Un lugar común del rock ha sido la analogía entre Pink Floyd y Radiohead, en sus calidades de grupos cultores de un rock inteligente cada uno en su época. Y 2017 ha traído argumentos en pro y contra de esa conexión.

Es un año de efemérides en la historia de Pink Floyd, banda fundamental que hace medio siglo grabó su primer disco, pero si se trata de la mente de Roger Waters, bajista fundador del grupo y alejado de él ya en 1985, corren días demasiado urgentes como para concentrarse en el pasado. 2017 es también año de su primer disco desde 1992 y el de una gira con cita al título de una canción de Pink Floyd (“Us + them”), pero que es pura actualidad al estilo Waters: en modo político activo como era lo esperable.

Mientras U2 siguen tardando en terminar su anunciado disco, el viejo Roger, a sus 74 recién cumplidos el 6 de septiembre, se interroga sobre la vida en el título del disco (Is
 this 
the
 life
 we
re all I want?) y vuelve sobre asuntos como la guerra en la canción “The last refugee”, la tecnología, la religión y el medio ambiente en “Déjà vu” y un recado presidencial en “Picture that” (“Imagina esto”) con el verso Picture 
a 
leader
 with
 no
fucking
 brains para terminar de hacer de éste su disco de la Era Trump.

Hay un link directo como nunca antes entre Pink Floyd y Radiohead en esta vuelta. En su nuevo disco, Roger Waters trabajó por primera vez con Nigel Godrich, el hombre que ha producido todos los discos de Radiohead. Y Godrich le saca un trote nuevo en estas canciones pero no lo aparta de su sello floydiano histórico en el sonido. Y menos sirvió para invitar a un té con Radiohead. En estos mismos días, Roger Waters, parte de la organización BDS (Boycott, Divestment, Sanctions) que promueve un boicot cultural a Israel en solidaridad con la población palestina, ha hecho más noticia por su pública acusación a la banda de Thom Yorke de avalar el régimen israelí a raíz del concierto que el grupo dio el 19 de julio en Tel Aviv. Yorke retrucó que no por tocar en EE.UU. su banda apoya a Trump, pero Waters respondió a su vez con una distinción acerca de la población palestina: “Son un pueblo ocupado, y tienen una resistencia organizada frente a un ejército invasor”. Difícil dejar callado a Roger Waters, tan resuelto como siempre a encarnar el rol de rockero de denuncia.