Los Corcoveos de Camiroaga
Felipe Camiroaga
Fotos José Manuel Domínguez. Asistente Camilo Melús. Productora Jessica Bawlitza. Maquillaje y pelo Macarena Matte

Fue el año de Felipe Camiroaga (43). Ganó todas las batallas. Buenos Días a Todos y Animal Nocturno lideraron sus horarios. Aunque criticado, salió airoso del Festival de Viña, que volverá a animar en febrero. Le dobló la mano a Italo Passalacqua en la querella por difamación y difusión falsa de información. Y combatió la adversidad tras el accidente que sufrió Fernanda Hansen en su parcela, apoyándola hasta ahora.
Para esta producción abrió las caballerizas de su casa en Colina. Entre monturas, riendas y fardos de pasto seco, jugó al chico rudo, “al llanero solitario”, comenta medio en broma, medio en serio.
Aunque para muchos es el hombre fuerte de la TV chilena, asegura que con los años logró dominar su ego. Pero basta ver como se mueve: seguro, marca territorio, hace valer sus mañas… Querido por la gente, se puede dar el lujo de tomar posición política y seguir con los bonos por las nubes. De hecho, fue elegido el chileno más feliz en una encuesta de la Universidad Central y Publimetro.
Parte de esa serenidad se la debe a Fernanda Hansen. A esta periodista de 30 años la conoció en radio W el 2004. Volvieron a verse en TVN, primero en el estelar Novios y después en el matinal, al que ella se unió como comentarista de espectáculos (2008). En julio pasado, Fernanda cayó del caballo en el campo de Felipe; todavía está en rehabilitación y recién en estos días retomó la conducción de Viva la Mañana en Canal 13. Días difíciles que confirmaron los rumores de una amistad más profunda. “Tenemos un bonito compromiso. Eramos amigos, cómplices. Y su accidente definitivamente nos unió mucho”.
“FUE UNA PESADILLA, PENSAR EN LA INMINENCIA DE UNA PARAPLEJIA… El primer pronóstico fue muy malo. Pero ella lo enfrentó con una valentía, una entereza que me emocionó, desde que la recogí del suelo hasta ahora, que sigue adelante con su recuperación. Es muy jugada. Pero su rehabilitación se proyecta para ocho meses más. Hay que ver como evoluciona”.
—¿Se sintió culpable?
—Muy culpable, pero tanto ella como su familia nunca me lo hicieron sentir, al contrario, han sido tremendamente acogedores. Lo hemos conversado harto con la Fernanda, tenemos unos ángeles en el cielo, y estamos seguros de que tanto su papá como mi mamá —aunque suene cliché— nos protegen. ¡Estuvo a milímetros de quedar inválida!
—Una fuerte prueba para cualquier pareja.
—Tremenda. Una situación como ésta obliga a conocerse, es una inyección a la vena de la otra persona y de su entorno.
—Por fin le llegó la hora Camiroaga…
—Es más profundo que eso. Dentro de esta pesadilla, paralelamente hemos vivido un proceso súper bonito, porque tiene que existir un compromiso real, de parte mía hacia ella y de ella hacia mí, para que dure. Fernanda me podría haber dicho: mira, esta cuestión ya pasó, me voy a mejorar, ándate a la cresta un rato. Sin embargo, hemos estado mucho tiempo juntos, la he acompañado todo lo que he podido, y estamos muy felices con los resultados.
Pero el año le tenía otra sorpresa: la salida de Tonka lo dejó perplejo. Hoy, un mes y medio después, siente nostalgia. “La he echado mucho de menos, su energía, su carisma y profesionalismo, son tantos años trabajando juntos”.
Fue la propia Tonka la que le contó su decisión unos días antes de hacerla pública. “Después del programa me llamó para que nos juntáramos en mi departamento. Me contó su proceso. La vi tan segura que no la cuestioné. Pero sentí pena. Le deseé suerte y le comenté algunas cosas que pensaba”.
—¿Qué cosas?
—Es un secreto.
—La relación de ustedes partió distante, sin embargo, casi lloró al despedirla.
—Logramos algo muy sincero, sin ser amigos, pero nos respetamos mucho.
—¿Es verdad que al comienzo intentó seducirla?
—¡Nunca! Ese es un mito.
—Y volvió a reunirse con Katherine Salosny, del Extrajóvenes al Extraviejos.
—Sí. Con ella se dio un proceso natural. Trabajó como hormiguita y ganó espacios. Tonka es irreemplazable, por eso prefiero decir que se acabó la era de Tonka y comenzó la era de Kathy.
—A ella le falta experiencia en lo contingente, quizá necesita más apoyo.
—No me parece. La veo muy sólida. Ni siquiera hizo marcha blanca. Desde el primer día se puso el traje del matinal y ¡ya! Además, tiene opinión, y su programa de radio que es de actualidad la ayuda.
