —algo que nunca me ha interesado— comenzó la especulación de ¿quién va a animar el Festival? Estaba en Estados Unidos y me llamaron para hablar conmigo este tema. Conversé con mi papá y respondió que no me convenía porque eran siete días de matarse, de locura, y al octavo ya nadie se acuerda de nada. Y que el estilo de animación que nosotros tenemos, no es el que se usa allí. Pasaron los días y en la prensa seguían y seguían apareciendo comentarios. Yo aún no volvía. Llamé por teléfono, porque me pareció de muy mal gusto que se estuvieran postulando algunos personajes que no tenían suficiente trayectoria ni eran animadores. El que estaba a cargo del Festival me dio la siguiente respuesta: mira, este es un evento muy importante y es a través del Festival de Viña que Canal 13 quiere mostrar la imagen que desea proyectar a partir de ahora. Y para eso necesitamos una persona bonita, flaca, rubia, de ojos azules y católica. Tú, por supuesto, no das con ese perfil”.
—¿Y usted qué contestó?
—¿Qué contestas? Nada. Era tan increíble lo que estaba escuchando. La oferta de Mega no es la primera ni mucho menos. Conversé con ellos después de este episodio. Y también tuve una de TVN, no me acuerdo si el 2008 ó 2009. Hasta que el 2010 tomé, definitivamente, la decisión de irme. La fractura comenzó ahí.
—¿Y por qué se decidió por el Mega?
—Por estabilidad y porque me ofrecían lo que quería. Tienen muchas ganas de que esté allí. En el 13 nunca me recibieron así. Sentirse querida, apreciada, es muy gratificante.
—Balance, ¿cuál fue su mejor año en el 13?
—Las encuestas, las mediciones y las cifras confirman que tuve una carrera exitosa en el 13. Y me siento muy contenta de ello porque empecé desde abajo y fue un camino largo que tuve que recorrer. Desconozco quiénes han filtrado que a Gigantes con Vivi no le iba bien, que era caro, que no se financiaba, que tenía mal rating. Completamente falso. Revisa los índices de sintonía y mira cuál es el único programa del 13 que el año pasado ganó en toda su franja: Gigantes con Vivi. Desde que entré mi espacio siempre se financió y rindió utilidades.
“El Canal tenía intenciones de que renovara con ellos —de hecho tengo contrato hasta el 28 de febrero—, pero me ofrecieron realizar más o menos lo mismo del año anterior. Y, por supuesto, que viéramos qué otro proyecto podía surgir, pero nada concreto, más allá que volver a repetir el ciclo de Gigantes con Vivi. Les propuse hacer un programa todos los días, un franjeado, que buscáramos alternativas para realizar más cosas. La respuesta fue que lo que tenían para mí era eso. En el 2008 no la pelié porque no sabía cómo iba a estar de salud. Pero ahora, ya recuperada, me encontraba en condiciones de decirles: me siento bien, puedo y quiero hacer más cosas. Por eso, antes de irme a mi último viaje, hablé con un ejecutivo y le manifesté que no estaba contenta con la oferta. Le señalé: no me puedo quedar eternamente haciendo Gigantes con Vivi. Tengo una propuesta de otra parte. Lo que te pido es que si puedes mejorarla me avises, porque si no, me voy a tener que ir. Esa persona me respondió que de aquí a una semana me tenía una respuesta y terminó con un no te vayas, no te vayas. Como la oferta no llegó, llamé y dije: me voy. Nunca creyeron que de verdad lo haría. Pensaron que era una forma de negociación.
—¿Y le hicieron alguna contrapropuesta?
—Sí, cuando dije me voy. Respondí que yo no funcionaba así. Que me la debieran haber hecho antes, no ahora. Y agregué: Te estoy diciendo que me voy porque ya me fui.
—¿Y cuándo les avisó?
—Unos días antes de que saliera en la prensa. Decidí cortar por lo sano, tirarlo de una y dejarlo zanjado. Así es que cuando llego y me encuentro con el comunicado que dice que Canal 13 se enteró por la prensa, lo único que atiné a decir fue: aquí alguien se volvió loco. Es un hecho que el departamento de comunicaciones nunca ha estado comunicado internamente. Y valga la redundancia. Por otra parte, jamás pensaron que estaba hablando en serio. La persona con la cual veo mi contrato en el canal sabe desde hace mucho tiempo que estaba en conversaciones con otros medios.
—Y a todo esto, ¿qué opinó su papá cuando la bajaron del Festival?
