Aún recuerdo una extraña jornada en el Aeropuerto de Pudahuel en octubre de 1990. Se vivían los primeros tiempos de la llamada transición a la democracia y parte de ese renacer, lo marcaba la realización del concierto “Desde Chile, un abrazo a la esperanza”. Primera apuesta en territorio nacional de la organización Amnesty International, emblema de la lucha por los derechos humanos en el mundo.

Entre los invitados a aquellas memorables presentaciones en el Estadio Nacional se encontraban algunos de los artistas top del momento, como los New Kids on the Block y Sting, sumado a otros históricos como Peter Gabriel, Rubén Blades o Luz Casal.

Sin embargo, en aquella variedad de artistas, una diminuta figura, de ojos brillantes y una belleza cautivadora, apareció en Santiago para validar los éxitos cosechados con sus primeros discos, de los cuales se extrajeron dos sencillos memorables, como Nothing Compares 2U y The Emperor’s new clothes.

Sinead O’Connor llegó de Irlanda a nuestro país para reafirmar también su compromiso social con la causa de los derechos humanos. Cantó abrazada a las madres de los detenidos desaparecidos, entonó una desquiciada versión de Don’t Give Up junto a Peter Gabriel. Un paso que no dejó indiferente a nadie que esos días vio en el escenario a esta mujer de 23 años con un mundo por conquistar con su música.

Mucha agua pasó bajo el puente desde aquellas noches en Ñuñoa. Hoy con 47 años, O’ Connor volvió a las pistas musicales con su nueva placa I’m not Bossy, I’m the Boss (algo así como no soy mandona, soy la jefa). Un desafío destinado a reinsertarse en el negocio musical, aunque, la sola mención de la palabra le pueda dar arcadas. La irlandesa protagonizó en los últimos meses, varios rounds mediáticos al criticar, por ejemplo, la sexualización de la carrera de Miley Cyrus.

“Tu talento se queda a un lado dejándote prostituir por la industria musical”, le advirtió Sinéad. Por desgracia, la Cyrus respondió con una frase de muy mal gusto al aludir al trastorno bipolar de la irlandesa.

O’ Connor dijo que ese episodio le ha enseñado una lección: “Obtienes mucha más publicidad si te presentas con sexo”, aseguró al diario Belfast Telegraph.

Wp-Oconor-460-OkEste episodio fue uno más de una serie de polémicas de la cantante, incluyendo la mayor de todas, cuando rompió una foto del papa Juan Pablo II durante la emisión de Saturday Night Live en 1992. Las reacciones fueron muy duras contra la cantante, incluyendo la ironía de Madonna.

Luego de años de coquetear sin mucho éxito con varios estilos y de tener algunas dudas sobre su sexualidad, el 2012 dio un golpe a la cátedra con el tema Lay your head down, con el cual fue nominada al globo de Oro como mejor canción para una película.

La salud ha sido esquiva con Sinead, a su bipolaridad que fue medicamente mal tratada, se sumaron la fibromialgia, ya diagnosticada años antes y su gran cantidad de polémicas verbales.
La campaña Ban Bossy fue una buena inspiración para Sinead. Su décimo disco tomó los elementos positivos de esta cruzada, en la cual se busca validar las condiciones de líderes de las mujeres y abolir la palabra “ mandona “del diccionario.

En esta nueva aventura, Sinead golpea la mesa desde la portada, donde aparece en un ajustado traje de latex negro abrazada a una guitarra, lo que según propia confesión fue una respuesta temática a su guerra verbal con Miley.

Pero no se asusten, no es un cambio de imagen, la propia Sinead dijo que se pasó seis horas enfundada en el traje y fue asqueroso…

En lo musical, hay una intención clara por seducir a críticos y fanáticos. Aquello ya se percibe en el sencillo Take me to church. Una interesante melodía con Sinead coqueteando con elementos del folk y el pop. Similar a Your green Jacket.

Pasajes muy altos del album son The Vishnu Room (nombre original del álbum) y How about I be me. Lo mismo un tema más cercano a las texturas rockeras como The voice of my doctor.

Sinead O’ Connor demuestra en este disco que aún le queda camino en la música y que aparte de su rol de madre y eterna rupturista, puede aún sorprendernos con su siempre atractiva voz.

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