Son tantos los adjetivos que se pueden usar para describir la noche del sábado pasado en Ñuñoa, desde la emoción a la redención, desde la complicidad a la admiración…Todos unidos en la mirada de un ídolo, cuyos ojos dejaron la arrogancia de otras épocas y tomaron un color distinto, mucho más humano, más sensible, más parecido al Jorge González que se emocionaba con Camilo Sesto o Los Bee Gees, que al que reaccionaba enrabiado con todo y contra todos.

Verlo y escucharlo en la Cumbre del Rock Chileno fue un ejercicio para entender la magnitud de su obra, la que trasciende más allá de una correcta ejecución vocal o una afinación perfecta. Jorge es así, lleno de matices, de errores y virtudes, capaz de recibir una medalla de Gobierno, y sin decir nada, hacernos entender a todos, que aquello más que un reconocimiento era un ejercicio de oportunismo político, tan habitual en nuestras autoridades.

En su adiós de los escenarios, quisimos conversar con tres personas que lo vivieron de manera distinta.

Soli Arbulu fue esa chica de movimiento constante que hizo bailar a muchos con las canciones del grupo Nadie en el boom del rock latino. Hoy de regreso con su banda, también participó de la cumbre y fue invitada por Jorge González a cantar  “El baile de los que sobran”“Jorge me había invitado a cantar El baile de los que sobran; lo que para mí es un honor increíble; pero no sabía en qué momento del show la tocarían. Cuando me dijeron que era la última no lo podía creer, si ya es un honor cantar junto a un grande de la música por quién siento un enorme cariño, una canción emblemática que me emociona…. encima cerrar con él… uf…”. 

-Ustedes como músicos, ¿cómo sienten la influencia y el legado de Jorge? 

El me dice que nosotros le enseñamos a los que han venido detrás. Yo le corrijo que no, que fue él quien marcó el camino. Desde el principio fue valiente con su música, con su forma de decir lo que sentía, y ese valor para hacer lo que sentíamos nos marcó, creo yo, a toda la generación de músicos que tuvimos el honor de ser parte del movimiento de los 80. Jorge siempre estuvo a otro nivel del resto. A él le molesta la hipocresía, la tontería que rodea a los artistas, pero es respetuoso con el arte y con las personas que son auténticas. Si conoces a la gente que le rodea te das cuenta que es muy amigo de sus amigos, lo que no le gusta lo dice, y tiene todo el derecho a hacerlo. No tiene nada que demostrar ya. Es un gigante y quien no lo quiera ver está ciego.

- Tú, que viviste el apogeo del Rock Latino, ¿cómo crees que se verá a Jorge en el tiempo….al nivel de Víctor Jara, Violeta Parra o Los Jaivas?

Sin ninguna duda, es único, no se lo puede comparar con nadie; es creativo, valiente, generoso. Un artista de verdad, amante del arte y la música, y seguirá sorprendiendo y provocando, de eso estoy segura.

“Casi un hermano”, así lo ha definido en varias ocasiones Gonzalo Yáñez a Jorge, el guitarrista ha compartido escenario por años tanto en Los Prisioneros como en la carrera solista de González, pero también vivió muy de cerca el proceso personal del músico en los últimos meses.

Para mí tocar al lado de Jorge es una parte muy importante de mi vida, llevo 13 años de la primera vez que toqué con él en la Estación Mapocho con Los Prisioneros”. El día siguiente, en lo personal fue de duelo, de entender que las cosas se acaban, y esta etapa fue de aprendizaje, de experiencias alucinantes, de viajar, de compartir escenario con Jorge que es un titán”.

“El proyecto de Jorge me lo tomaba siempre como muy propio con mucho corazón, una de mis prioridades musicales. Cerrar una etapa, demasiado potente, casi un tercio de mi vida que me lo pasé tocando con Jorge, dejamos registros audiovisuales, en discos, en nuestras colaboraciones juntos”. 

gonzalezjorge2

El show del Nacional estuvo increíble a la altura de lo que es Jorge, muy visceral, muy verdadero, muy honesto. Jorge cantó lo mejor que pudo, creo que lo hizo muy bien, le metió la garra que suele meterle, creo que musicalmente estuvo bello, creo que fue rupturista para lo que era el festival. Todo el mundo quería sonar lo más fuerte posible, nosotros quisimos todo lo contrario, sonar lo más íntimo posible, fue una buena guinda de la torta, para cerrar con un show, lo que fue la vida sobre los escenarios, del que para mí es el tipo más importante de la historia de la música chilena.

Para la abogada y figura de televisión Macarena Venegas, la jornada del Nacional también fue muy emotiva. Desde la cancha misma, vivió junto a su hermano la despedida de González.

“Sólo pensar que estaba escuchando a Jorge González por última vez me sobrecogió y me transportó a mi pre adolescencia, a la banda sonora de unos años en que comenzaba a entender el mundo y la música de Los Prisioneros otorgaba explicaciones para el país en que estaba abriendo los ojos. Pero lo que más me impactó de la noche del sábado fue ver a un rockero sensato, que para variar y sin miedo a quedar mal con alguien, se enfrentó a 35 mil personas y cantó, sobreponiéndose a todo nos decía a la cara: aquí estoy y qué“, sostuvo emocionada.

La trascendencia de Jorge González, la define muy bien Macarena en una anécdota personal. Lo mismo, las razones del adiós en esta cumbre: “Conozco a un niño de 10 años que se llama Rafael; el domingo le conté que fui a ver a Jorge González a la Cumbre del Rock y me preguntó: “¿el que canta La Voz de los 80?” Creo que nada refleja mejor que eso es el gran legado de González”. 

Jorge eligió la Cumbre porque se despidió en su ley, rodeado de música… Se veía que entre la dificultad evidente que tenía para cantar estaba gozando, llevaba el ritmo, sonreía mirando al público y a los músicos que lo acompañaban. Jorge nos dijo adiós haciéndonos cantar, bailar, emocionándonos… como siempre.

Desde veredas distintas, pero no por ello menos emotivas unas de otras, se vivió esta despedida de los escenarios. Un adiós que no parece definitivo, porque Jorge González nunca dejará la música, así lo ha dicho su familia, sólo que el stress de los escenarios o una gira, no es lo que ahora necesita para recuperarse. Es tiempo, de su gente, de sus cercanos, de cuidarlo y protegerlo, porque la tentación del aprovechamiento mediático es grande y ahí es cuando los afectos tienen que ser más fuertes que el dinero.

Comentarios

comentarios