Los llaman los Rolling Stones del desierto del Sahara. Turbantes blancos cubren sus rostros, que apenas dejan entrever sus ojos profundos y la piel resquebrajada por el sol. El mundo los conoce como músicos, pero en realidad son auténticos nómadas. Gente del desierto. Recuerdan a una postal de Lawrence de Arabia. Es el rock de África. Tinariwen es uno de los grupos más extraños que pisará el escenario de Lollapalooza. Los melómanos están curiosos, su disco Emmaar estuvo entre los 50 mejores del año del ranking realizado por la revista Rolling Stones en 2014. 

El nombre que está detrás de la idea de agregar furiosas guitarras eléctricas a los antiguos cantos de la tribu nómada tuareg es Ibrahim Ag Alhabib. En los ’80 el líder y vocalista del grupo sumó a varios amigos a la causa por la paz para su pueblo. Hoy se adhirió otra generación de músicos más jóvenes que crecieron escuchándolos y continúan su legado. Eyadou ag Leche (38) es uno de ellos, y habló con CARAS sobre su música, de dónde vienen, de cómo se siente el espíritu nómada y de su llegada al país. “Estamos muy contentos de visitar por segunda vez en Chile”, dijo el multiinstrumentista de Tinariwen, quienes decidieron que a través de su música cambiarían la relación de la tribu tuareg con la represión del ejército de su país, pues ellos actúan como voceros de un pueblo que busca la libertad. Entre túnicas y guitarras, serán uno de los imperdibles de la quinta versión de Lollapalooza Chile.

Son uno de los grupos más antiguos de su zona y de ahí proviene su estilo hipnótico. En medio del exilio argelino y libio, mezclaron el folclore de su etnia, el pop norafricano (chaabi, rai) y distintas variantes del rock occidental. Es el blues del desierto, rock subsahariano. Ellos clasifican su música como azuf, una especie de blues más nostálgico pero que a la vez puede ser fiesta. Se parece a la saudade de los brasileños, es un sonido que ni ellos pueden explicar. “Las notas y la onda de nuestra música provienen del azuf, la gente dice que tiene un parecido al blues, pero es el azuf”, explica Leche. Sus cantos mántricos hacen que uno se conecte directo al corazón de cualquier desierto, pues eso significa precisamente Tinariwen, desiertos. En ese lugar, decidieron luchar contra la violencia política con sus mejores herramientas: cambiando las armas por la música. “Nos gustaría vivir en paz en el norte de Mali, pero es muy difícil, no hay administración, no hay bancos, ni comida, ni gas. En casa la situación no es segura para nuestra comunidad debido a las decenas de conflictos que hemos estado sufriendo. Todavía hay miles de refugiados tuareg en ​​Burkina Faso, Mauritania, esperando por la paz y por volver a sus hogares. Somos mayoría los que buscamos la paz y tratamos de vivir manteniendo nuestra tradición en un mundo que crea fronteras que no existían en el pasado”.

Tinariwen ha dado a conocer la cultura Tuareg al mundo entero. En la apertura del Mundial de Fútbol de Sudáfrica en 2010 tocaron con Red Hot Chilli Peppers y Santana dando un giro en su carrera. Su álbum Tassili, grabado en el desierto de Argelia bajo las estrellas, ganó un Grammy en la categoría World music. Su último disco Emmaar e Inside/Outside: The Joshua Tree sessions (2013), fue particularmente especial debido a la inestabilidad que viven en África. Tuvieron que grabar lejos de sus tierras por primera vez. Buscando características similares, lograron establecerse en otro desierto: Joshua Tree —por eso el nombre del álbum— al sur de California. “Nos hubiera gustado grabar en casa, en nuestro desierto, pero las condiciones no son seguras para la banda. Nos invitó un amigo a grabar en su casa de Joshua Tree. Disfrutamos de ese lugar, las rocas, el aire, los sentimientos específicos que uno tiene en el desierto y que disfrutamos de ellos incluso lejos de casa”, cuenta Eyadou Ag Leche sobre esos dos discos facturados en Estados Unidos: Emmaar es de carácter más eléctrico, mientras que Inside/Outside es acústico, con cierta invitación a la reflexión.

