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Personajes

¡Cómo nos cambia la vida!

Los nuevos Middleton compran mansiones y caballos pura sangre

Por: CARAS

Por Miryam Audiffred, desde Londres

Carole Middleton viaja en un carruaje tirado por cuatro caballos blancos. Viste un traje en tono marrón muy pálido y en la cabeza porta una fina pamela de alas largas y encaje. Frente a ella está su marido Michael, con un sombrero de copa color gris oscuro, chaleco y corbatín.

Wp-Middleton-600El se observa nervioso y dubitativo. Ella parece estar muy cómoda, como si se hubiera preparado toda la vida para este evento. Se le ve como pez en el agua en medio de los nobles de Inglaterra. A su paso, escuchan el clamor de una multitud cansada de aguardar. Los Middleton están en el hipódromo de Ascot. Son parte de la procesión real que abre la carrera de caballos más famosa del país. Figuran tres carros por detrás de la reina Isabel II y su esposo, el príncipe Felipe.
Hace cinco meses, su presencia en esta procesión era solamente el sueño que Carole heredó de su madre Dorothy Goldsmith, quien pasó la vida tratando de esconder la sencillez de su familia bajo insoportables ínfulas de grandeza.
Hoy está milagrosamente ahí, junto a su esposo, posando como invitada de la monarca y siguiendo al pie de la letra las reglas de etiqueta que dicta el protocolo: prohibido enseñar las rodillas y los hombros. Tampoco hay opsibilida de usar escotes y ropa ajustada.
Los Middleton son los nuevos parientes de la reina Isabel y también los que más se esmeran en agradarle. Carole y Michael la conocieron ocho días antes del matrimonio de su hija Kate con el príncipe Guillermo, el segundo heredero al trono de Inglaterra. Y desde que acudieron al Castillo de Windsor para comer con ella y su esposo, su lugar en las altas esferas de la sociedad inglesa ha cambiado por completo. Ahora no sólo son ricos. También son famosos.

EL MATRIMONIO DE KATE REVOLUCIONÓ EL HOGAR DE LOS MIDDLETON. En principio, Carole y Michael están buscando una nueva casa; una que esté a la altura de los parientes de una futura reina de Inglaterra. Los tabloides los descubrieron visitando una mansión del siglo XIV que, ubicada en Wiltshire, al suroeste de Inglaterra, está en el mercado por 7 millones y medio de dólares. Además, conociendo el interés de la reina y la familia real por las carreras de caballos, hace unos meses adquirieron a Sohraab, un hermoso pura sangre que ha sido su boleto de entrada al exclusivo Royal Ascot Racing Club.
En cuestión de meses los Middleton se han convertido en la pareja más requerida de los eventos sociales. Hoy los invitan, incluso, a aquellas reuniones a las que normalmente no acuden individuos sin títulos de nobleza o apellidos de abolengo, como sucede con los eventos que organizan los exclusivísimos Carlton y White’s Club.
En Inglaterra no todo es cuestión de dinero. El mundo de la alta sociedad inglesa es un asunto de apellidos. Y por más que Michael haya pedido a los expertos del Colegio de Armas de Londres que elaboraran un blasón familiar, por el que pagó 7 mil 300 dólares, el abismo que media entre ellos y los Windsor es inmenso.
Wp-Middleton-200Para nadie es un secreto que en la familia de Carole —o sea, entre los Goldsmith— hay albañiles y mineros. Incluso drogadictos y bailarinas de cabaret que han manchado el nombre del clan.
Como fuere, desde que Kate Middleton es la esposa de un futuro rey de Inglaterra, su familia piensa que llegó el momento de derrochar. Más aún si el negocio familiar de fiestas online, Party Pieces, ha elevado su valor un 30 por ciento desde la boda real, llegando a los 49 millones de dólares.
La madre de Carole, Dorothy Goldsmith, estaría feliz de ver el éxito de la pequeña a la que crió en un departamento con subsidio estatal, pero paseaba en refinados coches de niño. Parientes lejanos de la familia recuerdan que Dorothy gastaba su dinero en todo aquello que podía mostrar en las calles. Compraba la ropa más exclusiva y era capaz de gastar el salario de un mes en adquirir los accesorios más finos del mercado para sus hijos. Le encantaba aparentar. De ahí el apodo: “la duquesa”.

