A estas alturas, está claro que New Order no se caracteriza por calentarse la cabeza cuando de presentaciones en vivo se trata. Pasó en Lollapalooza 2014, cuando pese a haber editado un álbum el año anterior (en rigor, un disco de piezas antiguas que hasta entonces permanecían inéditas), ofreció exactamente el mismo repertorio que en 2011, fecha de su tardío y esperado debut en Chile.

Sin nuevas publicaciones a la fecha, estaba claro que el miércoles 9 de enero en el Teatro Caupolicán la historia sería similar: Un guión prácticamente igual al de su visita de 2016, cuando los ingleses llegaron para presentar en vivo el muy buen disco “Music complete” (2015).

10746513616_IMG_0196

Apenas hubo una leve barajada al setlist para reacomodar el lugar de algunas canciones, pero manteniendo intactos no sólo los arreglos, sino incluso la escenografía, disposición de pantallas y proyecciones en las mismas.

La partida, de hecho, fue exacta: Primero “Singularity”, una de las más energéticas de “Music complete”, y luego “Ceremony”, el primer single de su historia en los tempranos 80, con raíces en la agrupación que les dio origen, los históricos Joy Division. El paseo, en ese momento, oscila entre el lado rockero y electrónico del grupo, de la mano de piezas como “Restless”, “Crystal” y “Age of consent”, hasta desembocar en el tono más etéreo de “Your silent face”.

10793966144_IMG_0803

Pero ya en el octavo corte, “Tutti frutti”, comienza a emerger progresivamente la otra cara de New Order, encendida y bailable, que continúa con “Subculture”, de 1985, y anota clímax en el clásico “Bizarre Love Triangle”, reforzado en su potencial discotequero desde una versión con tintes de remix.

Luego, los de Manchester no dan tregua con “Vanishing point”, “World”, “Plastic”, “The perfect kiss”, “True faith”, “Blue monday” y “Temptation”, que amarrados en un continuo no pueden constituirse en otra cosa que un mazazo, que termina por transformar al Caupolicán en un club, con cinco mil personas unidas en un viaje colectivo por la misma autopista.

10746036896_IMG_0674

Pero la llave para entrar en otras zonas la tienen los propios New Order, sobre todo cuando deciden mirar a Joy Division, banda de la cual salieron sus integrantes originales, tras el suicidio de Ian Curtis. El malogrado cantante, de hecho, es protagonista en el tramo final, cuando su imagen sirve como telón de fondo para la interpretación de las sentidas “Atmosphere” y “Decades”, antes de cerrar con el himno “Love will tear us apart”.

Para entonces, la leyenda en pantalla es otra. “Joy Division Forever”, se lee, tal como en sus visitas anteriores. Una proyección hacia la eternidad de un grupo legendario, aunque la cita perfectamente podría cambiar de protagonista y funcionar igual: “New Order Forever”. Un libreto que, como el de una buena película, vale la pena repetirse por siempre.

Comentarios

comentarios