En dos semanas sale de vacaciones. Se quedará en su casa de Chicureo y hará algunas escapadas por Chile. Vuelve en febrero, a meterse de lleno en el Festival 2010 junto a Soledad Onetto, esta vez más confiado y con la cancha rayada desde antes.
—¿Conoce el dicho: segundas partes nunca son buenas?
—Sí, pero me tiene sin cuidado. El año pasado no sabíamos a lo que íbamos… Es algo que hay que vivir. Viña es mucho más que animar. Aprendí más cosas abajo del escenario que arriba. El trabajo que hicimos fue correcto, tal vez no descollante, como quisieran algunos, pero hay un montón de cosas cotidianas que resolver, ahora lo sé. Por eso esta vez me voy a concentrar en las noches, para estar bien física y sicológicamente. Pedí cambiar la rutina. Había muchas actividades durante el día. Ahora no habrá nada de eso.
—¿Qué más lo preocupa?
—El año pasado fue un festival de emociones. Estaba súper atento a mi familia que venía de España. Ahora quiero pasarlo bien, reírme harto.
—¿Animaría una tercera vez?
—Totalmente. Es un trabajo…
—Entonces podría hacerlo con Tonka.
—Entrando en el juego de que siguiera la sociedad entre TVN y Canal 13 y que me volvieran a elegir como animador, sería muy bonito y simbólico animar Viña con ella. Tampoco tiene que ser altiro. Estoy disponible para el 2011, 2016, 2020…
Antes del Festival 2009 recibió amenazas. Pero prefirió no contarlo. “No quise darle importancia. En el minuto que ocurrió me descolocó. Son cosas que uno ve en las películas. Me decían que me iban a desenmascarar, que en la conferencia de prensa de los animadores mostrarían fotos homosexuales mías, pero obviamente no pasó nada”.
—Cuando llegó la conferencia de prensa, ¿se puso nervioso, estaba preparado por si pasaba algo?
—Estaba tranquilo. Es que era tan burdo todo. Si mostraban alguna foto de seguro sería trucada.
—¿Qué ganaban amenazándolo?
—No sé cuáles serían las motivaciones, hay gente loca por todas partes.
—¿Han vuelto a llamarlo?
—Ahí quedó todo. De hecho, una vez uno de los panelistas de un programa de farándula dijo que estaban preparando un reportaje con detalles desconocidos míos, que dejarían mi imagen por el suelo. Estamos terminando el año y aún no lo muestran. Eso fue en el canal de Sebastián Piñera.
—¿Por qué dice ‘el canal de Piñera’, cree que él está detrás de esto?
—¡No! Su cabeza debe estar en millones de cosas más, pero me imagino que lee la prensa y sabe lo que pasa en sus empresas. Debe estar enterado de la crueldad con la que se trata a la gente en su canal. Aunque una vez dijo: un canal de TV debe ser como un supermercado: tiene que haber de todo.
—El primer fallo fue a su favor, pero todavía no se resuelve el juicio contra Italo Passalacqua.
—Pidieron revisar el fallo (recurso de casación). Se va a alargar más nomás. Yo puedo esperar.
“Yo tuve mi época de potrillo loco. De locuras. Entre los 20 y los 30 más o menos. No puedo contar mucho, porque el pasado me condena… Pero, bueno, nunca obligué a nadie”.
—Todavía tiene fama de potro loco.
—Eso es algo alimentado por los medios de comunicación, tienen la fantasía del solterón…
—¿Mito o realidad: cambia de mujer por noche?
—Está muy sobredimensionado. Mis compañeros del Buenos Días… me molestan con ese tema, se proyectan porque son todos unos macabeos que están casados desde los 20 años.
—¿¡Qué significa exactamente el término!?
—De todo, amores en cada puerto…
—¿También prostitutas?
—Nunca. No por ser cartucho ni nada de eso, es que nunca entré en esa dinámica, ni siquiera he ido a una despedida de soltero en mi vida. Es mejor seducir a una mujer, ese proceso lo encuentro más rico que el momento de los quiubos.
—Pero no lograron domesticarlo…
—Un par de veces me echaron el lazo, pero me lo saqué. Hay caballos que son así, que están acostumbrados a andar sueltos. Aunque ahora estoy tranquilito. Soy una caricatura de lo que fui.

—¿A qué edad pololeó por primera vez?
—Fui tardío. A los 17. Me di un besito con una niña debajo de un sauce. Pero era súper tímido para declararme… Ese fue mi primer amor. Con mucha inocencia, pura exploración mutua…
—¿A qué edad fue su primera vez?
—Como a los 19. Era otra época, por eso me he tenido que poner al día durante todos estos años.
—Habla como si hubiese jubilado de galán.
