Su corazón roto vale millones. ¿Específicamente? Sesenta y cuatro millones de dólares en la última temporada. Todavía no se cierra el 2014, pero —tal cual el año anterior — esta pueblerina de 24 años será la mujer mejor pagada de la industria del entretenimiento de Estados Unidos. Supera a ‘Dios’: sí, ¡a la propia Oprah! Y todo gracias a sus supuestas penurias románticas que ella hace canciones. Más bien hits.




Con sonrisa cálida, bien comportada y composiciones románticas, en el papel esta trabajadora cantautora debiera conciliar halagos y, a los más, indiferencia. Pero no. Extrañamente, desata en un gran segmento de público un odio más apasionado que el de la provocadora Miley Cyrus (22). Hoy sólo hay dos bandos: el que la ama y el que la detesta.




De escuela country en lo musical, la maquinaria pop la robó rápidamente al ver en esta chica de pelo dorado, piernas eternas y cara de muñeca a un producto global. Una estrella con suficiente ‘hambre’ para luchar por ese reconocimiento internacional. Así, la inocencia quedó en esos primeros acordes que interpretaba en una seguidilla de carnavales municipales cuando todavía no alcanzaba los quince años. La fanaticada intantánea —que ella consintió con melosos videos de amores adolescentes— la lanzó a las grandes ligas.




En su partida, la etiqueta campesina la ‘protegió’ de los dardos de críticos y auditores suspicaces. La odiocidad hacia Swift se notó con su cruce a la cima de otros rankings musicales con sus respectivos premios. Inolvidable es la anécdota de su triunfo en los premios MTV de 2009 por su simplón video You Belong with Me, en que se vio ‘secuestrada’ en cámara por el hiphopero Kanye West. Este último le arrebató el micrófono para decirle en su cara que el trofeo le pertenecía a Beyoncé por el inolvidable clip Single Ladies.




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A lo musical pronto se sumó la prensa del corazón, que sigue de cerca cada una de sus andanzas. Una cobertura bastante machista, ya que alegan que detrás de la chica de imagen perfecta está una muchacha que salta de galán en galán.




El ídolo teen Joe Jonas, el musculoso ‘chico lobo’ de Crepúsculo Taylor Lautner, el cantante John Mayer, el nominado al Oscar Jake Gyllenhaal, el aristocrático Conor Kennedy y el One Direction Harry Styles pertenecen a su historial romántico.




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Ningún problema para ellos, hasta que la chica decide componerles una canción de venganza, ventilando a millones de personas razones de rupturas y traiciones.
Por ese punto la rubia ha visto migrar a admiradores, que ven con malos ojos su falta de discreción. Mientras que los especialistas en música alegan que disco tras disco (o romance tras romance), la veinteañera hace lo mismo. No hay intención de reinventarse o de una nueva inspiración.




Los últimos detractores vieron su voz de las páginas del The New York Times, que imprimió una dura columna en contra de Swift y su canción en homenaje a la Gran Manzana, perteneciente a su nuevo disco 1989. La oficina de Turismo eligió al tema como el nuevo himno oficial y a la artista como la embajadora. El matutino ve en esta decisión el reflejo de una urbe cada vez más aséptica y enfocada a la gente con dinero y sin onda.




¿Cómo se evade toda esta energía? La cantante tiene un bando fiel a su lado. Empezando por la industria musical, que la ve como una salvadora de sus finanzas, tanto así que ella decidió no poner a disposición su último disco en la plataforma de streaming Spotify. No lo necesita con su 1989 al tope de las listas y con una gira mundial que acrecentará aún más su arcas.




El mundo de la moda la adora con su figura perfecta y con un estilo clásico que brilla en la alfombra roja. Las editoras de moda y las marcas cosméticas viven pendientes de su maquillaje: es representante fiel del cat eye, el regreso del rojo en los labios de las jovencitas ‘buenas’ y, ahora, de jugar con las cejas.




Y en el plano personal, pueden tratarla de sosa, pero sus amigas son representantes del circuito más cool: como la estrella de Girls Lena Dunham o la intensa cantante Lorde.
No por nada, en su resumen de temporada la prestigiosa periodista Barbara Walters la eligió en su lista de las Personas Más Fascinantes del Año.
Odio o amor, Taylor no tiene intención de ceder su puesto. El que buscó de quinceañera.