“Siempre me pregunto por qué Cristián es tan bueno,y yo tan yegua”
Diana Bolocco
Fotos Javiera Eyzaguirre Producción Gabriela Cordero Maquillaje y pelo Cristián Quitral
A punta de trabajo y carisma se posicionó entre las figuras fuertes de Canal 13. Con la misma espontaneidad que muestra en pantalla, la conductora de ¿Quién quiere ser millonario?, alta tensión habla de la vida junto a Cristián Sánchez con quien espera su primer hijo y pretende casarse el próximo año.
A cara lavada, de buzo, moño y agua mineral en la mano, llega Diana Bolocco (34, dos hijos) a la entrevista. Viene de sus clases de gimnasia, ahora más sagradas que nunca por la lordosis (curvatura de la columna) que le afecta y los seis meses de embarazo que cumplió. Relajada, cercana, divertida, profunda… dice que nunca imaginó que la estabilidad laboral y haber conocido a Cristián Sánchez, con quien espera su tercer hijo (un niño), llegarían a través de la televisión. Un medio que conoce desde los diez años cuando acompañaba a su hermana Cecilia a Canal 13 o a CNN donde la ex Miss Universo leía noticias.
Le llovían las ofertas, pero no había caso… Por años le hizo el quite. Hasta que el 2006 realizó el backstage de Locos por el baile que conducía Sergio Lagos. Estaba en plena crisis matrimonial con su ex marido Gonzalo Cisternas —padre de sus hijos Pedro (11) y Diego (8)—, y vio en esta opción una manera de distraerse de lo mal que lo estaba pasando. “Era un reto que me podía hacer bien. Una deuda pendiente, tenía que probar, no quería después arrepentirme por no darme la oportunidad”.
Su partida eso sí no estuvo exenta de críticas, mal que mal era la menor de las Bolocco que intentaba abrirse paso en televisión. Pero ella se lo tomó en serio y siguió cuanto curso de locución y perfeccionamiento pudo. Quería crecer, demostrar que se la podía. En esos primeros años de intentos por ser una animadora seria y hablar correctamente, abandonó su espontaneidad. “Lo pasé muy mal, ¡dejé de ser yo!”, recuerda. Hasta que entendió que su plus era la frescura, ser natural, pelusona, “aunque a veces meta las patas y se me vaya la voz. No pretendo ser una animadora grave, ¡no me queda!”.
No se equivocó. Con su cercanía conquistó al público y de la mano de Alfombra Roja, los docurealitys Cárceles, Cásate conmigo y el programa ¿Quién quiere ser millonario?, alta tensión se posicionó como una de las figuras fuertes de la ex estación católica. Tanto así que en diciembre recibió ofertas de otros canales, pero terminó renovando por tres años. “Tenía la incertidumbre: por un lado sentía que era mi momento de cosechar, pero por mi estado las cosas se complicarían, sin embargo me llevé puras buenas sorpresas.
ca el embarazo se puso sobre la mesa como un problema, al contrario, sólo recibí felicitaciones. Quería quedarme en el 13 por los equipos, por Millonario y porque creo que el canal, tras bailar mucho tiempo con la fea, está empezando a dar frutos, y me siento parte de ese proceso”.
Está grabando los últimos capítulos de Millonario para luego salir con prenatal. Diana sólo espera que lleguen esos días para concentrarse en su embarazo, estar más con sus hijos y aprovechar la casa que hace un año compraron con Cristián Sánchez cuando decidieron formar una familia.
Cuenta que todavía no se ponen de acuerdo con el nombre de la guagua. “Cristián convenció a mis niños y al ginecólogo de ponerle como a él le gusta. Armaron su cofradía, pero aún no me la ganan”, agrega muerta de la risa.
El quiebre de su primer matrimonio la equilibró. “Aprendí a ser menos perfeccionista y culposa. Me atormentaba demasiado y gozaba poco; al final, te quedas en los detalles y no en los grandes momentos. La culpa y el miedo te paralizan. Hay que liberarse. He tratado de limpiarme lo más posible, lucho por eso todos los días”.
—¿De qué manera?
—Con terapias y descubriendo que la culpa no tiene sentido. No saco nada con martirizarme si un día no puedo comer con mis hijos porque tengo que trabajar, sé que igual no podré llegar más temprano. Soy práctica, eso también ayuda a lograr balancear las cosas.
