Sergio Lagos es un extraterrestre. Dice que ha buscado el contacto con seres de otra dimensión sin mucho éxito y con algo de frustración, pero que no pierde las esperanzas. Así y todo, hay algo en la manera que vibra con el resto del sistema solar que hace sospechar si acaso no es él un infiltrado entre nosotros. Más aún cuando camina entre los niños que acaban de salir, eufóricos, de la última proyección del Planetario.

El conductor del Festival de Viña 2006 ha subido por la escalera que da a la sala principal cientos de veces durante los últimos meses, pero en realidad su vida entera es la que ha estado cruzada por el interés de lo que ocurre en el espacio. Eso no es todo. Su primera banda se llamó Marciano, La Guerra de las Galaxias es su película favorita y el momento más emotivo que recuerda de los últimos meses es la mañana en que su hijo le preguntó si el espacio era infinito.

sergio-interna

Con su nuevo disco Cosmos, las dudas aumentan más aún. Para el lanzamiento oficial, recorrió Chile ideando la forma de plasmar sus nuevas canciones con ese astrónomo que habita en él. Junto al escritor del momento, aunque a los historiadores no les guste, Francisco Ortega; escribió un guión que cuenta la historia de un astronauta que se enamora de una mujer de otro planeta. En cada viaje, el amor crece pero a él le va costando más y más acercarse a ella. El romance se funde en medio de un festín de imágenes del universo. Sicodelia pura que el periodista que empezó su carrera en la mítica revista Apsi bautizó como Astronomía Pop. Un show que busca presentar en otros planetarios de la región y que estrenará el 25 de noviembre en el recinto de la ex Universidad Técnica, donde pasa la mayor parte de su tiempo por estos días. Siempre en busca en un encuentro cercano de tercer tipo.