A estas alturas, de cara a su octava edición, Lollapalooza ya puede decir que tiene algo en común con Viña del Mar, el festival que aparenta estar en sus antípodas. Porque tal como sucede con el de la Quinta Vergara, el de Parque O’Higgins se ha hecho acreedor de una particular condición: Todos creen saber perfectamente bien quiénes deben y no deben estar ahí, y todos creen ser mejores curadores que los tipos que llevan años organizando el evento. Es parte del juego.

Por eso, no es de extrañar que a esta hora asomen las voces que celebran el cartel de Lollapalooza 2018, casi a la par con las que muestran su decepción. Pero, obviando que la evolución de nuestra cartelera ahora nos permita el lujo de quejarnos de llenos, lo cierto es que la próxima edición del festival asoma maciza, y da clara cuenta del carácter que el evento tiene hoy en día.

Lollapalooza ya no es territorio ni de hipsters ni de treintañeros. Hoy es tierra de todos, y ello no implica otra cosa que transversalidad. Eso se nota en el line up anunciado este miércoles 27, donde la apuesta juvenil no se limita a la electrónica o a hitos algo más alternativos, como fueron Die Antwoord en 2016 o Tove Lo en 2017. Camila Cabello, ex Fifth Harmony, es una figura que se encuentra mucho más sumergida en el concepto tradicional del pop, y su alcance se concentra en un público femenino que da sus primeros pasos en estas lides. Ver a alguien de ese perfil en 2012, por ejemplo, habría resultado desconcertante. Hoy, en cambio, es absolutamente comprensible.

Claro que en esa línea nadie llega más lejos que Damas Gratis, uno de los grandes nombres de la cumbia villera trasandina, género al que el mainstream de nuestro país había despreciado por años, y que con esta llegada a Lollapalooza sincera su masividad. La apuesta con ellos no es difícil: Su paso por Parque O’Higgins será una sobredosis de jolgorio y desinhibición.

Como pequeño lujito, en tanto, asoma Bajofondo, el proyecto de tango electrónico de Gustavo Santaolalla, cuya presencia sube la dosis de sofisticación en el cartel. Pero si de aumento se trata, punto aparte esta vez es el rap, que con Chance The Rapper, Tyler The Creator, Wiz Khalifa, Anderson.Paak & The Free Nationals y Mac Miller, entre otros, se consolida como una fuerza con vida propia, que las próximas ediciones deberán seguir atendiendo.

En lo alto, Lana del Rey y Liam Gallagher cumplen con aportar nombres de refresco, Mon Laferte da check al ítem que le faltaba en su imparable ascenso local, y David Byrne junto a LCD Soundsystem elevan el peso específico de la nómina, mezclando pergaminos, efectividad, distinción y una cuota de novedad.

Esto último, algo que no tienen estelares como Red Hot Chili Peppers, The National, The Killers y Pearl Jam, aunque eso, a estas alturas, francamente no preocupa demasiado. No sólo porque se trata de artistas siempre bienvenidos, y que en su mayoría llegan con trabajos recientes. Además, es sabido que Lollapalooza necesita efectividad probada, un par de locomotoras que arrastren el tren, nombres que muevan masas. Y ese factor, puesto en la balanza con el logístico, transforma a la originalidad en un ideal cada vez más lejano, a medida que avanzan las ediciones.

Miremos el venidero evento entendiendo entonces que no es un festival a la medida de uno, sino de muchos y muy diversos. Restemos algo de maña y pongamos un poco más de sentido común en el enfoque. Visto así, sin dudas que la edición 2018 de Lollapalooza es una que, una vez más, promete.

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