La mítica poeta y cantante lanza un nuevo disco y se consolida como escritora con el arrollador éxito de su autobiografía: Eramos unos niños (Just kids). Un mito viviente de la música rock y de la contracultura se declara admiradora de la literatura chilena: Apasionada de Bolaño y de Parra.

¿Qué hace una rockera en la entrega del Premio Cervantes? Muchos se preguntaban eso el pasado 23 de abril.

¿Qué hace una rockera en la entrega del Premio Cervantes? Muchos se preguntaban eso el pasado 23 de abril, cuando Patti Smith asistió a la ceremonia en la que el nieto de Nicanor Parra, Cristóbal Ugarte, Tololo, recogía en nombre de su abuelo el galardón más importante de la literatura en español. La artista, ataviada con traje de chaqueta y corbata, se confesó admiradora del poeta desde hace años, destacando especialmente su rebeldía y su humanidad. Según dijo, aprovechó la larga ceremonia para escribir un poema en el que Cervantes y Parra tomaban vino a la sombra de un banano, y ya de madrugada, cantó para los familiares del poeta en un céntrico local de Madrid.

Nicanor Parra no es el único vínculo que une a la cantante y escritora estadounidense con Chile. También está su adoración por Roberto Bolaño desde que leyó Los detectives salvajes y tuvo una especie de revelación. Bromea diciendo que el 2010 fue el año Bolaño porque tan solo se dedicó a leer y a estudiar toda su obra. No pudo conocerle en vida, pero su fascinación por este autor la llevó a Blanes, Gerona, para visitar a su familia y fotografiar la silla donde solía trabajar. Hasta llegó a tocar con su hijo Lautaro en uno de sus conciertos. No duda en calificar 2666 como la primera obra maestra del siglo XXI, comparándola con El Quijote o Moby Dick, y afirma releerla continuamente en busca de inspiración. Según dice, cree tener un cierto hermanamiento mental con Bolaño, y se identifica absolutamente con su proceso creativo. “Su obra está llena de libertad”, afirma.

Quizás ese liberalismo que admira en Bolaño es el que también podría definir su carrera. Pintora, performer, poeta, compositora, cantante, actriz y novelista, su vida ha sido una continua búsqueda de caminos artísticos a través de los que expresar su sensibilidad. Su peculiar manera de ver el mundo. “Nadie ve como nosotros” solía decirle su amigo Robert Mapplethorpe cuando ambos luchaban por abrirse camino en la intensa Nueva York de finales de los ’60 y los ’70, en los tiempos en que compartían cama y hambre en el mítico hotel Chelsea. Aquellos años son los que relata Patti Smith en su libro Just kids (Eramos unos niños) con el que logró el National Book Award en 2010.

Pintora, performer, poeta, compositora, cantante, actriz y novelista, su vida ha sido una continua búsqueda de caminos artísticos…

La llamada “madrina de punk” creció en Nueva Jersey, en el seno de una familia muy religiosa y su temperamento imaginativo e inquieto no encajaba con lo que se esperaba de una ’buena chica’. La lectura y el arte se convirtieron en una vía de escape y a los 16 años su encuentro con Rimbaud supuso una auténtica conmoción. El libro Iluminaciones del poeta francés fue la inspiración para dejar su trabajo en una imprenta de Philadelfia e irse a Nueva York para cumplir su sueño de ser artista.

Con apenas unos dólares en el bolsillo, sobrevivió como una vagabunda en sus primeras semanas en esa ciudad, durmiendo en portales y comiendo las sobras de comida de los restoranes. Pero en aquellos días de precariedad y hambre fue también cuando conoció a Robert Mapplethorpe y se enamoró de él. Primero como pareja y después como amigo, el artista fue una presencia continua y fundamental en su vida hasta que murió de Sida en 1989. Conforme Mapplethorpe fue aceptando su homosexualidad, la relación entre ambos fue evolucionando hacia una amistad sin fisuras, en la que ambos siguieron desempeñando los papeles intercambiables de musa y artista.

Poco a poco sus recitales se convirtieron en conciertos y en 1975 Patti saca su disco Horses, el que hoy es un ícono del punk. Acompañada a la guitarra por su inseparable Lenny Kaye, con quien sigue tocando 40 años después, compuso canciones míticas como Gloria, Because the night, escrita junto a Bruce Springsteen, o Hey Joe.

Durante los años ’80 prácticamente desapareció de la escena neoyorquina. Se casó y tuvo dos hijos con el músico Fred “Sonic” Smith y vivió en una pequeña ciudad cerca de Detroit. Tras la muerte de su marido en 1994, volvió a los escenarios y desde entonces no ha parado de componer ni de escribir. Con once discos y dieciséis libros publicados, su trabajo ha sido inspiración para grupos como REM o U2 y hasta Madonna. En 2005 fue nombrada Comendadora de las Artes y las Letras por el gobierno francés y en 2007 entró en el Salón de la Fama del Rock.

Con 65 años acaba de lanzar su último disco, Banga, y ya empezó su gira mundial.

Con 65 años acaba de lanzar su último disco, Banga, y ya empezó su gira mundial partiendo por Suecia, Dinamarca, Italia e Inglaterra. En la presentación de su trabajo en una popular librería de Nueva York, afirmó entre bromas y risas no sentirse vieja. “Estar viva es fantástico”, repetía citando a Jimi Hendrix : “Celebro siempre levantarme después de ayer”.