Su nuevo hábitat es más que un paréntesis en su vida, este 16 de agosto Madonna cumple 60 años y parece reinventarse esta vez con más sentimientos familiares que de diva caprichosa y universal. Llegó a Lisboa porque su hijo David Banda le dijo que quería ser futbolista y ella, como buena madre cosmopolita, le respondió que lo apoyaría y que buscarían juntos la mejor academia en el mundo. Pensaron en Barcelona, Turín y Madrid. Pero finalmente la capital portuguesa aparecía como la mejor opción.

Mientras toma sagradamente jugo de sandía junto a una estricta dieta basada en proteínas naturales, repasa los acontecimientos que han ido hilvanando su nueva etapa de madre madura, preocupada de los pasos de sus hijos y también del futuro. Pero esta vez, sin ansiedades de por medio.Devota de la meditación, contó en una entrevista con Vogue Italia que su nueva fe está basada en los momentos, aquellos instantes únicos de felicidad que finalmente son lo más eterno que podemos conocer. Acompañada de sus hijos adoptivos, David Banda y Mercy James de 12, junto a las gemelas Stella y Esther de cinco, fue fotografiada por la dupla Mert Alas and Marcus Piggott en el elegante barrio de Lapa, en Lisboa, donde una atmósfera de bosque encantado parece confirmar cuáles son los nuevos aires que respira la ex chica material.

La vida de salón, con viola y guitarra, tan arraigadas en la sociedad lusa la conectan con una nueva forma de hacer patria. Esa bohemia le parece familiar, cercana, pero a la vez la reinventa incluso desde la inspiración. “Aquí están las tres F de este país: fado, fútbol y Fátima”, dice para enumerar los tres ingredientes que la tienen encantada de esta sociedad que la ha recibido con los brazos abiertos. La música susurrante de voces como Dulce Ponte o Cesária Évora, figuras del balón como Cristiano Ronaldo y ese componente católico tan arraigado con el dogma de la virgen de las manos milagrosas. “La religiosidad también es parte de mí, de mi identidad”, relata como una forma de adelantar el alma y ritmo de su próximo disco, el número 14 de estudio en su carrera y que lanzará antes de diciembre.

madonna interior

“Nueva York es como fumar crack, un lugar que parece de otra era”, dice. Asume, sin embargo, que ahí está su historia, la gran urbe donde empezó a construir sus sueños cuando llegó con menos de cien dólares en el bolsillo desde Michigan, su tierra natal. “Cuando estoy allá me doy cuenta de que es una ciudad gigante. Cuando vas a NY sientes que te has conectado al centro del universo, por artificial que parezca. No olvido que fue donde crecí y me rompí los dientes, pero también se trataba de un momento diferente: en los ’80 estaba ahí toda la escena artística y musical. Entonces todo era muy diferente, eran tiempos en que no había iPhones”, lanza.

Cuando le preguntan cómo mantiene la figura es honesta. Deporte diario en una dura rutina que supere siempre los treinta minutos y comer pequeñas porciones cada dos o tres horas. En síntesis, acelerar el metabolismo y mantener la energía arriba durante todo el día. La gran receta de bienestar, no obstante, es nunca tenerle miedo al cambio. “De un minuto a otro me convencí de que este no era el mejor momento para vivir en Estados Unidos y también he estado por largas temporadas en Londres. No era algo tan nuevo en mí. Asumo que me gusta ponerme en situaciones incómodas y tomar riesgos, porque como siempre lo repito, no me da miedo estar en modo supervivencia”.