No solo fue una temporada saludable en cuanto a estrenos de música chilena, como viene siendo habitual. En 2018, esa música de artistas locales tendió además a volver a ocupar espacios mayores en el negocio disquero a gran escala, representado por los sellos grabadores globales.

El mejor ejemplo es Mon Laferte, quien ya es cabeza de cartel por derecho propio en estas ligas mayores y lo corroboró con su sexto disco, “Norma”, editado por Universal Music México, grabado en EE.UU. y con el actor Diego Luna en el reparto del clip de El beso, su primer single: solo créditos internacionales. Pero desde Chile también se sumaron este año Cami, es decir, la cantante Camila Gallardo, que con Rosa (Universal) dio su primer paso discográfico tras su renombre obtenido en televisión; Javiera Mena, quien con Espejo (Sony) llegó por la vía opuesta a esa gran industria tras dieciocho años de recorrido independiente, y Drefquila (Warner), quien capitalizó con un contrato con Warner la actual popularidad del trap.

Más nombres destacados en el recuento del año son Latinoamericana, el nuevo disco en que el cantante, músico y productor Alex Anwandter vuelve a dar un borde contingente al pop; Mala fama, cuarto álbum con que Ases Falsos se consolida como uno de los grupos con más carácter de los escenarios chilenos; Folclor imaginario, el homenaje a Margot Loyola con que Gepe confirmó al folclor como fuente del género pop; Lucero, donde Nano Stern dio un estimulante giro rockero a su repertorio; y Pillanes, disco de la banda de igual nombre que forman Pedropiedra y músicos iniciados en grupos tan populares como Los Bunkers y Chancho en Piedra.

Para seguir explorando más allá de esta síntesis estrecha hay mucho más: nombres como los de Pascuala Ilabaca y Colombina Parra, el jazz de Claudia Acuña, la aproximación libre al pop de Niña Tormenta y Chini and The Technicians, los mixtapes trap de Gianluca o Princesa Alba, la trova, el folclor y el sonido latinoamericano de Seidú, Joe Vasconcellos, Moral Distraída, Francesca Ancarola, La Pedroband, Cecilia Echenique, Andrea Andreu, Manuel Huerta, Max Zegers, Hausi Kuta o Carrasco. Si hay que elegir un hito, corre por cuenta de Macha y el Bloque Depresivo, quienes con 100% lúcidos corroboraron que es posible hacer una canción popular sin depender de la industria, como no sea la industria propia. Música independiente por definición.