Seguramente no existió mujer que se resistiera a ‘Elvis Pelvis’, a su perfecta apariencia, potente voz, eléctricos meneos y actitud rebelde, que en la década del 50 sacudió a los sectores más conservadores de Estados Unidos, instaurando un nuevo movimiento en la música y en la sociedad. Los hombres lo tildaban de pervertido e inmoral. Ellas, culposas, lo encumbraron como el ícono sexual…
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En poco tiempo Elvis Presley se convirtió en el hombre más deseado del mundo. Pero no. Los hechos indican que, apagadas luces y micrófonos, cuando los movimientos de cadera se enfriaban y las fanáticas, en trance, ya habían abandonado el lugar, el ‘Rey del rock’ enfrentaba su realidad, contradictoria, impensada. Es que tanta lujuria y testosterona arrojada sobre los escenarios no iba de acuerdo con su secreto mejor guardado: Elvis temía de los encuentros sexuales. No sólo eso. Los cronistas dicen que tal era su desconfianza que optaba por involucrarse con mujeres menores y vírgenes, de modo que no lo pudieran comparar con experiencias pasadas. A 36 años de su muerte, repasamos la vida íntima de uno de los músicos más influyentes que el mundo ha conocido.

“Sea hombre o mujer, deténgase a mirarlo. Si no supiera que es una superestrella no habría diferencia; sabría que está en frente de una persona especial”, escribió Steve Binder, reportero de la época. Sus hits Love me tender, Can’t help falling in love y Hound dog explotaban en las radios, a la vez que su popularidad alcanzaba el cielo, sobre todo con las mujeres. Pero fueron pocas las que pudieron ir más allá de sus trajes de cuero blanco, sus joyas y extravagantes peinados y conocer de fondo al hombre detrás de la capa.

Su primera conquista conocida fue la actriz de Rebelde sin causa, Natalie Wood. Si bien al principio se creyó que estaban juntos por una movida publicitaria, más tarde se comprobó que al menos Elvis tenía sentimientos genuinos hacia ella. Pero la relación no duró mucho, y en su libro autobiográfico, la mujer detallaba dos razones para explicar el fin: la sobreprotección de la madre del músico y su escaso apetito sexual.

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Luego de un encuentro amoroso entre ambos, Natlalie salió de la habitación y encaró a uno de los asistentes de Presley: “¿Qué le pasa a tu jefe? Es todo manos, pero cero acción. Se supone que debiera ser el rey de la cama. Puede cantar, pero no mucho más que eso”. En ese instante terminó todo.
Los años posteriores los vivió cosechando su fama de sex symbol. Pero esa imagen llegaba solamente hasta la puerta de la habitación. Cada vez más inseguro por su desempeño, sus conquistas hacían fila para hablar sobre sus experiencias con El rey. Y no precisamente de sus cualidades en la cama.

A June Wilkinson, actriz Playboy, Elvis la invitó a su hotel, la sentó en la cama y le cantó durante horas hasta quedarse dormido. Sería todo. Peggy Lipton, otra de sus mujeres, dijo que era virtualmente impotente, mientras que Cassandra Peterson publicó que “a pesar de que las mujeres le ofrecían cosas, él no mostraba interés y prefería acostarse, comer y conversar toda la noche”. Consciente de su problema, Elvis puso su ojo en jovencitas, preferentemente vírgenes, a quienes poder abrazar y jugar. Las de 18 ya estaban muy grandes.

En 1959, mientras cumplía labores militares en Alemania, Presley conoció a quien sería su futura señora, Priscilla Beaulieu. Ella tenía sólo 14 años. Se la presentó Currie Grant, un piloto de la división de Elvis. “Saltó como si estuviera sentado en un plato caliente. Nunca lo vi así por una muchacha”, recuerda el hombre. Se casaron en 1967 y tuvieron a su única hija, Lisa Marie Presley, un año más tarde. Pero la relación comenzó a decaer. ¿La razón? Al haber perdido su virginidad y ser madre, Elvis “perdió todo interés sexual”. Se separaron en 1973.

“El necesitaba alguien a quien cuidar, más que una compañera sexual. Anhelaba la atención de una mujer que lo adorara, sin la amenaza de la presión sexual”, comentó uno de sus guardaespaldas. Su reputación fuera de los escenarios comenzaba a ser conocida y no dudaron en asegurar que tenía un fetiche por los pies, que era bisexual o, incluso, pedófilo. Su biógrafa Alanna Nash confirmó que el cantante tenía predilección por las adolescentes porque se sentía amenazado por las mayores. “Las relaciones más cercanas eran con mujeres entre 13 y 14 años, terminando cuando crecían. Nunca tuvo sexo con ellas, pero organizaba pijama parties, pelea de almohadas y las animaba a tener girl talks. O simplemente, se abrazaban hasta dormir”.
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Presley se volvió cada vez más paranoico sobre sus destrezas como amante y la culpa recayó en Gladys, su madre. El hermano gemelo de Elvis murió 30 minutos después de nacer. Abatida, Gladys tomó un rol sobreprotector sobre el artista, lo que habría repercutido en su vida sexual. Celosa y manipuladora, le inculcó un miedo por las relaciones sexuales que le hombre nunca pudo revertir.

Eso sí, no todas las mujeres fueron tan crueles con su condición. Ann Margret, con quien compartió el set de Viva Las Vegas y tuvo una seria relación seria, aseguró que Elvis era un caballero en la cama. Linda Thompson, novia por cuatro años, lo calificó como genial y decía que a él realmente le gustaba el sexo. Sin embargo, sus amantes afirman que eso se aleja de la realidad y que busca únicamente preservar su status de ícono sexual.

Sea como fuere, la leyenda de Elvis Presley sigue intacta. Su voz seguirá sonando a través de los años y para las fanáticas, sus caderas continuarán siempre siendo un sueño.