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Personajes

Eduardo VIII dejó el trono por ella y Wallis ¡nunca lo quiso!

Historias de la nobleza

Por: CARAS

Por Miryam Audiffred, desde Londres

El fue rey de Inglaterra y dejó el trono por amor. Ella, una liberal americana dos veces divorciada que llegó a Europa para escandalizar con su personalidad y pasado. Juntos se enfrentaron a la monarquía y, según el relato oficial, vivieron uno de los amores más intensos del siglo XX. Nada más lejos de la realidad.

Wp-Wallis-gran600A 75 años de que el rey Eduardo VIII se convirtiera en el primer miembro de la familia real en abdicar al trono, la historiadora Anne Sebba ha descubierto que detrás de la versión romántica que ha inspirado libros y películas existen manipulaciones, chantajes, obsesiones y locura.
Wallis y Edward no habrían estado juntos 36 años por un amor incondicional y profundo, sino porque ella siempre temió que él, en uno de sus tantos arrebatos, cumpliera la amenaza de quitarse la vida si ella se atrevía a abandonarlo.

Sebba acaba de publicar Esa mujer: La vida de Wallis Simpson, Duquesa de Windsor, el libro que inspiró la nueva cinta de Madonna y que, desde su aparición en librerías, no ha dejado de causar controversia en Gran Bretaña.

En entrevista exclusiva con CARAS, la autora nos cuenta que encontró 15 cartas inéditas enviadas por Wallis a su ex marido, Ernest, entre 1936 y 1937. Algunas de ellas, escritas incluso durante su luna de miel con Eduardo, hablan de su amor infinito hacia él y de su deseo de escapar de Inglaterra. En octubre de 1936 dice, textualmente, “la Corte me aterroriza”. A continuación le ruega a su antiguo amor que le dé coraje, ya que “me siento pequeña y absorbida por ellos”. Asegura que se siente sola y que no entiende “cuál es la causa de tanta miseria”. Su nueva relación se ha vuelto “un desastre, totalmente vacía”. El 30 de noviembre de ese mismo año le confiesa que escaparía del país “para siempre”, si pudiera. Asume incluso que tendría que mentirle a Eduardo sobre el destino de su viaje, ya que él la había amenazado con matarse si lo abandonaba.

“Wallis se burlaba de la actitud infantil de su amante, el rey Eduardo, llamándolo Peter Pan”, nos dice la autora. “Por sus diarios y cartas te puedo contar que lejos de lo que piensan sus críticos, Wallis nunca quiso ser reina. Tampoco quería que Eduardo abdicara para casarse con ella. En el fondo, creo que pensaba que el rey la iba a abandonar tarde o temprano por una mujer más joven, dejándola en una buena posición social, como ella siempre deseó. Nunca imaginó que despertaría en el rey tal obsesión”.
—En su libro pone en duda la salud mental del rey Eduardo VIII…
—A lo largo de mi investigación encontré cartas en las que sus asistentes y gente de palacio se refieren a él como un hombre loco, pero la palabra está tachada porque en aquel entonces —los años ’30— era imposible referirse de esta forma a un miembro de la familia real.

Wp-WallisyEduardo“YO CREO QUE ÉL TENÍA UN PROBLEMA DE PERSONALIDAD MÚLTIPLE. Era anoréxico y obsesivo. Los rumores de la época decían que dormía incluso con un revólver cargado bajo la almohada”, continúa la autora, agregando que el rey siempre dependió de figuras femeninas a quienes llamaba mommy y con quienes asumía un comportamiento infantil que lo hacía hablar con el tono de un niño pequeño.
Después de tres años de trabajo, la historiadora descubrió que el rey Eduardo asiduamente mostró un comportamiento extremo. Se rehusaba a comer adecuadamente, se ejercitaba sin control y estaba obsesionado con su peso y la delgadez de sus piernas. Mostraba muy poca sensibilidad en su trato social y jugaba con las colleras cada vez que estaba aburrido o se sentía harto.

