El monosílabo yo, en inglés en el original, ha sido con certeza la más característica interjección pronunciada en toda la historia universal del hip-hop. Así se ha escuchado entre rimas de generaciones de raperas y raperos, y así se lee inscrita en el nombre de un programa de tan vieja escuela como Yo! MTV raps, transmitido desde 1985 por MTV, cuando MTV, por extravagante que parezca ahora ese recuerdo del siglo pasado, era un canal que transmitía videos de música.

El rap es desde luego una cultura universal hoy en manos de maestras y maestros de ceremonia de todo el planeta, con ejemplos como el de Mala Rodríguez, la más reconocida y global artista española del género. Poderosa, será el apropiado título para el disco venidero de la rapera andaluza, el sexto de una carrera iniciada con Lujo ibérico (2000) y cuyo más reciente título a la fecha era Bruja (2013). Y ya hay un anticipo elocuente en el single Gitanas recién estrenado.

Siempre mestiza entre las rimas del rap y ese timbre de cantaora que tiene, Mala Rodríguez se muestra en el clip de “Gitanas” en movimiento desde un tablao flamenco hasta una coreografía con bailaoras. Y si lo primero que sorprende del single es una producción musical teñida de trap como nunca antes en su carrera, pronto es el discurso el que toma la delantera. “¿Dónde están mis gitanas? / Sólo ellas saben lo que se cuece aquí / Otro fin de semana / Dime ¿quién quiere alguien que le trate así?”, rima en el estribillo. Su sello disquero, la multinacional Universal, se ha apresurado en vender Gitanas como una canción “feminista” sin detenerse en mayores sutilezas si se trata de sacar provecho del actual movimiento social, pero la canción sí da para hilar más fino entre las rimas de una mujer que lo mismo denuncia el maltrato y también afirma: “No puse las reglas, pero me sé el juego / Y si hay que meterle, se le mete fuego”.

“¿Quién me protege?” cuestiona la Mala como motivo central de Gitanas. Y responde: “¡Yo!, de frente”. Yo, que en inglés es exclamación esencial del rap, también es yo, primera persona singular en español, tal como se oye en una necesaria canción pop de Mala Rodríguez para una España post La Manada y para un mundo completo que se debate entre las luchas contra el sexismo y contra la violencia de género en todas sus formas. Y es primera persona singular, pero también plural, según conjuga la Mala: “No, ni una de nosotras / no: todas valientes”.