EL DERROCHE ES EVIDENTE. Los Middleton están sacando ventaja de su relación con la familia real y ahora son más ricos que nunca.
De acuerdo con el Mail on Sunday la boda costó a los Middleton alrededor de 385 mil dólares. El hotel Goring que alquilaron por dos días completos, significó un desembolso superior a los 154 mil dólares. ¿Y los vestidos? Por el de Kate, diseñado por Sarah Burton, pagaron 62 mil dólares; por el de Pippa, 31 mil dólares, y por el de Carole, poco más de 15 mil.

Con todo, la “inversión” parece haber dado buenos frutos. Ya nadie habla de los años en los que Carole pasaba las tardes en la cocina de su casa armando las bolsitas de fiestas con las que iniciaría su gran negocio. Ni siquiera los antiguos compañeros de William o los amigos de Harry bromean con la imagen de Carole vestida de aeromoza, señalando las puertas de emergencia en los aviones de la aerolínea en la que trabajó durante su juventud y donde, por cierto, conoció a su esposo Michael.
Ellos intentan borar su pasado. Una tarea que se antoja titánica en el caso de James, el hermano menor de Kate, quien estuvo involucrado en una investigación por fraude en la empresa Forestry for Life, que aún no concluye.
Las fotografías que lo muestran desnudo, borracho y vestido de mujer, dieron la vuelta al mundo. Lo peor de todo es que para borrar esos deslices el joven Middleton cometió el error de falsear su identidad.

Con todo, ha dado pasos firmes para convertirse en un empresario. Y ha consolidado su negocio de pasteles Cake Kit Company e impulsado tres empresas más: Nice Cakes, Nice Wine y Nice Group London.
Además, la compañía de James vende mantecados, velas con aroma a manzana, galletas de jengibre y delantales para hornear. Y elabora distintos tipos de pastelillos que suministra a importantes corporaciones como 3 Mobile, Jigsaw, Ralph Lauren e ITV.
Al parecer, James no piensa abandonar el departamento de más de un millón de dólares que comparte con su hermana Pippa en el barrio de Chelsea, y que sus padres adquirieron para ellos.
Carole, por su parte, tampoco está dispuesta a acabar con cualquier rastro de indecencia de sus hijas. En su intento de limpiar el nombre de la familia, demandó a los periódicos sensacionalistas The Daily Mail, Mail on Sunday y Daily Mirror por publicar unas fotografías en las que Kate y Pippa aparecen en bikini.
Y acaba de ganar la demanda. ¿El argumento? Se dijo que las fotografías fueron tomadas en Ibiza, en el 2006, en un lugar en el que la familia tenía una “razonable expectativa de intimidad” y que, por tanto, no pueden ser publicadas.

PIPPA SE HA GANADO EL APODO DE “HER ROYAL HOTNESS” por sus pronunciadas curvas, por lo que el rescate de su discresión no ha sido fácil. Su derrière la ha vuelto toda una celebridad. Los paparazzi la persiguen desde el momento mismo en que deja su lujoso departamento del barrio de Chelsea. Y el acoso no parece molestarla. En cinco meses, Pippa ha dejado de ser una chica cualquiera, a la que muchos calificaban de “caza millonarios”, para volverse el nuevo ideal de belleza de Inglaterra.
Actualmente es una de las mujeres más fotografiadas del país. Su presencia en los medios se compara con la de la súper modelo Kate Moss. Y, según sus padres, tal exceso de fama requiere también de un exceso de seguridad: acaban de comprarle un auto blindado que les costó 150 mil dólares.
Se trata de un coche deportivo con cristales a prueba de balas y un “botón de pánico”. Dicho botón conecta directamente a las oficinas de la policía metropolitana de Londres.
Más allá de su seguridad física, la joven Middleton se encamina a garantizar aún más su seguridad financiera. Ahora le llueven ofertas de trabajo. Ya no sólo se dedica a editar la revista Party Pieces, del negocio familiar. Desde hace un tiempo, trabaja en la empresa Table Talk, organizando eventos sociales, y acaba de incorporarse a la empresa de energía geotérmica que dirige su ex novio, el millonario George Percy.

Si en el pasado estaban obsesionados con el dinero, hoy los Middleton viven pensando en la fama y en cómo sintonizar con su nuevo rol de parientes de la reina.
Las dietas, las horas de ejercicio y los rituales de belleza de las mujeres de la casa han dado fruto. Y todo indica que Pippa hará que sus padres se sientan orgullosos una vez más. Su noviazgo con el famoso jugador de cricket Alex Loudon ahora les está dando fama en el mundo de los deportes.
Por eso Carole sonríe feliz a la multitud mientras se pasea en el carruaje por el hipódromo de Ascot. Cómo no hacerlo. De la mano de sus hijas está conquistando Inglaterra.

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