Nunca adquirió el hábito de leer y tenía una ortografía desastrosa, lo que decepcionaba permanentemente a su padre, Jorge V —rey de 1910 a 1936—, un hombre tímido, exigente y muy disciplinado. Eduardo tenía un gran resentimiento hacia él y sus consejeros de palacio.
—¿Qué reacciones ha generado la publicación de estos secretos?
—Los grupos monarquistas y de extrema derecha están muy molestos conmigo por haberme atrevido a cambiar la idea de la historia de amor perfecta. Pero también por referirme a un antiguo rey de Inglaterra por su nombre. Yo no creo en el derecho divino de ser rey. Para mí todos los miembros de la familia real son personas normales. Quizá por eso mucha gente compara la relación de Eduardo y Wallis con la de Carlos y Camila.
—¿Y usted comparte esa opinión? ¿Cree que haya una similitud entre ambas historias?
—Los británicos no perdonan el adulterio. Y Wallis y Camila estaban casadas cuando comenzaron una relación con el heredero al trono.

Para los ingleses, Wallis y Camila tienen la nada decorosa etiqueta de femme fatale. De Wallis se dijo que durante sus viajes a Oriente aprendió un sinfín de habilidades sexuales. De ahí que haya sido la única mujer que pudo lidiar con los problemas del monarca, quien padecía de eyaculación precoz y —según difundió su ex amante Thelma Furness— era muy poco dotado. Su apodo de little man pudo haber venido de ahí…
Más allá de los rumores de la época, es un hecho que entre Wallis y Eduardo había varias condiciones patológicas. Según este libro, ella nació con una enfermedad conocida como DSD (Desorden de Desarrollo Sexual), con genitales ambiguos. Es posible que tuviera la constitución genética de un varón —con cromosomas XY—, pero que su cuerpo haya sido insensible a la recepción de grandes cantidades de testosterona. Otra posibilidad, dice Sebba, es que haya nacido hermafrodita, con los órganos reproductivos internos de un sexo y los externos de otro.
Aunque nunca se conocerá la realidad, lo cierto es que Wallis tenía una constitución física muy peculiar. Su pecho era plano y su rostro extremadamente angular. Además era incapaz de concebir pues, al parecer, no tenía matriz ni ovarios.

OTRO PERIODISTA, HUGO VICKERS, TAMBIÉN ASEGURA QUE NO HUBO REAL AMOR ENTRE ELLOS. Autor de la biografía Detrás de la puerta cerrada, publicada recientemente, afirma que Wallis trató de evitar que el rey abdicara al trono. Y fue más allá, atreviéndose a sugerir que la Reina Madre estuvo originalmente interesada en Eduardo y no en su hermano, el tartamudo Bertie, con quien finalmente se casó y reinó Inglaterra. Anne Sebba da crédito a esas especulaciones, dado que la Reina Madre tardó más de un año y medio en aceptar la propuesta matrimonial de Jorge. Aunque no existen documentos o cartas que confirmen dicha teoría, lo único cierto es que en 1921 Elizabeth lo rechazó por primera vez y recién en enero de 1923 decidió aceptarlo. Era la tercera vez que él le ofrecía matrimonio. ¿Qué la hizo cambiar de opinión? Nadie sabe.

Muchos de los secretos difundidos por Anne Sebba estuvieron por años resguardados en el Archivo Nacional de Inglaterra sin que nadie tuviera acceso a ellos. Tras la muerte de la Reina Madre, en el 2002, la información comenzó a revelarse poco a poco.
“Eran los años ’30 y el país estaba a la sombra de la Primera Guerra Mundial. Miles de mujeres habían perdido maridos, hijos, amantes y hermanos. Era una época muy difícil, la gente hacía sacrificios todos los días y Eduardo no estuvo preparado para hacer el único sacrificio al que estaba obligado: quedarse en el trono”.

Para concluir confiesa: “Siempre me he preguntado cómo fue posible que a mediados de los ’30 nos hayamos preocupado tanto por su relación con Wallis. 1936 fue un año fundamental en la historia de Europa. Hitler acababa de militarizar la zona de Renania y España estaba en guerra civil. Pasaban un sinfín de cosas y nosotros, en Inglaterra, sólo estábamos pendientes de esa mujer, la amante del rey. Es completamente bizarro”.

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