Realizar un festival durante años, y hacerlo además con altos estándares, no es otra cosa que meterse en un lío. En tiempos de igualdad de acceso a la vitrina de la opinión, la posibilidad de generar cuotas de desencanto semi injustificadas está a la vuelta de la esquina, y no hay mucho que hacer al respecto. Al que le gustaron los nombres de la edición anterior, probablemente no le agraden los ajustes dados para la versión siguiente, y viceversa. Dejar a todos contentos no es otra cosa que una tarea imposible, cuando lo que está en juego es el siempre veleidoso gusto.

Todo esto a propósito del line up de Lollapalooza 2019, que este mediodía fue dado a conocer por sus organizadores, y que ya debe estar generando un cisma entre alucinados y decepcionados. Algo predecible, considerando que aún hablamos de un festival que genera nostalgia entre los treintones viudos del modelo 2011 (cuando los adolescentes no estaban en la mira de la organización), y sobreexcitación entre primerizos con ganas de barrer a sus antecesores. La idea, por cierto, es que ambas facciones asuman de una vez que aquí se viene a compartir.

Como sea, lo claro es que una vez más tendremos un cartel de nivel, y un festival que —no nos dejemos engañar por la costumbre— es un lujo por donde se lo mire en el último lugar del mundo. Aunque si hablamos de lujos, debemos partir por resaltar la venida de Kendrick Lamar, el hombre que ha revolucionado el hip hop norteamericano en el último lustro, y que con su mezcla de experimentación y furia ha puesto a la crítica y a las premiaciones a sus pies.

En Parque O’Higgins, el rapero cumplirá con su debut en el país, a diferencia de Arctic Monkeys, otros que se ubican en la parte alta del cartel, y que ya habían estado en el festival durante su segunda edición, en 2012. Claro que la experiencia debería ser totalmente distinta a la vivida siete años atrás, cuando los hombres liderados por Alex Turner llegaron enarbolando las banderas del rock con moral vintage, a punta de electricidad, cuero y gomina. Ahora, en cambio, los británicos llegarán con el reposo y la reflexividad impuestos en “Tranquility Base Hotel & Casino”, su más reciente producción.

Lenny Kravitz, en tanto, viene a instalar un primer punto aparte en el line up, como un artista de trayectoria, pero que no procede necesariamente de un mundo alternativo. Sin embargo, su popularidad hasta la década pasada es indesmentible, y es posible que ese recorrido atraiga a un público que aún no se animaba a vivir la experiencia Lollapalooza, tal como podrían hacer Vicentico y Caetano Veloso, uno que ha probado su efectividad en festivales con pasos por citas como Primavera Sound 2014.

Aunque si hablamos de puntos aparte, el top 1 de esta edición es por lejos Juanes. El colombiano viene de una tradición muy distinta a la que Lollapalooza históricamente ha representado, y su paso por el evento servirá para verificar que tanto o tan poco importan hoy las segmentaciones, y cuánto más allá se puede llegar en la incorporación de nombres de la escena oficial latina.

Américo, en cambio, es un nombre probado. Pese a la sorpresa que la cumbia tradicional aún puede generar en el cartel, lo del ariqueño debería ser un momento de celebración transversal y rotunda, al alero de un repertorio que todos en Chile conocen y disfrutan, sin importar a qué tribu se diga pertenecer.

Interpol, Foals, Ana Tijoux, Gepe, Ases Falsos, DJ Who, DJ Raff y St. Vincent, son de esos platos repetidos para los que siempre habrá un lugar, mientras que con Twenty One Pilots y The 1975 veremos si se pueden transformar o no en nombres perdurables dentro de nuestras playlists.

Por el lado de la electrónica, Dimitri Vegas & Like Mike, Tiësto, Don Diablo y Steve Aoki, son prendas absolutas de garantía, mientras que la escena urbana dejará esta vez en claro que su lugar aquí es definitivo. Drefquila, Rosalía, Gianluca y C. Tangana, son parte de las apuestas adscritas a alguna de las distintas subcorrientes de ese gran género, que seguro dará nuevos pasos en las ediciones siguientes.

Post Malone, Sam Smith y Greta Van Fleet, llegarán a clavar la bandera con carreras en alza, y con la misión de transformarse en la revelación de la versión 2019, aunque en ese plano otra figura promete dar dura batalla: La británica Jorja Smith, aplaudida en diversas latitudes con su álbum debut “Lost & Found”. En marzo veremos.

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