Lanzó un primer anticipo de su nuevo disco Boarding house reach a comienzos de año, y pudo sonar desconcertante para quienes conocieran desde antes a Jack White. “Connected by love” se llama esa canción, una mezcla entre sonidos de órgano, coros gospel y percusión latina a mucha distancia del rock eléctrico prensado por este inquieto músico estadounidense en sus bandas previas The Dead Weather, The Raconteurs y sobre todo The White Stripes.

Ahora, con Boarding house reach ya lanzado, es posible encontrar ahí otra canción que sí remite a ese sonido previo, pero sobre todo queda claro que la mayoría del disco se parece más a “Connected by love”, y que es lo más atípico que ha grabado Jack White hasta ahora. Menos guitarras y muchos más sintetizadores, influencias de soul y funk son parte de los contenidos del nuevo disco. Se escucha como un punto de inflexión en la trayectoria de White, un artista que siempre se mostró estricto antes que ecléctico, purista antes que misceláneo y retro antes que futurista. En Boarding house reach están en cambio todos esos opuestos, al punto de que por momentos Jack White parecer convertirse en un nuevo Beck.

817BNj8fOCL._SL1500_

Dos canciones descollan en el laboratorio: “Corporation”, con más de cinco minutos de funk estimulante donde White avisa “Estoy pensando en iniciar una corporación / ¿Quién me acompaña?” mientras toca esos teclados en modo clavinet que Stevie Wonder transformó en leyenda, y luego la única canción que remite directo a su historia previa. Se llama “Over and over and over” y ahí no hay nada que entender: es una base de guitarra electrizante igual o incluso mejor que las de “Fell in love with a girl” en 2001, “Seven nation army” en el 2003, impacto inmediato para el movimiento. Y donde los bongós sí quedan perfectos.