“Siempre me tomo mi tiempo”, explica Lisa Stansfield con una gran carcajada. La inglesa del lunar y voz profunda está en medio de un ensayo en Londres preparando un show que presentará en Liverpool. Es su última cita europea antes de cruzar el Atlántico para iniciar su gira de conciertos por Sudamérica, que tendrá parada en Santiago el 24 de septiembre en el Movistar Arena. Escenario totalmente distinto al íntimo espectáculo que dio en el centro de eventos San Carlos de Apoquindo casi dos décadas atrás.

Su más reciente disco es Seven, trabajo que vio la luz después de estar alejada de los estudios de grabación por diez años (con el álbum de 2004 The Moment). En ese período apareció una camada de voces femeninas británicas que también cultivando sonidos soul conquistaron al público y, de paso, se convirtieron en nuevas leyendas; tal es el caso de Amy Winehouse.

El resultado de esa última placa no tuvo el éxito de sus hits noventeros como el clásico All Around the World. Y vino la pausa. Tiempo para seguir escribiendo y explorar otros intereses. “Cantaría en cualquier momento porque me hace muy bien. Pero puedes realizar excelente música y si el instante no es el correcto la gente no quiere escucharla”, refexiona.

—¿Y qué pasa con volver al escenario luego de estar fuera del ojo público?

—¡Me encanta! No tengo miedo. Me emociona pensar en un show. Es un recorrido hermoso por Sudamérica, que no visito hace años. O sea, tengo 50 años y la gente todavía quiere escucharme

—¿Y cómo es ser un ícono pop a los 50?

—No lo pienso. Sólo quiero hacer lo que amo.

—Pero has visto el cambio en una industria hoy enfocada en lo digital.

—¡Sí y por eso ahora todos estamos haciendo más conciertos! (ríe). Pero también hay un asunto serio: el ‘robo’ de la música. Los artistas no pueden surgir con el pirateo. 

—Aunque la web da la posibilidad de mostrar canciones sin depender de ser ‘elegido’ por un sello.

—Es un buen punto. Se revirtió el escenario. Además, las disqueras podían llevarse hasta el 80 por ciento de las ganancias de un álbum. Ahora el artista tiene el poder porque puede fundar su propia compañía. Con un sello haces más dinero, pero ya no mandan el show.

—¿Cómo enfrentas tu carrera ahora que las reglas han cambiado?

—Bueno, hay cosas que siguen igual, como hacer ciertos videos que acompañen tus canciones. En lo personal, me he dado cuenta de que la fama y el éxito ya no significan mucho para el resto. Y creo que hay que mantener el glamour. Entregar la ilusión. Siempre la ilusión.

—Creciste escuchando y cantando soul, ¿cuál es tu opinión de las nuevas británicas que retomaron el estilo? 

—Es un revival maravilloso. Especialmente por lo que hay detrás del nombre de este género: es música que viene del alma. Sale del corazón y por eso toca a la gente. Y estas chicas son increíbles porque mantienen viva esa esencia y conmueven a nuevas personas. Es uno de los efectos que me encantan al escribir un tema: que alguien lo escuche y reaccione. Eso me alegra.

—¿Por qué crees que en una era bastante tecnológica en la música, canciones más ‘orgánicas’ como las de Adele se mantienen al tope de las preferencias?

—La gente busca escuchar ese tipo de sonido. Especialmente ahora, con crisis en Europa, en un ambiente de recesión y con falta de dinero las personas quieren música con la que conectarse. En ésta encuentran confort. Pasa a ser tan esencial como la comida.

INTERNA-LISA

Tras The Moment, Stansfield puso su foco en la actuación en TV y el cine. En este último estuvo en una historia que conocía de cerca, la película Northern Soul. Fue una madre que seguía la aventura de un par de amigos que se introducían en la cultura de baile del mismo nombre en el Lancashire de los años setenta.

—¿Cómo fue esa incursión en la actuación?

—¡Oh, soy una criatura extraña! (ríe). En esos días seguí conectada con la música. O sea, aproveché esas largas esperas entre escenas para componer. Lo hago siempre en cualquier espacio libre. Algunas cosas que salían eran porquerías, otras funcionaban. Esos días como actriz también fueron buenos porque podía pensar más en lo que hacía como artista.   

—¿Fue muy peculiar que una de tus películas fuera Northern Soul?

—Me encantó porque toca un fenómeno cultural muy especial del norte de Inglaterra. E interpreté a la mujer típica de esa zona del país. Fue agradable no ser la mamá glamorosa.

Le cuento que Super 45 ha hecho fiestas con la temática Northern Soul en Santiago y queda impactada:.“¡Ay, Dios! Te puedes quebrar con esos pasos de baile”, advierte.

—¿Preparas el disco que sigue a Seven?

—Sí, y hay una canción con sonido latino. Espero presentarla en esta gira. I’m going down, I’m going down (canta sobre su viaje al sur).