Los hizo sufrir por convertir en rebeldes a sus hijos adolescentes. Pero ni en la peor pesadilla, a esos padres conservadores de los ’60 se les cruzó la idea de que Keith Richards iba a estar a cargo de las fantasías literarias de sus niños. Pero el eterno rocanrolero abrió esa puerta. Hoy, a los 70 y convertido en orgulloso abuelo, lanzó su primer libro infantil.

El músico, icono de los excesos en los Rolling Stones, presentó Gus & Me: The Story of My Granddad and My First Guitar. Jugando con su propia biografía, el texto habla de cómo su abuelo Augustus lo sedujo con el instrumento que lo llevó a la fama. ¿Su técnica? Le mostraba la guitarra y se la ponía lejos de su alcance. Así despertó su interés por ese objeto ‘prohibido’. Hasta que un día se encaramó y la tomó para probar con sus cuerdas en complicidad con las lecciones de su tata

Obviamente, siempre en su estilo, Richards ha salido a promocionar el libro. Y en el programa de Jimmy Fallon contó que esa curiosidad le costó un puñete de su ídolo Chuck Berry. Todo porque en camerinos tomó su guitarra sin permiso. 

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En este proyecto contó con la ayuda de su hija Theodora (29). La modelo (quien fue alumna en varias escuelas de Arte) estuvo a cargo de hacer las ilustraciones de la historia. Para eso se puso a investigar y buscó inspiración en las fotos familiares.

El origen de esta iniciativa partió cuando el rockero redactaba su aclamada autobiografía Life y su editor pensó en rescatar la historia con su abuelo para un cuento de niños.

Emocionado por este texto, dijo en una entrevista: “Siempre quise brindarle a mi tata Gus un homenaje mayor al que tuvo”. Entre ellos había un lenguaje especial, además de la música. Mientras que su antecesor era sobreviviente de la I Guerra Mundial, el músico es un sobreviviente del rock.

¿Su próximo plan? Aprovechar su gira mundial con los Stones (que en febrero podría traerlos a Chile) y parar en Fiji, “para cortar el árbol donde me caí y casi me maté en 2010″. Genio y figura.