Aunque han pasado nueve años desde su muerte, las historias sobre Michael Jackson continúan aflorando. Hace unas semanas, días después de que muriera, a los 89 años, Joseph Joe Jackson, el padre del artista —conocido por haber sido el mánager de The Jackson 5 y también por la violencia con que trataba a sus hijos—, el sitio blast.com lanzó una bomba. En realidad, un video en que Conrad Murray, el médico que pasó dos años en prisión, por el homicidio involuntario de Michael —debido a una dosis letal de propofol con otros sedantes—, se refiere al patriarca con estas palabras: “Joe Jackson fue uno de los peores padres en la historia. La crueldad que Michael dijo haber sufrido a manos de él, especialmente los maltratos, además del hecho que haya sido castrado químicamente para mantener su timbre de voz agudo, escapa a la imaginación y las palabras… Espero que encuentre redención en el infierno”.

Joe, un ex boxeador amateur y cantante de R&B, que dejó la música cuando se casó con Katherine Screws —una chica que había sobrevivido a la poliomielitis y también cantaba— para trabajar en una fábrica de acero, en Gary, Indiana, era un tipo duro. El rey del pop denunció reiteradamente sus atropellos. “Nosotros actuábamos para él. Si uno se equivocaba recibía un golpe, con una correa, una soga o lo que tuviera a mano. Era realmente estricto… Te arrojaba contra la pared con todas sus fuerzas. La mitad de las veces a mí no me atrapaba, pero cuando lo hacía, era dañino. Realmente hacía mucho daño”, contó el cantante, en 2003, en el documental Living with Michael Jackson, donde también dijo que invitaba a niños a pasar la noche en su rancho de Neverland y que no veía nada de malo en compartir su cama con ellos. Dos años después, a los 46, enfrentaría un juicio por presunto abuso sexual de un menor de 13 años enfermo de cáncer —al que le habría suministrado alcohol—, entre otros delitos, de los que fue absuelto por falta de pruebas. Pero su imagen —a la que contribuía la propia estrella con sus comportamientos excéntricos— ya estaba deteriorada.

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Los dichos de Murray sobre la castración química que Michael Jackson habría sufrido, no son nuevos. El propio doctor había abordado el tema en This Is It! The Secret Lives of Dr Conrad Murray and Michael Jackson (2016), un libro —criticado por sus errores ortográficos y cuantiosas autoalabanzas— en que acusaba a Joe de forzar a su hijo a inyectarse hormonas, a los 12 años, para combatir el acné y evitar los cambios de voz de la pubertad.

Jackson —un prodigio de la danza— poseía una voz de tenor alto y un rango con que alcanzaba las tres octavas, algo que también conseguía, por ejemplo, Freddie Mercury. En 2011, Alain Branchereau, un médico francés amante de la ópera, que nunca lo conoció, teorizó al respecto y hasta editó Michael Jackson; Le secret d’une voix, un texto en que afirmaba que el cantante tenía “claramente la voz de un castrado”, de forma química, como lo fueron los sopranos masculinos —llamados castrati— en la Italia del siglo XVI.

Polémicas aparte, una castración química es un procedimiento que se usa, sobre todo, para reducir la libido y la actividad sexual de agresores sexuales, violadores y pederastas. Pero también tiene otros fines. “Se inyectan drogas que se utilizan contra el cáncer de próstata, y que, en los preadolescentes postergan la pubertad, ya que inhiben la producción de la hormona masculina, la testosterona; es algo que se emplea, por ejemplo, en el caso de los trans”, explica Guillermo Mac Millan, urólogo, pionero en las cirugías de reasignación de sexo en Chile. Según dice, luego de tres a seis meses de cortar el tratamiento, la persona funciona normalmente, a nivel sexual.

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Sicológicamente, los efectos son distintos. ¿Qué habría ocurrido, en el caso de Michael Jackson, que se supone fue inyectado desde los 12 hasta los 18 ó 20 años y quien declaró que él era Peter Pan en su corazón? “Una persona así ha sido violentada sexualmente. Hormonalmente se ha frenado su desarrollo sexual normal. Es algo que no solo afecta su cuerpo y su garganta, sino su cerebro, todo su desarrollo. El sujeto queda infantilizado sexualmente, no va a tener un comportamiento maduro en la cama. Se produce una prolongación de su conducta infantil y puede manifestar conductas sexuales perversas o alguna parafilia (como el placer de lamer unos zapatos, por decir algo)”, analiza el siquiatra Marco Antonio de la Parra. “Ahora, no necesariamente va a abusar de niños, porque ahí se entra al terreno de la pedofilia y no hay una relación causa-efecto entre alguien que haya recibido drogas para inhibir la hormona masculina y el ser pedófilo”, agrega.

Lisa Marie Presley, que estuvo casada dos años con Jackson y aseguró en una entrevista con Oprah Winfrey que tuvo un matrimonio real —incluido el sexo—, dijo que jamás vio nada extraño en la conducta de su marido. Pero —debido a su adicción a drogas como el demerol—, este le confesó que temía acabar como su padre, Elvis Presley, lo que, finalmente, ocurrió.

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¿Por qué Murray, un cardiólogo que trató a Jackson por poco tiempo y que, actualmente, no puede ejercer su profesión, reaparece con esta tesis sobre el cantante? Algunas revistas digitales como MEL, aseguran que es porque el padre de Michael —que padecía un cáncer terminal— está muerto, y ya no puede defenderse. Otros hablan de llamar la atención mediática.
Joe Jackson señaló que, antes de morir, su hijo habría dicho: “Llama a mi padre, él encontrará una forma de sacarme de esto”. El mismo padre que lo llevó al estrellato y que, por lo visto, encontró varias maneras de castrarlo.