De repente la vida nos entrega momentos mágicos, esos que nos hacen comprender que caminar por este mundo, es un regalo más que una mochila que cargar.

Hace unos años, me tocó presenciar una jornada notable de dos creadores que se unieron para tocar juntos sus reportorios y también sus melodías personales, fue en la tradicional casona del Centro Cultural Monte Carmelo donde se encontraron David Lebón y Pedro Aznar en una noche inolvidable.

Años después, otro encuentro similar engalanó Santiago. Una noche fría de otoño, con la lluvia golpeando el techo del Movistar Arena, sólo entibiada con imágenes que nos llevaban a la orilla de una playa en Brasil. Caetano Veloso y Gilberto Gil se presentan por si mismos, sin mayores introducciones. No es necesario grandes despliegues, ni fuegos artificiales, ni un cuerpo de baile. Bastó con sus voces, sus guitarras y sus más de 50 años de amistad musical.

La vida los unió casi como gemelos, tan curiosa ha sido su derrotero por este mundo, que se casaron con dos hermanas, aunque de esos matrimonios poco queda. Compartieron la persecución de la dictadura brasileña y también el exilio en Europa. Gilberto Gil ha dicho en más de una ocasión que “sin Caetano habría sido un artista muy distinto” y Veloso a su vez señaló, “sin Gilberto, quizás no habría sido músico”.

Silencio absoluto en la primera parte de show, hasta que Terra motivó al público a sumarse al coro con los músicos.

Así se pasearon por más de treinta canciones que recorrieron desde lo más antiguo que compusieron juntos, hasta As Camelias do quilombo do Leblon, según propia confesión de Veloso, lo último que escribieron.

“Tres palabras” del cubano Osvaldo Farrés, interpretada por Gilberto Gil, generó una de las ovaciones más largas de la noche. Lo mismo tras cantar “A luz de Tieta” y con el cierre de Three Little birds.

Ya no saltan ni bailan como antes, de hecho, sus movimientos son muy escasos. La hernia de disco de Caetano Veloso limita sus bailes a cosas muy puntuales y casi anecdóticas, y Gilberto Gil tiene prohibición absoluta de moverse en exceso por un problema en su retina, pero en el caso de ellos, no es necesario.

Son amigos porque eligieron serlo, entre ellos no hay tensión. Sus puntos en común y sus diferencias los potencian y gracias a eso, vivimos una noche mágica con sabor a Brasil.

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