—Que no tenía físico para estar allá arriba porque ahí, en general, se necesitaba gente bonita para que el público empezara a (y pone boca de bocina). Y tal vez yo hubiera podido ‘arreglar’ los otros requisitos, pero lo de la religión, no.
—¿Se considera fea?
—No, caminando rápido, paso. Pero si hace dos años lo que querían era que la gente hablara todos los días del vestido, del diseñador y del peinado, efectivamente yo no era la persona.
—Pero no puede negar que ha cometido pecados mortales en materia de vestuario. Hay uno que sale cada tanto en los diarios, que es una atrocidad.
—(Suelta una carcajada): ¡¿Cuál?! ¡¿Cuál?!
—Uno de pecho brocado y talle princesa donde su ex corpulencia trata de escaparse por el primer hueco a su alcance. Y en ocasiones lo logra.
—No lo recuerdo (y se sigue riendo como loca). Es que el tema me importa poco.
—Cuando se ve ahora, con 25 kilos menos, ¿qué opina de la ex gordita que la precedió?
—Al revés. Ahora, cuando paso por un espejo salto y pregunto: ¿y quién es ésta? A veces creo que se metió alguien al baño o que me vienen siguiendo.
—Retomando su renuncia, ¿cuál fue la gota que rebasó el vaso?
—Partió con lo de Viña y terminó con la no contraoferta de este año. No tengo por qué aguantar mal trato. Y menos si tengo alternativas por tercer año consecutivo y en distintos canales. En la medición de rostros siempre he estado entre el primer y segundo lugar en los últimos seis años.
—¿Económicamente, ganó con el cambio?
—(Duda riendo) Salí…
—¿Agota ‘reinventarse’ cada año?
—Una cosa es lo que ponen los medios y otra es la verdad. En el 2008, efectivamente, giré el programa hacia un late show (espectáculo nocturno), orientado a un estrato más joven. En ello me acompañó Pablo Zúñiga, quien hacía el humor irreverente. Sin embargo, el público duro de Gigantes con Vivi insistía en pedir las entrevistas.
—¿Cuál es ese público duro?
—Sobre 35 años, bastante transversal y mayoritariamente mujeres. Cuando entró Pablo, el grupo etario descendió fuertemente captando espectadores entre los 18 y 25. Hubo un viraje que se notó y mis auditores mayores lo resintieron. No nos dejaron porque son fieles y, a pesar de que haga cosas que no les gustan, me miran de reojo. Pero me miran. No obstante, los que deseaban las entrevistas me pasaron la cuenta. Así que fuimos mutando, manteniendo esas secciones más locas, pero reservando la media hora final para temas serios, como conversaciones a fondo con los políticos.
—¿Y cómo trata el rating a la casta política?
—Depende de quién es y de cuánto se muestren de verdad en la entrevista, pero en general no les va bien. Si se limitan a ponerle play a su discurso, la reacción del público es zapping y fuera.
—No veo mujeres en esa lista.
—Me va mejor con los hombres. Tienes que pensar que en Chile todavía de 200 invitados, 184 son hombres. Las mujeres somos machistas y, por lo tanto, preferimos a los hombres. Con la presidenta Bachelet hemos ido haciendo una carrera de mutuo conocimiento y en la última le fue muy bien.
“El año pasado Zúñiga se fue porque quería su propio espacio y el 13 me pidió que externalizara el programa. Justo habíamos creado con mi marido La Marraqueta, nuestra productora”.
—¿Por qué la bautizaron así?
—Robert Wilkins y sus ideas. Los juniors no quieren ir a cobrar las cuentas porque cuando les preguntan de dónde vienen y responden que de La Marraqueta, todos se largan a reír. Pero él sostiene que nadie se olvida del nombre. Y tiene razón.
—¿Se notó algún cambio al producir Vivi… por fuera?
—Coincidió con que yo quería que el público participara más. Y cuando ya lo teníamos todo listo, la sorpresa: los concursos que preparamos—similares a los que había hecho durante diez años en el canal— ya no se podían realizar. De acuerdo con la línea editorial, dos participantes que no fueran marido y mujer no podían jugar si había contacto físico de por medio. Ello, no obstante que los concursos se pasaban tarde, entre las diez y once de la noche.
—Se le apareció el angelito…
—Y esto después de trabajar durante tres meses, se había mostrado el proyecto y ya estábamos al aire con el primer capítulo.
—¿Y cómo lograron salir adelante?