—Debió costarle aceptar que su matrimonio no estaba funcionando.
—Fui súper sana para vivirlo. Le puse el hombro, me hice cargo y me ocupé por mucho tiempo, hasta que entendí que no tenía nada más que hacer, que no dependía de mí, ¡y solté el tema! Recién ahí llegaron respuestas y soluciones.
—Vivió su separación en pantalla, incluso se filtró el expediente de su divorcio con fuertes acusaciones de su ex marido. ¿Cómo lo hizo para mostrarse siempre bien, no contaminarse?
—Estaba muy contaminaba, lloré muchas veces, pero el show debía continuar. El trabajo me sirvió de terapia, fue sanador. Logré separar las cosas, lo pasé mal, estaba súper flaca, con signos físicos evidentes… Hice mi duelo, pero el período más vulnerable y devastador lo viví antes de separarme.
—¿Pero no negó volver a enamorarse?
—Quedé escéptica con el matrimonio, pensaba ¿quién inventó casarse?, ¡¿a quién se le ocurrió?!, Eso sí, siempre creí que había un hombre que me haría volver a sentir cosas, aunque dudaba de la vida en pareja, del compromiso, embarcarse con alguien para toda la vida, ¡no, lo veía imposible!
“CUANDO CONOCÍ A CRISTIÁN LO ENCONTRÉ GUAPO, PERO NO ME GUSTÓ ALTIRO. Tenía esa cosa como abacanada, ¡que no soporto de algunos hombres! Con el tiempo me di cuenta de que era todo lo contrario, tan diferente, de una sensibilidad, respeto por el otro, de un humor sin límite. El logró hacerme reír; al parecer ya no me estaba riendo”.
Cuenta que son caseros, “muy tranquilos, no acostumbramos ir a fiestas, eventos… Pasamos mucho con los niños, nos juntamos con amigos o salimos a comer. Cristián es más gourmet, siempre quiere probar restoranes y platos distintos”.
—¿Cómo ha sido formar una nueva familia?
—Al principio tenía esa sensación de cómo será; lo conocía mucho, pero no es lo mismo que convivir. Y no me deja de sorprender: es tan generoso, respetuoso de los espacios; tengo mucho que aprender. Todos los días lo miro y me pregunto: ¿por qué él es tan bueno?, ¡y yo tan yegua!
—¿Qué tan yegua es?
—Qué mujer no lo es… Paso por mis períodos. No soy controladora, pero…
—¿Lo brujea mucho?
—¡Nooo!, lo fui en un momento de mi vida, ya no. Me pongo yegua, es hormonal, les pasa a todas. Cristián es más libre; en eso chocamos… ¡No; no chocamos, él no pone ninguna resistencia, soy yo la que voy contra el frontón! Y con el embarazo, ¡olvídate!, ¡le voy a construir un monumento! Se me había olvidado lo que era estar embarazada: soy una montaña rusa de emociones; paso del llanto a la risa. También me enojo, pero he aprendido a controlar mi ira; él me ha ayudado; es de una paz increíble. Oye, ¡qué injusto!, está quedando como un pan de Dios… (ríe).
—Algún defecto para que suene más creíble.
—Tiene su carácter, sus mañas, es Géminis: con esa personalidad doble, pero es bueno… Lo único malo: es pa’ dentro, no cuenta nada. Yo, en cambio, digo todo lo que pienso, y a él le cuesta recibir la avalancha de información.
—¿Le gusta verlo más protagonista en CHV y fuera de SQP donde a usted le dieron duro?
—Es bueno que asuma un nuevo rol. Con SQP se reencantó con la TV; lo pasaba bien, teníaun equipo maravilloso y un jefe que cuando lo veía cansado le decía que se tomara unos días, ¡imagínate! Ayudó a darle un giro positivo al programa, y entiendo su pena de partir.
—¿Cómo le llega a él este primer hijo?
—Está fascinado, siempre quiso ser papá. Antes de decidirnos a tener, en un acto de generosidad gigante, me dijo que se sentía padre de mis hijos y que estaba feliz con esta familia, que no necesitaba nada más. Nunca imaginé que diría algo así.
—Y ha declarado que ahora quiere más…
—Ah no sé, vamos paso a paso…
—Y sus niños, ¿cómo han reaccionado?
