Ya en diciembre me puse a pensar en lo que me gustaría escuchar este año o los discos que me encantaría ver publicados.

Con el avance de la tecnología y las necesidades de la industria de generar productos, no me extrañaría que alguien rescate un par de acordes de un demo perdido de Los Beatles o Michael Jackson y publique un single que reciba millones de descargas en iTunes y permita facturar varios millones de dólares.

La verdad es que mis aspiraciones para el 2015 tienen una cuota de nostalgia pero también de realismo. Sería absurdo pensar en un nuevo álbum de Genesis con Peter Gabriel y Steve Hackett, porque es complicado unir los intereses personales con los musicales, así que debemos conformarnos con el documental que realizó la BBC con todos los miembros originales de la banda y que estará disponible en Apple TV en unos días.

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En todo caso, le tengo fe a este año, por ejemplo, al nuevo trabajo de los Electrodomésticos. Porque el EP El Calor lanzado en noviembre, mantuvo la impronta creativa de Se caiga el cielo y podemos ser optimistas que el nuevo álbum volverá a posicionarlos como una banda referencial en nuestra música.

Cristián Heyne es otro que me llama la atención. Como productor volvió a demostrar con Javiera Mena que tiene clarito para donde va el negocio. Heyne no sólo es un músico creativo, sino una máquina sonora que le da fuerza y potencia a cada trabajo en el que pone su energía.

En el ámbito internacional, el regreso creativo que pueda tener la ELO de la mano de Jeff Lyne, también lo que puedan armar los muchachos de Muse, que asumieron hace rato el rol de “banda de estadios” al llenar varios recintos en su gira europea. Matthew Bellamy confirmó que esperan tener el material nuevo en la calle durante el próximo año.

Un poco bailable, un poco funky y muy introspectivo, así definió el bajista Flea, el material sobre el cual están trabajando los Red Hot Chili Peppers. Otra apuesta que espero para el nuevo año.

Pero si tengo que jugar mis fichas a dos discos, en primer lugar a lo nuevo de Faith No More, cuyo álbum se anuncia para abril y que sería el primero en 18 años para la pandilla de Mike Patton. Y también a lo nuevo de Coldplay –por todo el simbolismo que implica–, el que podría ser el último disco del grupo, que ya ha dado muchas señales de que vendrá un receso.

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En el caso de FNM, es interesante la apuesta que ya tuvo un anticipo con el tema Motherfucker. El bajista Billy Gould cree que  el nuevo trabajo será bien recibido por los viejos fanáticos y los nuevos oyentes y que “Ojalá no suene como un montón de viejos cincuentones haciendo rock”.

El vocalista de Coldplay en tanto, Chris Martin, sin señalar que será un término definitivo, tiene la sensación de que “A head full of dreams”, como se titularía su próximo trabajo, supone “el fin de algo”, una especia de último libro de Harry Potter. Coldplay evolucionó con Ghost stories hacia un sonido auténtico, intimista y sobre todo propio. Por ello, el desgaste puede ser natural y el receso tras la próxima placa se entiende como lógico, en una banda que se acostumbró a coquetear con el éxito y las multitudes.

Estamos a mitad de la segunda década del siglo XXI y la música sigue siendo parte de nuestras vidas y nuestros sentimientos. Como alguien me dijo una vez, vivimos en una gran banda sonora, donde cada momento tiene su canción, sólo hay que encontrarla. Tal vez ustedes encuentren más de una el 2015…

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