—No quedó otra que darnos vuelta. Llevo —perdón, llevaba— diez años en el canal y cinco administraciones. Y cada una tiene una visión distinta. Qué haces con los adultos de 25 ó 35 años, aquellos que no buscan ver precisamente al Pato Donald ni a Mickey, cuando tu criterio es convertir el canal en uno tipo Disney, desde las ocho de la mañana hasta las tres de la madrugada…
—¿Y su equipo quedará cesante?
—Al producirse el programa por fuera, no tenía ningún equipo dentro del canal.
—¿Y comparte La Marraqueta con el marido?
—No hemos tenido ningún problema. Robert hace la producción ejecutiva y no nos topamos en el día a día. Es un grupo de profesionales.
—¿Con qué fórmula llegará a Mega para que se note el cambio? ¿Enchulará Gigantes con Vivi?
—No parto con Gigantes…, sino con Identity, totalmente distinto: uno de concursos que va una vez a la semana, a las diez de la noche. Se le está poniendo mucho empeño de producción, de recursos. Debiera estar listo en marzo. Y en la etapa final de este nuevo proyecto comenzará Gigantes…, sin grandes cambios, ya que tiene un sello, es una marca.
—Ojalá le vaya mejor que a El Hormiguero…
—Todos esperamos lo mismo.
—Qué pasa con el 13 que está como el Triángulo de las Bermudas. El que entra, desaparece…
—Yo entré y no desaparecí. Me formé allí, estuve diez años y tengo que agradecerle al 13 todo lo que soy. Ahora, no es usual que el canal forme figuras, normalmente las trae.
—¿Repuntará la Tonka?
—Necesita urgente afiatarse con un equipo.
—Su papá dijo que se habían cometido errores con usted. ¿A qué apuntaba con este comentario?
—Mi impresión es que los ejecutivos me sentían tan segura que pasé a ser parte del inventario del canal: dos cámaras, tres muebles, una Vivi, cuatro camarógrafos. Una más. Nunca fui un incendio. Uno de los directores me llegó a decir una vez: mira, uno siempre se preocupa de los hijos con problemas y tú no eres un problema. Y como siempre estaba la cagada aquí o estaban resolviendo la cagada allá, y yo nunca fui una cagada, el no serlo nunca, termina siendo una cagada. Creo que mi papá se refería a eso, al mal trato. El no haberme ofrecido la posibilidad de seguir creciendo.
—En la señal católica han expresado que uno de los problemas con usted era que quería que la trataran igual que a su papá.
—No sé a qué se refieren. Lógicamente hay una diferencia de trayectoria. De hecho, nunca me trataron igual.
—Ha dicho que su papá y usted corren por carriles paralelos, pero eso no quedó tan claro cuando él salió en su defensa y manifestó que primero era papá y luego animador. ¿Qué tal eso?
—Sí, yo también encontré ‘curiosilla’ la declaración. Creo que lo tenían muy presionado. Eran muchas las llamadas. Para él también fue un golpe, pero consideraba que lo mejor para mí era irme ya que las condiciones que me estaban dando no eran las mejores como profesional.
—Ofreció hasta darle su marca si usted la necesitaba. ¿Será verdad tanta belleza?
—A su marca la quiere mucho. Jamás se la pediría. Por suerte hoy tengo la mía.
—La pregunta es otra. ¿Cree que se la daría?
—(Mmmm) Pienso que sí. Pero no ahora.
—Mejor dicho, ¿sólo in articulo mortis?
—Qué quiere decir eso: ¿cuando se muera?
—Bueno, cuando esté boqueando…
—Sí. Pero hoy no.
—¿Se le ocurre un nombre para director del 13?
—Jaime de Aguirre.
—¿Cuál será la tercera K en recoger el bastón?
—Mi hija chica, Sharon Raquel. Una star completa.
—Siempre ha dicho que su ‘público duro’ lo integran más mujeres. ¿Su nueva facha no ha hecho variar esa cifra?
—No lo sé, pero ya en la última encuesta —a pesar de no haberme sacado aún los 25 kilos de encima— sí había subido. Se lo atribuyo a que antes tenía un carácter más confrontacional, pero me he ido reconciliando con el mundo. Y eso lo empiezas a transmitir. Lo que está directamente relacionado con mi amor irrestricto hacia la maravilla de mi marido. Ahora no les doy un sablazo de entrada. Es más, les concedo el beneficio de la duda.
![]()
Vea el video de Vivi Kreutzberger

