Los primeros habitantes de la Polinesia llegaron a estas tierras, hace cuatro mil años, siguiendo las estrellas. Venían desde el Sudeste Asiático y se instalaron en las afueras del archipiélago de las Islas de la Sociedad. Mucho más tarde, en 1722, el holandés Jakob Roggeveen fue el primer europeo en alcanzar una isla (la pequeña Maupiti). Después fue Samuel Wallis, en 1767, quien descubrió Tahití. Pero a 42 kilómetros de allí aún se encontraba un sitio sagrado, solo reservado para la gente local. Tetiaroa era el lugar para la familia real Pomare, donde se decía que los dioses y antepasados bajaban a la Tierra para visitar los templos.

Desde 1965, el derecho de uso de la propiedad ha pertenecido a la familia Brando. “Tetiaroa es hermosa más allá de mi capacidad de describir. Uno podría decir que es la tintura de los mares del sur”, así fue como Marlon Brando quedó atónito con la belleza del lugar.

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Llegó allí a grabar la película Rebelión a bordo, pero el actor no sabía que se iba a enamorar por partida doble durante el rodaje. Tarita Teriipia era una camarera que audicionó para el casting y obtuvo el papel de Maimiti, la hija del rey de la isla y, a la vez, pareja de Brando. El amor surgió al instante, ella se convirtió en la tercera esposa del estadounidense y él conoció Tetiaroa. El sueño de Brando fue adquirirla y crear en ella su propio paraíso, manteniendo la isla en su estado más puro. Tras largas negociaciones firmó un contrato de arrendamiento por 99 años. Por décadas Tetiaroa fue el secreto escondido de Brando que sólo conocían sus amigos.

En 2014, diez años después de su muerte, y de la mano de Beachcomber Pacific Group, nació The Brando en su honor. Un resort —ambientado en playas de arena blanca y cocoteros— de seis kilómetros de superficie, conformado por 13 islotes que encierran una laguna de agua turquesa de 30 metros de profundidad. A 20 minutos en avión desde Tahití, cuenta con 35 villas aisladas, con piscina privada de borde infinito, dos restoranes, un spa, un huerto ecológico, cancha de tenis, biblioteca y un centro de investigación del medio ambiente.

Todo lo que se ve a la redonda es naturaleza: existen más de 167 especies diferentes de animales marinos que pueden ser vistos desde las costas. Ballenas que se detienen para sus migraciones anuales, delfines que saltan en la orilla. Mientras que en ciertas temporadas las tortugas marinas depositan sus huevos entre las arenas de coral bajo los árboles.

Y para los amantes de las aves, hay un motu (islote) que rodea la laguna —el Tahuna Iti—, llamada la isla de pájaros, donde hay aves marinas y terrestres que no existen en otras partes del planeta. El escenario envidiado por cientos de científicos que cada año visitan sus tierras para seguir descubriendo uno que otro secreto escondido.

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La preservación del ecosistema es un legado de Brandon y una decisión del resort. Por ejemplo, el ciento por ciento de la energía utilizada es amigable con el medio ambiente, intentando no intervenir con la naturaleza que los rodea. De hecho, la bienvenida al hotel es con una bicicleta, la única herramienta necesaria para explorar lo largo del borde exterior.

La promesa es una: sin importar cuanto recorras, te sentirás como la única persona en este planeta. La combinación perfecta entre tierra nativa y lujo.

A cargo de la comida está el galardonado chef Guy Martin, dueño del restorán Grand Véfour de París, que tiene tres estrellas Michelin. Todos los productos utilizados son producidos en la plantación orgánica que tienen en el mismo islote.

The Brando se hizo más visible después que Barack Obama lo eligiera para pasar unas vacaciones al dejar la presidencia de Estados Unidos y luego de que Pippa Middleton y su marido James Matthews pasaran su luna de miel en uno de sus motus.