Explicar porqué alguien es fan de los Rolling Stones, puede incluir desde la definición musical más purista, con corcheas y notas sobre una pauta, hasta la más pasional, que sólo está marcada por sensaciones y recuerdos.

Sin embargo, si tuviese que sintetizarlo en una frase, diría simplemente, me gustan “porque son el rock’n roll “, en su más pura esencia, en lo que define el concepto. Los Rolling son el grupo más grande de la historia, no porque hayan compuesto las mejores letras, ni las mejores canciones, probablemente The Beatles, Pink Floyd, Led Zeppelin y otras varias agrupaciones, los superen en ejecución, calidad vocal y puesta en escena. Pero hay algo que hace únicos a los Stones, y eso es el auto convencimiento de ser la mejor banda del planeta.

Ya en los sesenta y setenta se presentaban en sus tours como “el mejor grupo de rock’n roll “ y era porque Mick Jagger y Keith Richard representaban los mejores íconos del género, probablemente, la definición de rockstar en el diccionario tenga una foto de ellos como ilustración. Es que los Stones, inventaron y reinventaron todo. Jagger la manera de vestir, de cantar, de moverse en el escenario, la manera de tocar la guitarra en el caso de Richard. Charlie Watts como ser un baterista fuera de serie sin ponerle rayos láser a las baquetas. O como ser gran figura de un grupo, sin robar protagonismo como lo entendieron Brian Jones, Bill Wyman, Mick Taylor y hoy Ronnie Wood.

En fin, son tantos los adjetivos que definen la marca Stones, que para quienes llevan 21 años esperando su regreso al Estadio Nacional, esta es una liturgia imperdible. En ese viejo concepto de definir el rock como una misa moderna, como no entender la expectación que genera su presencia este 4 de febrero. Como no empatizar por la unión de generaciones que se producirá en Ñuñoa. Abuelos, padres e hijos cruzados por el riff de Satisfaction.

Es cierto que en Chile no alcanzamos el grado de fanatismo de otros países o incluso de nuestro vecinos argentinos, pero eso no desmitifica la pasión por la banda que hay en muchos compatriotas. Probablemente, muchos de ellos llorarán de emoción y recordarán los innumerables momentos de sus vidas, musicalizados por los Rolling Stones. Habrá catarsis, histeria, también reflexión para explicarse cómo estos hombres de la tercera edad aún deambulan por un escenario y reúnen multitudes por el mundo.

Hace poco lloramos a Bowie y lo lloró también Mick Jagger quien lo conoció mucho, hoy nos alegramos por tener una nueva chance de ver a los Stones en Chile, como ya la tuvimos en 1995. Con otra banda, podría escribirles que tal vez, sea la última oportunidad de verlos… Pero con ellos, se puede esperar cualquier milagro, incluso que en 30 años más, veamos el show holográfico del tour 2050 de la “mejor banda del planeta”, simplemente los Rolling Stones.

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