‘A los políticos chilenos les faltan cojones’
Ricarte Soto se lanza al Parlamento
Está casi decidido a dejar su rol de opinólogo por un puesto en la Cámara Baja, aunque no a abandonar su lengua filosa. En ésta —su primera entrevista política— habla de la crisis de la Concertación, reconoce que Andrés Velasco no le gusta como candidato y anticipa que, de salir electo, daría un tercio de su sueldo a su distrito.
El año pasado, Ricarte Soto (59, periodista, casado con Cecilia Rovaretti, una hija) luchaba contra un agresivo cáncer que lo dejó con un pulmón menos. Este 2011, ya recuperado, su batalla es otra: convertirse en diputado independiente por Quilicura y Pudahuel en las parlamentarias 2013.
Aunque se trata de una decisión no cerrada, hace cinco meses que cada sábado agarra un proyector, parlantes, una pantalla, su escarabajo blanco y parte a alguna junta de vecinos para mostrarles películas del cineasta Juan José Campanella (que mezclan amor y reflexión social). “Con ellas quiero que la gente entienda que la política es importante y que se hagan una visión crítica porque en Chile el analfabetismo funcional, de leer y no entender, es altísimo”, dice con su estilo frontal que le ha dado fama en su rol de opinólogo del Buenos días a todos, donde no deja títere con cabeza, peleándose incluso con Raquel Argandoña.
En la arena política tampoco se muerde la lengua. Cree que el gran problema de la Concertación es que “dejó de soñar”; que el Mapu le hizo un enorme daño a la izquierda chilena, que varios políticos tienen doble discurso y les faltan cojones. No esconde su decepción con el PPD, donde militó desde 2005 hasta abril pasado. “Me equivoqué de partido; soy social demócrata, y el PPD es un híbrido. Se dicen progresistas para rejuvenecer… Renuncié porque hasta hoy no elaboran un proyecto ni hay discusión de ideas… Al final, puedes hacer política sin militar”.
A LOS 19 LE TOCÓ EL EXILIO DE SU PADRE, EL CINEASTA HELVIO SOTO, que el 73 era el segundo a bordo en Televisión Nacional. Hijo de separados, Ricarte decidió partir con su papá a Francia. De tener un buen pasar, allá trabajó de nochero, sacaba tarros de basura… Su interés por la política lo llevó a sacar un magíster en Historia Económica de Africa en la Universidad de París VII, luego trabajó en la radio Solidarność de exiliados polacos y más tarde fue corresponsal de Cooperativa y en radio Francia Internacional donde conoció a su actual mujer, Cecilia Rovaretti.
Volvió a Chile en los ’90, pero no se atrevió a meterse en política “por respeto a los que se habían quedado”. Trabajó casi diez años en radio Monumental y tras el bajón de las radios AM, pasó una larga cesantía, hasta que Mauricio Correa lo probó como opinólogo de farándula en el Buenos días a todos. Un salto que nunca imaginó y en el que sus ácidos comentarios le jugaron a favor. Ya cumplió ocho años en el matinal.
—¿Está en condiciones físicas de enfrentar una campaña electoral?
—No es fácil, pero estoy bien; tengo la capacidad. El pulmón que me queda responde. Hay que organizarse. Muchos candidatos entran en locuras, con 30 reuniones, ocho actos diarios… Mi campaña será distinta. Partiré por la forma de relacionarme con la gente. Me apoyaré en internet; es ahí donde puedes mostrar más facetas y explicar mejor lo que piensas. El contacto personal es necesario, pero no pretendo andar dando la mano a diestra y siniestra. Quiero que la gente entienda lo que pasa, manifestarle a la señora Juanita que no siempre tiene la razón. El liderazgo implica decirle al elector usted está equivocado.
—¿Su mujer lo apoya en esta aventura?
—Sí, porque me ama; si no, ¡no lo haría! (ríe) Se preocupa cuando me ve llegar los sábados tarde, cansado. Pero sabe que esto me gusta, que me involucro, que busco que la gente tenga una visión crítica. No puede ser que crean que los diputados son una manga de flojos. Tal vez sean ineptos en la redacción de algunas leyes o sin visión de futuro, pero trabajan mucho.
—Alimentan la mala imagen cuando se muestran más preocupados de otras cosas que de legislar, con proyectos que duermen por años en el Congreso, ¿cuál será su aporte?