—Es que se acabó. Uno pasa de ser soltero codiciado, de potrillo loco, a solterón patético…
—Esa es su etapa actual.
—Sí, soy un solterón patético, lleno de mañas… Me acuerdo que antes a las doce de la noche me llamaba una amiga para salir y me levantaba de un salto, me bañaba, perfumaba y partía feliz. Hoy no lo haría por nada del mundo. No hay algo que supere mi intimidad, mi metro cuadrado.
—¡Uf! Cómo seduce entonces…
—A estas alturas, el humor es lo mejor.
—¿¡Le pone empeño o sólo se deja querer!?
—Si me gusta alguien marco presencia.
—¿Y después?
—La invito a comer. Ahí uno puede conversar, analizar a la persona. Soy súper analítico.
—Ah sí. ¿Y qué analiza?
—Si puedes hablar en profundidad con alguien, no quedan espacios vacíos y además hay sentido del humor… Eso puede ir bien.
—Tiene fama de malas pulgas. ¿Qué le molesta?
—Me carga que me marquen. Ahí Camiroaga arranca a perderse. No aguanto que me hueveen. Soy feliz, invito a mi compañera a que se una y aumente esa felicidad, pero que no me venga a quitar la tranquilidad que me ha costado tanto construir.
—¿Qué ofrece a cambio?
—Felicidad. Eso no quiere decir que no vayamos a pelear o sufrir penas juntos. Hay personas que le buscan la quinta pata al gato y se amurran.
—¿Alguna fantasía, ha usado disfraces?
—Soy convencional, tradicional, fome. Pero una vez una niña dijo que le gustaría hacer el amor conmigo de Luciano Bello. Era guapísima, pero no lo concretamos… Ya me veía enredado con los dientes, esa ropa con que transpiro tanto y la peluca…
—¿Qué parte de su cuerpo le gusta más?
—Han alabado mis antebrazos, el pecho, pero a mí me gustan mis nalgas, son excesivamente redondas… En el programa me molestan por eso. De tanto andar a caballo se fortalecen piernas y glúteos.
Hace un año se declaró bacheletista. “Causó mucha sorpresa, con esto de la famosa transversalidad que tiene que tener un animador para ojalá llegar a la mayor cantidad de público, para que todo el mundo te crea… Y al final te creen mucho más porque saben quien les está hablando”.
—¿Se quemó políticamente?
—En absoluto. Está la idea de que los líderes de opinión, curiosamente, no deben tener opinión. ¡Basta! Hoy puedo decir que me gusta Frei, seguir trabajando y abrazarme con mis amigos de derecha y no pasa nada. La gente es más tolerante, ¡vivimos en democracia!
—A Frei, le faltan como 15 puntos…
—Estoy feliz con los resultados, en algún momento pensaban que no pasaba a segunda vuelta… Hay un 55,5 por ciento de votos por ahí, que se pueden reencantar, gente de centro-izquierda y de izquierda que tienen una mente progresista.
—¿Ayudaría a Frei en segunda vuelta?
—No tengo talento de político. Y debo ser respetuoso de mis empleadores, particularmente con TVN. Lo que sí me gustaría es hacer asesoría de imagen, alguna vez… más adelante. En televisión trabajamos mucho con la seducción, eso se puede enseñar.
—¿Y Marco Enríquez?
“MEO fue una alerta para los políticos, se tienen que dar cuenta de que muchos quieren otras cosas. Destaco la valentía de jugársela por un sueño”.
—¿Por qué no lo seduce Piñera? Es más sonriente y carismático que su candidato.
—Cuando oí a Lavín decir que gobernaría con los mejores, dando a entender que metería a concertacionistas, me sedujo mucho… Sin embargo, en la elección posterior, cuando estuvo Piñera y Lavín, escuché a personas de la UDI decir que jamás estarían con Piñera… Esa para mí fue una señal clara, y en lo posible les voy a arrancar.
—Usted dijo que su familia es de derecha, ¿cuándo cambió de opinión?
—No cambié de postura de manera antojadiza. Cuando tuve la madurez y autonomía suficiente empecé a leer sobre lo que había pasado. Primero fueron Los zarpazos del puma. Después vino Operación siglo XX… Seguí hasta hoy. Acabo de terminar Krassnoff arrastrado por su destino, de Mónica Echeverría.
—¿Ha pensado que si gana Piñera podría cambiar el directorio y muchas otras cosas en TVN?
—Afortunadamente TVN tiene un directorio equilibrado y pluralista. Los resultados del canal son tan buenos que no creo que llegue una persona a mover todo. Uno cambia para mejorar y el canal está inmejorable. Y no es que quiera hacerles la pata a mis jefes, pero Daniel Fernández lo ha hecho espectacular, las cifras están a la vista.