—Están felices, hace tiempo que nos pedían un hermanito. Su papá tiene otros hijos, entonces encontraban lógico que nosotros también. Saben que su familia es diferente, más extendida, con medios hermanos y aprendieron a vivir con esta situación.
—¿Qué pasó con la culpa ahí?
—Conseguí sanarla cuando los vi a ellos bien. Son niños felices, que quieren a su papá, a la señora de él, adoran a sus hermanitos chicos, se llevan bien con sus medias hermanas…
—¿Logró la armonía con su ex marido?
—Decir que fue mérito mío es presumido. El tiempo ayudó, también nuestros procesos de sanación… Al final todo decanta. En algunos períodos las cosas estuvieron nubladas y negras, pero después las nubes se van, se despeja, sale el sol, corre una brisa amable, y estamos en ese proceso. Ha sido bueno, y tiene que ver conmigo, con Cristián, con mis hijos, con su papá, con un montón de factores.
”ESTÁBAMOS CON PLANES DE CASARNOS, PERO ¿EMBARAZADA Y VESTIDA DE NOVIA?, ¡NO! Era como estar apurados y no es así. Más me urge tener a mi hijo, pasar con él lo máximo posible, amamantarlo, vivir ese proceso. El matrimonio será cuando me pueda ir de luna de miel tranquila. El próximo año quizá”.
—Está tramitando su nulidad eclesiástica, ¿pretende volver a casarse por la Iglesia?
—No lo sé… No puedo aún, y ya no me mareo por cosas que no dependen de mí. El día que pueda, me lo plantearé.
—¿La decepcionó la postura intransigente de la Iglesia frente al divorcio?
—Al comienzo sí, pero conozco a muchos sacerdotes que tienen otras versiones. La Iglesia está en un momento histórico de replantearse muchas cosas, hay que dejarla. Pero sí, en un principio me sentí castigada, juzgada, apuntada, mirada en menos, pero más por algunos miembros de ella. Cuando me di cuenta de que no representaban a la Iglesia, me liberé. Igual hay sectores ultraconservadores que te siguen viendo como bicho raro. Más encima en ese tiempo estaba entrando a la TV, entonces como que oh, dejó todo por la televisión.
—¿Es católica, va a misa?
—Soy católica, creo en Dios y la virgen, rezo, me siento acompañada en lo espiritual, pero no voy a misa, y no me enorgullece.
—¿Cómo se integró Cristián al clan Bolocco?
—Lo adoran, y se ha adaptado bien. Mis papás están contentos con esta guagua nueva, con la relación que él tiene con mis hijos, con la complicidad y amor incondicional que hay entre ellos.
—¿Y usted con la familia Sánchez?
—Entré por la puerta más grande que te puedas imaginar. Son siete hermanos hombres, muy de tallas, bromas, pero como vengo de colegio mixto ¡bien defendida! Y mi suegra es la mejor que puede existir: cero prejuicios, nada de invasiva, cariñosa: todo el día dice que me quiere. ¡Puedo echarla a competir en cualquier escenario!
—¿Y Cecilia?
—Participa de mi embarazo. Creo que a esta guagua no la voy a ver, ¡me la va a quitar todo el mundo! Con ella la relación cambió cuando fuimos mamás al mismo tiempo, fue más de igual a igual y empezó también a pedirme consejos. Me gusta verla haciendo lo que quiere, contenta con el tema de la ropa. Es súper talentosa, construyó un sello, me parece buen camino. Está la idea de que si la TV se acaba, se termina tu vida, ¡y no es así! Tiene muchas cosas buenas, pero también malas. Hay que quitarle ese peso gigante. En mi caso pretendo que nunca sea así, que no haya dependencia, además es una carrera corta. Me quedan algunos años y ¡los voy a aprovechar!
—¿Costó mucho que la dejaran de ver como la hermana de Cecilia?
—Nunca me complicó, fue drama ni me predispuso en contra. Soy su hermana, ¡moriré siéndolo! Tengo personalidad propia y he construido un nombre, un sello televisivo. Me queda mucho todavía, pero estoy tratando de afianzar la imagen que la gente posee de mí, y que tiene que ver con quien soy. Nunca he pretendido ser un personaje…
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Lea la entrevista completa en la edición del 20 de Enero
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