Este fin de semana comenzará la cuarta edición chilena del Festival Lollapalooza. No se engañen aunque parece una más, la del 2014 ya tiene un cabeza de cartel que motiva a cualquiera.

La presencia de Red Hot Chili Peppers asegura no sólo un lleno completo para el sábado, sino que además vuelve a dar realce a un festival que pasó a ser parte de la cartelera y el inconsciente colectivo local.

Pero Lollapalooza es más que un show. Es una religión , un motivo de concentración y devoción pocas veces visto. Este año por primera vez tendré la opción de ir a este magno evento como público, algo que por motivos laborales nunca pude hacer en las ediciones anteriores y debo decir que lo hago también con ansiedad.  Claro, porque tanto me comentaron de este carnaval que no vivirlo me parecía un crimen para alguien a quien le gusta demasiado la música.

Para empezar el cartel me resulta atractivo por varios nombres, entre ellos Soundgarden, New Order, Johnny Marr y por cierto Nine Inch Nails. Varios son viejos tercios de la música, pero tener la opción de ver en vivo al guitarrista de The Smiths con su nueva apuesta es particularmente interesante.

Pero para que la experiencia sea completa mi intención es ir en familia. Porque la opción de tener Kidzapalooza, abre un abanico mayor para que mis hijos de 8 y 6 años puedan insertarse en la siempre interesante dinámica de los conciertos. Ver en vivo y no por televisión a 31 minutos para ellos también será una aventura.

Recomendaciones hay para todos los gustos, pero en la previa hay imperdibles. Lorde en vivo para empezar, Nine Inch Nails ofrece uno de los mejores shows del mundo, título que pelea mano a mano con Arcade Fire. Axwell es un consagrado en la música dance y entre los chilenos Ana Tijoux, Lucybell, Inti Illimani y Francisca Valenzuela son buenas opciones.

Lollapalooza tiene una onda o una magia especial, el que Perry Farrell, el líder de este mega evento, haya escogido a Chile como primera franquicia y que eso abriera puertas para que el negocio siguiera creciendo en Argentina y Brasil, nos tendrá siempre en un lugar de privilegio en este planeta musical llamado Lollapalooza.

Ferrell entendió bien el negocio de la música actual, las ganancias están en las giras no en la venta de discos, ni siquiera en la descarga digital. Por ello, reunir muchas bandas, estilos distintos, varios escenarios y asociarse con marcas, era el paso lógico para fidelizar a los fans con los músicos.

A horas del arranque del nuevo Lollapalooza, les recomiendo prepararse con ganas, juntarse con los amigos, llevar ropa cómoda y disfrutar de una fiesta donde no hay excusas para pasarlo mal.

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