—Mejorar el salario y la negociación colectiva serán mi prioridad. Me ha tocado pedir aumento solo, pero ¡hasta dónde puedes forzar el tema si estás en una relación completamente asimétrica con tu empleador!, todo enjuto en una oficina, pidiendo casi perdón. En Chile, la Concertación y Piñera han pretendido arreglar el tema con aspirinas —los bonos—, 40 lucas en marzo, 60 lucas para las bodas de oro… Al final sólo sirven para que no se reclame por un mejor sueldo. También hay que cambiar el Binominal. Si en un momento fue parte de la democracia de los acuerdos, hoy es inercia. Es estúpido hacer campaña para derrotar a tu compañero de lista, y que un presidente no pueda ejecutar su programa porque no tiene mayoría en el Parlamento.
—¿Y para Quilicura y Pudahuel?
—Es muy común que los vecinos organicen bingos o rifas para comprar remedios u otros asuntos necesarios. Como no se puede responder a cada demanda individual, pretendo dar un tercio de mi sueldo para realizar proyectos.
—¡¿En serio daría parte de su sueldo todos los meses?!
—Sí. La idea es que los otros dos los ponga la gente, que juntos hagamos el esfuerzo de sacar adelante tareas que les beneficien.
—Por varios años vivió la cesantía. ¿Está dispuesto a dejar la TV y correr el riesgo de quedarse sin pan ni pedazo?
—Lo voy a decidir el 2013. El BDAT es fundamental en mi vida, no para la candidatura, al contrario, es un cacho porque estoy en el peak de la frivolidad. Pero he sabido navegar… No fue fácil; en los últimos tres años me reconcilié con la farándula cuando me di cuenta de que había una mirada menos severa del tema de la que yo tenía. Me lo tomaba muy en serio…
—En el matinal hace el papel del tipo pesado, que llega y las larga… En el Congreso tendrá que morderse la lengua para conseguir acuerdos.
—Estoy más dispuesto a mordérmela en la farándula. La política tiene consecuencias, no puedes jugar, prometer ni hacerle olvidar a la gente quiénes son los que trabajaron por ellos. Por eso defendí a Frei: él eliminó la figura histórica del huacho, de los hijos legítimos e ilegítimos. ¡Basta de mentiras!, digamos las cosas como son. Hoy todos están contra la delincuencia y por poner cárceles en Colina, Tiltil, pero nadie habla de construir en La Dehesa… la mayoría que mantiene ese discurso vive allí.
“UN POLÍTICO NO PUEDE TENER COMPROMISOS, NI SIQUIERA CON UN PARTIDO. Me apoyaré en las personas, de ellas dependerá si soy candidato o no”.
—¿Cómo pretende dar peleas solo si la mayoría de los parlamentarios se mueven en bloque?
—Me encanta ir contra la corriente; así ocurren los cambios. En el ’90 nadie pensaba en el divorcio. Hinchando las pelotas llegaremos al aborto terapéutico, a una reforma en el Binominal…
—Como ex PPD, ¿habría apoyado el voto de censura en contra de Guido Girardi?
—No, porque él dice que desalojó el ex Congreso a su manera. Se demoró, pero habría decepcionado si hubiese llamado a Carabineros. Antes de la investidura, están tus ideas. Durante la Concertación muchos gallos creyeron que fueron puestos en empresas por su capacidad, sin entender que también era para darle una orientación política. Insisto: un cargo no te puede hacer olvidar lo que piensas. Si la idea es ser funcionario de la política, no vale la pena; se pierden los sueños… La crisis de la Concertación fue porque perdió esa capacidad, en especial el PPD y PS. Además, existe una raza muy especial: el Mapu, que le hizo pésimo a la izquierda. Vienen desde la DC dándose vuelta la chaqueta, no me dan confianza.
—¿Alguien del gabinete que le guste?
—Andrés Allamand, el más maduro, tiene estofa. Y el que pasa casi invisible, a pesar de sus esfuerzos, es Cristián Larroulet.
—¿A quién ve como presidenciable: Allamand, Lavín o Golborne?
—Lavín ya no corre, fue degradado, como esos generales que llegan al patio y le sacan las charreteras en público. ¿Golborne? No, ésas son huevadas. Y si el ministro de Agricultura hubiese llegado al rescate del toro Frutillita, put… ¡cae como candidato con 80 puntos! Eso no puede ser.
—¿Debe la Concertación afirmarse en Michelle Bachelet?
—No, tiene que hacer primarias donde todo el que quiere ser candidato a presidente, se presente. Y al ganador, apoyarlo. ¡Basta de pensar en uno solo! Ella es una buena carta, pero no la salvación.
—¿Y Andrés Velasco?
—No me gusta. Cuando dice a rajatabla que no le quitaría el impuesto a la bencina a los colectiveros, demuestra que le falta darle la vuelta de tuerca. Lagos Weber podría ser buen candidato; Bachelet, también; tiene sangre fría cuando es necesario. Ella es una buena carta, pero no la salvación.
Lea la entrevista completa en la edición del 11 de Noviembre.
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