“No podría estar más feliz. La recepción del público ha sido increíble y sabemos que nos espera más adrenalina en Chile”, afirma Sean McKeown, director artístico del Cirque du Soleil desde Lima antes de una nueva actuación de “Séptimo Día, Me verás volver”, que llegará a Chile el 19 de julio y estará en cartelera hasta el 6 de agosto. “Queríamos transgredir el límite de la imaginación de los espectadores en un viaje fantástico en el tiempo que busca inspirar corazones y mentes”, explica, al tiempo que confiesa: “Recrear el nacimiento de sus composiciones y el camino que los guía al éxito nos retó constantemente a transgredir nuestros propios límites. Fue un proceso difícil, pero siento que cumplimos el anhelo de plasmar en el escenario toda esa pasión que siempre caracterizó a estos tres músicos”.

Exactamente diez años después de la gira “Me verás volver”, el tour que reunió a Soda Stereo tras una década de su separación, “Séptimo Día, Me verás volver” revive a través de una serie de cuadros visuales y acrobáticos únicos. En total, son 35 artistas que mantienen al público absorto en una multicolor fantasía popera que tardó dos años en materializarse, tras el exhaustivo trabajo de miembros de la banda, sus representantes y el equipo creativo de Cirque du Soleil cuya sede central está en Montreal.

El show comenzó a gestarse hace cuatro años cuando Roberto Costa —fundador y presidente de PopArt Music— y Daniel Kon —mánager de Soda Stereo— tocaron la puerta de la compañía en Canadá. Soñaban con que los profesionales artísticos que reinventaron el concepto circense, pudieran crear algo con la música de los argentinos. Dos años después comenzaron las reuniones entre los miembros de la banda, sus representantes, el equipo creativo de Cirque du Soleil y otros músicos.

En ese momento, McKeown ya conocía bien la fuerza interpretativa de los creadores de “Cuando pase el temblor” y “Persiana Americana”. “Estuve un tiempo en Argentina en el 2009 y me enamoré de su música. Pero cuando comencé a trabajar en el proyecto, me convertí en un fan. Me sentaba solo cada vez que los escuchaba, tratando de entender los mensajes entre las líneas de las canciones. Esta música es muy potente porque simboliza el espíritu de una generación y un tiempo”, afirma, al tiempo que destaca el aporte de Benito Cerati. “El hijo de Gustavo Cerati fue de gran ayuda. El estuvo comprometido desde el comienzo y dio ideas muy acertadas. Tenía una mirada muy particular del fenómeno que construyó la banda a su alrededor”.

sep7timodia_Show_Fotos_16_De_Musica_Ligera_Ph_Rodrigo_Alonso_1

—¿Cuál crees que habría sido la reacción de Gustavo Cerati frente al espectáculo?

—Desde su entorno nos dicen que le habría encantado, pero es imposible saberlo con certeza. Conozco su trayectoria y la conexión que estableció con su público así que a juzgar por las reacciones que observamos en el show, pienso que estaría contento. Esta producción es también un homenaje a su memoria y confío en que sería de su agrado.

Desde que comenzaron las actuaciones, la recepción del público ha sido avasalladora. “Lo más emocionante es escuchar a los fans decir que es como si Soda Stéreo reviviera. Hay una carga emotiva que antes nunca experimenté con tanta intensidad”, confiesa. Con una vasta y celebrada trayectoria al interior de la compañía, donde dirigió Quidam, Alegría y Love con la música de The Beatles, McKeown es una eminencia en la elite artística. Sus pares celebran su camaleónico talento para dirigir grupos tan diversos —cultural y profesionalmente—como los que aglutina Cirque du Soleil. Pero a él los halagos poco le importan. “Espero seguir creando. Mi rol creativo en el show es continuar aumentando el nivel a través del tiempo y seguir haciendo cosas nuevas”, reflexiona.

La novedad tecnológica del show es que por primera vez en la historia del Cirque du Soleil se construye un espacio que simula el tradicional campo de los recitales. “Esto le da al público una experiencia inmersiva única”, asegura McKeown, que prefiere no dar más detalles del trabajo que payasos, trapecistas y malabaristas realizan en el escenario. “No hay que matar la magia”, asegura, entre risas.

Sin embargo, se atreve a confesar que “desde el comienzo nuestra idea fue ejecutar ‘lo que podría haber sucedido’ si Gustavo viviera. La inspiración vino de la lírica, de la imaginación de su trabajo. Así que la audiencia se encuentra en el escenario con todos los elementos de Soda tal como los recuerdan. Creamos algo sin traicionar el ADN de la banda”.

—A estas alturas, ¿cuál es su canción favorita del grupo Soda?

- Sin duda “En la ciudad de la furia” porque me transporta a Buenos Aires. Esa ciudad que adoro y que finalmente se convirtió en la llave maestra para entender la mística de este grupo.