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Ser parte de cualquier tribu en el mundo moderno no es fácil, por el contrario, es complejo mantener las costumbres y vivir como lo hacen estando de gira, pero aclaran que necesitan estar conectados. “Es imposible vivir nuestras tradiciones lejos de la naturaleza y el desierto. Pero estamos en contacto con nuestras familias todos los días y nos mantenemos al día sobre la situación del país. Siempre nos traemos un poco de casa mientras viajamos, nuestro té por ejemplo, que es absolutamente vital para nosotros”.

Están de gira casi seis meses al año, lo que hizo que llegaran a oídos de variados artistas internacionales que se obsesionaron con este nuevo sonido, permitiéndoles además, difundir su mensaje por cada rincón que pisan. Es por eso que gente como Josh Klinghoffer de los Red Hot Chili Peppers han colaborado con ellos. “Nos gusta hacerlo cuando es natural, como lo fue con Josh. Nos entendemos, aunque no podemos hablar el mismo idioma, logramos establecer grandes conversaciones de música y a través de ella”. 

Tiraniwen ha estado presente en más de 700 conciertos y grandes festivales como Glastonbury, Coachella, Paleo, Womad y se presentarán por primera vez en Lollapalooza Chile, aunque es la segunda que pasan por nuestro país, la primera fue el año pasado, cuando tocaron en Santiago a Mil y aprovecharon de conocer el desierto de Atacama. “Nos encantaría volver ahí. La naturaleza de Chile es fantástica”, dice Eyadou Ag Leche.

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—¿Cómo se han tomado la fama? ¿Es más fácil la vida ahora o siguen viviendo tal como antes?

—Empezamos a tocar en Europa y luego en todo el mundo desde hace casi 15 años. Hoy se nos pide que toquemos en todas partes, lo que es un honor para nosotros. Pero vivir en el desierto es muy difícil y el dinero que obtenemos es, sobre todo, para ayudar a nuestras familias y amigos. Así que todavía vivimos el mismo estilo de vida, algunos de nosotros han comprado tierras, otros animales y así.

—Dada la extrema violencia e inestabilidad política que vive constantemente Africa, ¿nunca han pensado en establecerse en otra región?

—Muchos tuareg del norte de Mali se han trasladado al sur de Argelia, a los alrededores de Tamanrasset, en las últimas décadas. Algunos de nosotros tenemos nuestras familias en el sur de Argelia y otros se quedaron en el norte de Mali, alrededor de Kidal y Tessalit. Nuestro lugar está en casa, en nuestro desierto y nunca lo dejaremos. Esperamos que los miles de refugiados tuareg en ​​Burkina Faso, Mauritania y otras zonas puedan estar de vuelta en casa pronto.

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—Han logrado mucho combatiendo a través de la música, ¿creen que se logrará alcanzar la paz por medios pacíficos y promover la paz y hermandad entre el pueblo africano?

—Se trata más sobre la corrupción financiera y el abuso de poder que impide que los ciudadanos africanos alcancen la paz y el respeto mutuo. África es un continente rico, lo que significa que hay gran interés de muchas personas y países, hay mucho dinero involucrado, más la corrupción, lo que no hace una buena mezcla. El camino será muy largo para una África unida.

—¿Que los inspira a la hora de componer?

—Nuestra principal fuente de inspiración es la naturaleza, nuestro desierto y la cultura kel Tamashek, nuestras poesías ancestrales y la música tradicional. Por lo general, se parte de una melodía en guitarra, después afloran algunas palabras que vienen de lo que sentimos en el momento o de alguna vieja poesía tuareg, nuestras canciones son realizadas con los amigos, alrededor de fogatas y esto va año tras año, siempre estamos en trabajo continuo, en progreso, hasta que decidimos grabarlo.